la-guerra-espiritual-desde-un-enfoque-correctoGuerra Espiritual – La Guerra Espiritual Desde un Enfoque Correcto 4

 

Continuemos.

Otro fragmento de la Palabra que nos habla de que Satanás es echado por tierra, está en Apocalipsis 12.9-10. Aquí, al igual que en el pasaje de Ezequiel, Satanás lo que pierde es una posición en el tercer cielo. En su caída, antes que el mundo fuese, perdió su posición como director de la alabanza celestial, y en este último, pierde su puesto como “fiscal” o abogado criminalista en la corte de Dios. Es como quien es echado fuera de una compañía. Pierde su puesto, pero no su “habitat”. Lucifer pierde su posición en el cielo de Dios, pero no “el mundo espiritual”, que es donde él se mueve.

 

2. Jesús Destruyó Todo el Imperio del Diablo y Nos Dio Toda Autoridad.

La victoria de la cruz no fue parcial. Jesús derrotó a Satanás y a toda su organización gubernamental de una vez por todas. Y la autoridad que El conquistó no fue sólo sobre los demonios que habitan en las personas, sino también los que operan fuera de cuerpos de carne.

Cuando Jesús echó fuera demonios en la tierra, aún no había derrotado al diablo en su totalidad. Pero después de la resurrección, dijo: “Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra” (Mateo 28.18). Después de esto, les dio la gran comisión de ir y establecer el Reino de Dios.

Establecer el Reino implica entrar a lugares terri­blemente ocupados por fuerzas de las tinieblas, donde el poder de Dios tiene que primero derrotar los principados territoriales para que el Evangelio pueda avanzar con éxito. De otra manera, los resultados serían muy pobres y, a veces, devastadores para los que lo intentan. Jesús lo dijo en Mateo 12.28-29.

Mi país de origen, México, fue por muchos años, uno de los lugares con más mártires en la tierra. Sus cielos eran de bronce, y avanzar el Reino, en ocasiones, causó la muerte de preciosos siervos de Dios. Antes de entender cómo hacer guerra espiritual territorial, vi a tantos pastores caer en los pecados más abominables. Vi iglesias destruirse, otras ser deglutidas por la masonería, mientras sus pastores ni siquiera se daban cuenta en lo que se estaban metiendo. Otros que se establecían en lugares donde habían potest­ades de muerte, eran perseguidos ellos y su gente, por enfermedades, ataques cardíacos, accidentes o simple­mente, muerte espiritual.

Miles de pastores están por todos lados en desánimo, sumergidos en una rutina religiosa sin vida, con iglesias cada vez más pequeñas, y esto no sólo en México, sino en todas partes de mundo. La razón es, y Jesús lo dijo bien claro: No podemos saquear la casa si primero no atamos al hombre fuerte. A partir de 1994, en México, empezamos a hacer guerra espiritual a nivel estratégico, y a levantar el ejército de Dios en toda la nación. Vimos cambios radicales en el país. Las iglesias comenzaron a surgir en forma poderosa. Avivamientos se desataron en muchas partes de la república.

La apertura de los cielos es notable. Poderosos movimientos del Espíritu Santo, han entrado a la nación. Hombres y mujeres están siendo levantados por Dios a nivel nacional e internacional, porque estamos entendiendo nuestra autoridad en Cristo Jesús, y estamos poseyendo la tierra.

En el Antiguo Testamento, el cual es sombra y figura del Nuevo, Dios le entregó la tierra prometida a Josué, pero era una tierra ocupada por gigantes, a los que él tenía que vencer. De igual manera ocurre con nuestras naciones. Es parte de la herencia que Dios quiere darnos, pero están ocupadas por espíritus territoriales que tenemos que echar fuera (Salmos 2.8).

Tenemos de parte de Dios, toda la autoridad de Cristo, porque somos el mismo cuerpo del Señor. El cuerpo de Cristo es tan poderoso como su cabeza. De otra manera, no estamos conectados a la verdadera autoridad. Podrá el cuerpo decirle a la cabeza: “Yo no combato contra esos demonios; pelea tú sola”. O ¿no es acaso la cabeza la que le da el poder al cuerpo para ejecutar todo lo que ella quiere? ¡Que Dios alumbre los ojos de nuestro entendimiento para poder ver sus riquezas en gloria! Y como dice la Escritura en Efesios 1.19-23.

Si somos la plenitud de Cristo, ¿cómo va a tener Él toda la autoridad y nosotros una autoridad limitada? El cuerpo y la cabeza tienen el mismo poder si están conectados el uno con el otro.

Jesús no está separado de Su Iglesia, sentado en un trono arriba en el cielo, y nosotros aquí abajo limitados en autoridad y a merced de lo, que los espíritus territo­riales quieran hacer. Jesús está en medio de nosotros. “En Él nos movemos, estamos y somos”. En Jesús, no hay división entre los cielos y la tierra. La Biblia lo dice en Efesios 1.9-10.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Guerra de Alto Nivel”

Por Ana Mendez Ferrel

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2 Comentarios

  1. Gracias señor Jesús por el mensaje en el cual nos recuerdas que TU nos diste potestad t autoridad para echar fuera demonios, imponer manos y sanar y liberar a los cautivos. Nos recuerdas que somos tus miembros y que tú actuas porque tú eres el Dios Todopoderoso, el Gran Yo Soy para que vean los que todavía no te conocen TU MAJESTAD, TU GLORIA Y TU PODER. Porque tu sacrificio en la crus del calvario no fue en vano y aquí estamos millones de personas haciendo tu obra. Por siempre seas Bendito y Alabado para TI sea todo el HONOR, LA HONRA, LA GLORIA, EL PODER Y LA ALABANZA por los silgos de los siglos, AMEN.

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