la-guerra-espiritual-desde-un-enfoque-correctoGuerra Espiritual – La Guerra Espiritual Desde un Enfoque Correcto 5

 

Continuemos.

En mi parecer, es un tremendo error teológico decir que Jesús tiene toda la autoridad en los cielos y que nosotros sólo tenemos autoridad en la tierra. Insisto, Jesús no está separado de sus verdaderos santos (2º Corintios 6.17, Juan 17.21).

El que se une a Jesús, bajo su total señorío y santifi­cación, es verdaderamente uno con Jesús. Uno, no significa, El arriba en el cielo y yo abajo en la tierra. Uno, significa “uno”. Jesús dijo: “El Reino de Dios está en medio de vosotros”. Esto es, en nuestro espíritu. El reino de Dios tiene en sí mismo toda la autoridad de su Rey. Jesús se lo dijo a Pedro, tipo de la autoridad apostólica de la iglesia en Mateo 16.18-19.

Estas llaves no son otra cosa, sino la autoridad de Dios, para afectar tanto la tierra como los cielos. Las puertas del Hades representan el gobierno del imperio de Satanás que es derrotado por la Iglesia.

El Señor también lo dijo en Lucas 10.19. Aquí incluye todo tipo de serpientes. Por ejemplo: la serpiente antigua (Génesis 3.14), la serpiente voladora (Apocalipsis 12.9) y las serpientes del agua (Isaías 30.6, Isaías 27.1).

Hay personas que siguen viendo a Leviatán, la terrible serpiente de las aguas, como un monstruo a quien nadie se le puede acercar, y mucho menos destruir, según lo describe el libro de Job. Pero lo cierto es, que Jesús derrotó a todo demonio y monstruo del averno en la cruz del Calvario. Y ahora, en la autoridad de Jesús, podemos hollar a toda serpi­ente. Esto es lo que dijo el Señor.

La verdad es que cuando se experimenta el poder de Dios en guerra territorial, los demonios más terribles son como de juguete, al lado de la temible majestad y autoridad de nuestro Dios. Cuando peleamos (a quien Dios ha llamado al frente de batalla, y de esto hablaré más adelante), no somos como pequeños soldaditos romanos, con una espadita y un escudito como lo pintan los manuales de escuela dominical. Somos poderosísimos en Él. El tamaño de nuestro espíritu, unido al de Jesús, es gigantesco. Nuestra armadura es la misma armadura de Dios, impenetrable e indestruc­tible, llena de llamas de fuego y destellos de poder que se desprenden de ella (2 Corintios 10.4).

Cuando podemos ver cómo Dios nos ha inves­tido de Su gran poder, producimos gran temor en las filas del diablo. Los demonios, dice la Palabra, creen y tiemblan delante de Dios. Y es que de Él estamos revestidos, y nuestra vida está escondida en Cristo Jesús.

Algunos siguen queriendo ver al diablo, a Leviatán, y los poderes territoriales como la gran cosa, y eso es precisamente lo que quiere Satanás: intimidar al ejército de Dios para que le dejemos de hacer daño y que él siga gobernando como quiera. Pero, ya no estamos ni en el tiempo de Job, ni en el de Isaías para ver al gran dragón, la serpiente antigua, como indestructible. Jesús ya venció sobre él. Se sentó en toda autoridad a la diestra del Padre, y de allí en adelante, está esperando a que todos Sus enemigos sean puestos en el estrado de Sus pies.

 

3. La Autoridad de los Ángeles y la de la Iglesia

A. Pasajes Mal Interpretados.

He escuchado y leído algunos autores que opinan que la Iglesia no tiene la facultad para reprender a Satanás. Basan esta teología en los pasajes de Judas y segunda de Pedro. Hemos visto ya que Dios nos ha dado toda autoridad para hollar serpientes y escor­piones y que nada nos dañará.

Hollar significa poner bajo nuestros pies, humillar, hacer pedazos. Cualquiera de estos términos son más fuertes que reprender. La palabra reprender en el griego es epitimao. Esta palabra, además de amonestar, se usa también como un término legal que implica: censurar, poner un acta de restricción o poner cargos contra alguien en una corte.

El apóstol Judas, en su epístola, escribe en contra de los falsos maestros que han surgido en medio del pueblo de Dios. Esta carta es una advertencia contra hombres llenos de iniquidad que se han infiltrado en la Iglesia, y el apóstol nos muestra cómo identifi­carlos. En ninguna manera, es una enseñanza sobre la autoridad de los verdaderos creyentes con respecto a Satanás. El observar el contexto en que esto está escrito es importante para mantener la sana doctrina (Judas 1.4, 8-10, 2 Pedro 2.9-22).

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Guerra de Alto Nivel”

Por Ana Mendez Ferrel

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