Hombres – EL PODER DEL HOMBRE QUE ORA

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ORACIÓN Y AUTORIDAD

El poder de un esposo que ora no es un medio para tomar control sobre la esposa. De todas maneras sabemos que en realidad eso nunca sucede. Y esto es porque Dios no desea que estemos contro­lando a otras personas. Desea que lo dejemos a Él controlarnos a nosotros. Cuando nos humillamos ante Dios y le permitimos con­trolarnos, entonces Él puede obrar a través de nosotros. Dios de­sea obrar a través de ti como instrumento de su poder, mientras intercedes por tu esposa.

El poder que radica en tu oración es de Dios. Cuando oras por tu esposa, estás invitando a Dios a ejercer su poder en la vida de ella. Tus oraciones hacen posible que ella escuche mejor la voz de Dios y responda a su dirección. Sin embargo, Dios nunca irá por encima de la firme voluntad de un individuo. Si una persona se propone vivir fuera de la voluntad de Dios, Él se lo permitirá. Así que, aunque tus oraciones tienen el potencial de ser poderosas en la vida de tu esposa, existe una limitación en cuanto a lo que pue­dan lograr si la voluntad de ella, o tu voluntad, se oponen a la vo­luntad de Dios (1 Juan 5:14).

Dios desea que oremos por todas las cosas, pero desea que oremos de acuerdo con su voluntad. Por eso es tan importante que le pidas a Dios que te revele su voluntad, y que te ayude a orar de acuerdo con la misma. Una vez que comprendas cómo Dios quie­re que ores, será mucho más fácil orar con fervor y persistencia. De la misma manera que no podemos forzar a nuestros cónyuges a hacer lo que queremos, tampoco podemos forzar a Dios a hacer lo que queremos. Lo que se cumplirá será su voluntad, y no la nuestra.

Tu autoridad espiritual respecto a tu esposa y familia es sin ri­val. Y debido a que la misma procede de Dios, se debe usar de acuerdo con propósito de Dios. Lo que debe motivar nuestra au­toridad es su amor y debe servir para su gloria. Toda la autoridad espiritual que Dios nos otorgó tiene como fundamento una hu­mildad que desea servir a Dios en vez de controlar a los demás. Dios desea que lo sirvas ejerciendo tu autoridad sobre el enemigo. Se nos otorgó la autoridad sobre «toda fuerza del enemigo» (Lucas 10:19) y puedes destruir todos sus planes a favor de tu esposa. Si ves que de alguna manera el enemigo se acerca cautelosamente a tu matrimonio, ponte en pie y audazmente declara:

  • «No permitiré que ningún plan del enemigo prevalezca en contra de nuestro matrimonio».
  • «No permitiré que el enemigo nos divida».
  • «No permaneceré tranquilo viendo cómo las mentiras del enemigo engañan a mi esposa».
  • «No permitiré que el enemigo ataque de ninguna manera a mi esposa».
  • «No permitiré que la falta de comunicación reine en nuestro matrimonio».
  • «No permitiré que los errores de nuestro pasado, aun los de ayer, controlen nuestro futuro».

Entonces ora, ora, ora. Porque cuando oras, ningún arma for­jada en contra de ella prosperará (Isaías 54:17).

No Dejes Tu Matrimonio a La Suerte

Dios te otorgó benevolencia sencillamente porque tienes una es­posa (Proverbios 18:22). Existen ciertas bendiciones que Dios tiene para ti solo por estar casado. Esto es así porque Dios declaró que ante Él, ustedes dos serán uno (Mateo 19:4-6). Esto significa que cualquier cosa que le suceda a uno de ustedes le afectará al otro. Si ella es feliz, tú eres feliz. Si tú eres bendecido, ella será bendecida.

Por supuesto, lo contrario también es cierto. Si ella no está con­tenta, definitivamente tú tampoco lo estarás. Sus problemas son tus problemas, así como los tuyos son los de ella. Por eso es que tus oraciones por ella son tan cruciales. Afectarán a ambos. Dejas a merced de la suerte todo por lo cual no ores en tu vida. Cuando de tu matrimonio se trata, eso no es nada bueno.

En el matrimonio, el problema con dejar las cosas a merced de la suerte es que hay probabilidades de que vengan tiempos difí­ciles. Hay probabilidades de que hayan desacuerdos. Hay proba­bilidades de que habrá malentendidos y heridas. Hay probabili­dades de que haya egoísmo y dureza de corazón. Y es así, porque después de todo, somos seres humanos. Pero si dejamos que el re­sultado de estas cosas esté a merced de la suerte, enfrentaremos grandes problemas en el futuro. Sin embargo, la oración puede cambiar cada una de estas cosas.

Si las ocupaciones, el exceso de trabajo, la falta de perdón, las disensiones, la crianza de los hijos, sus carreras, intereses diferen­tes, el aburrimiento o la falta de comunicación se han inmiscuido entre tú y tu esposa, Dios puede obrar a través de tus oraciones para derrumbar la pared que los separa, derretir la coraza que pusiste como autoprotección y moldearlos juntos en unidad. La oración te dará una visión llena de esperanza sobre cómo Dios puede redimir, restaurar y corregir todas las cosas. Orar a favor de tu esposa no solo ablandará su corazón, sino que también ablan­dará el tuyo.

Nunca tendrás que caer en un estado de mortandad marital. No hay razón para que la miseria y el divorcio tengan que volver a ser tus únicas dos opciones. No importa lo que haya sucedido en­tre ustedes, Dios puede arreglarlo. Él es el Dios de toda salud y plena restauración. Él está de tu lado. Él te otorgó el poder y la autoridad. Úsalos bien.

Extracto del libro “El Poder Del Esposo Que Ora”

Por Stormie Omartian

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