00001276qp5Devocional – ¿Incrédulos Nosotros?

 

Pasaje clave: Números 13 y 14.

 

Diez príncipes (líderes) incrédulos y cobardes le presentaron al pueblo un informe pesimista y los asustaron: “No podemos, somos débiles, nos van a aplastar…, ¡somos langostas!.., ¡somos langostas!… ¡Quiero ir con mi mamá!…”.

El pueblo no cree la promesa de Dios pero escucha atentamente la palabra de los príncipes y se descontrola: “Nos van a matar. Volvamos a Egipto. Nuestros hijos van a morir. Elijamos a un nuevo líder… ¡Queremos ir con mamá!” ¡Incrédulos!

Se dejaron arrastrar por la opinión de las personas. Se dejaron llevar por sus propias dudas, por sus propios sentimientos de inferioridad. Le creyeron más a sus propias emociones de miedo e inseguridad que a la Palabra que tenían de Dios.

Y se desata la tragedia. Dios no los soporta más y habla con Moisés para destruirlos ahí mismo. Es que Dios no soporta a los incrédulos.

Me emociona la actitud de Moisés. Él sí tenia las ideas claras. En medio de tanto descontrol y locura, Moisés ora.

¿Qué le ruega a Dios y por qué? (14:13 al 19).

Dios lo oye y perdona la incredulidad del pueblo, pero fue tan grave el pecado que los castiga severamente. No los destruye,  pero vagarían por el desierto durante ¡40 años más! hasta que murieran en el desierto todos los mayores de 20 años.

Pensar que si no hubieran sido incrédulos a la Palabra de Dios en unos pocos meses más podrían haber llegado a la tierra prometida.

Es injusto que Moisés, Josué, Caleb y todos los menores de 20 años, tuvieran que sufrir 40 años más de desierto por culpa de miles de incrédulos, pero ellos también eran parte de aquel pueblo aunque no fuesen incrédulos.

Es una decisión que tienes que tomar entre creer o no creer. Entre ser incrédulo o creerle a Dios.

Si Dios te dice o te promete algo ¡créelo! Así de simple. No te dejes influenciar por lo que sientes, ni por lo que otros hacen, ni por las diferentes opiniones que escuches. ¡Créele a Dios!

Decide creer Su Palabra. Ora Su Palabra. Métela en tu corazón y aférrate a ella hasta que sea parte de ti. Aprende a depender de Dios y no de tus cambiantes emociones. Dios no cambia. Él va a cumplir y a realizar en ti lo que prometio. ¡Créele!

Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Números/Deuteronomio”

Por Edgardo Tosoni

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