Jovenes Cristianos – ME SIENTO OPRIMIDO 2

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Skull DragonDevocional – Me Siento Oprimido 2

 

Pasaje clave: Hechos 10:38.

 

Uno de los puntos que mencionamos en la 1º parte de este tema fue la opresión satánica a través de juegos de rol, los videojuegos de PC y consolas y las películas de terror.

Ante todo dejáme decirte que hay videojuegos muy, muy buenos, y muy entretenidos para jugar. Juegos deportivos, aventuras gráficas, arcades, etc. y no necesariamente son malos ni pecaminosos. ¡Y no todos son satánicos! Pero lamentablemente hay muchísimos que sí lo son y esos son los que sí tenés que evitar.

Probablemente pensés: “Bueno, pero son sólo juegos, yo no ando por ahí invocando demonios o usando magia para resolver los problemas de mi vida”.

¡Ojalá nunca lo hagás! ¡Ojalá nunca recurrás a la magia o a cualquier variante del ocultismo para guiar tu vida! Pero la pregunta es ¿cómo podés jugar juegos con estos contenidos surgidos de la mente satánica y después orar, leer la Palabra o adorar a Dios? ¿Vos suponés que espiritualmente no te afecta? ¿O acaso no notaste una significativo bajón en tu vida espiritual y en tus deseos de tener comunión con Dios?.

La influencia de Satanás no necesariamente significa posesión, la mayoría de las veces su influencia apunta a enfriar progresiva y sistemáticamente tu vida espiritual y a apagar la relación personal que tenés con Dios. Saturás tu mente con imágenes de enorme calidad técnica que bombardean tus sentidos con símbolos, cuerpos destrozados, sangre a raudales, seres grotescos, gritos desgarradores y situaciones en las que el camino a seguir depende de qué decisión vas a tomar: realizar tal o cual ritual, invocar a tal o cual demonio o criatura, matar o dejar vivir. Espiritualmente esto te afecta porque deliberadamente te ponés bajo la influencia satánica. Y el peor engaño es que sigás pensando que es “solamente un juego”.

¿Y con las películas de terror, qué?

¿Hace falta explicarte por qué TODAS las películas de terror son claramente satánicas?

Si consumís esta clase de material no solo te exponés a las perturbaciones de demonios por medio de pesadillas, sino que también llenás tu alma de miedos y terrores que paulatinamente destruyen tu confianza en la Palabra de Dios. Pero además, cuanto más “comés” esta clase de películas más abrís tu alma a las opresiones satánicas. Los productores y directores de estas películas pactan con Satanás no sólo para alcanzar éxito comercial sino también para que tu vida se vea afectada, influenciada y atrapada por sus contenidos.

¿Podés ver una de estas películas y después decirle a Dios: “Gracias por el lindo rato de diversión que me permitiste tener”? ¡Obviamente, no!

Estoy seguro que ni siquiera podés orar. Cuanto más lugar le das a Satanás viendo u oyendo todo aquello que él mismo genera para tu destrucción menos lugar tiene Dios en tu vida para edificarte y cumplir en vos sus propósitos.

Si traspasás los límites de Dios metiéndote con lo oculto y satánico quedás atrapado en sus redes y te exponés a su obra destructora. 

Y entonces… ¿QUE PUEDO HACER para liberarme de la opresión?

La liberación de todas estas influencias y opresiones se produce a través de una palabra de fe y de la oración, bajo la unción del Espíritu Santo.

1º. El nombre del Señor Jesús te hace libre, pero probablemente necesités la ayuda de hermanos espirituales que oren por tu vida en el nombre de Jesús para reprender toda opresión, pensamiento o deseo por lo oculto.

2º. Si hay pecados en tu vida deberás confesarlos y renunciar a ellos.

3º.  Quemá, destruí, tirá, rompé, todo lo que tengas relacionado a lo oculto o satánico: videojuegos, películas, anime, juegos de rol o cartas, figuras, imágenes, pósters, libros, revistas, etc. Deshacéte de todo esto, porque no alcanza sólo con limpiar tu corazón y ser libre de ataduras. También necesitás renunciar a todos los objetos que tengas.

4º. Volvé a tu primer amor. Confesá el nombre del Señor Jesús. Volvé a proclamar y a creer las verdades de Dios. Tené comunión con todos aquellos que te van a edificar y a bendecir en serio. Volvé a ser una parte activa y santa dentro del cuerpo de Cristo.

Extracto del libro: “Verdades Que Sanan”. (Editorial Logos).

Por Edgardo Tosoni

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