Jovenes Cristianos – PORTATE BIEN, NENE

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Pasaje clave: Deuteronomio 21:18 al 21.

 

Cuando te mandas alguna macana fuerte lo más probables es que tus padres te den una disciplina fuerte. ¡Y está muy bien que lo hagan! Al hacerlo demuestran interés por tu vida.

Por supuesto, seria totalmente errado de parte de ellos disciplinarte con “palizas”, “gritos e insultos”. Ya no estas en edad como para que tus padres te estén pegando. Y si lo siguen haciendo tienes que decírselos porque lo único que consiguen es llenarte de más bronca.

Pero está muy bien que recibas algún tipo de disciplina si actuaste irresponsablemente, si les mentiste, si te comportaste como un maleducado o fuiste rebelde. Sin embargo, peores eran las consecuencias para los hijos rebeldes en el pueblo de Israel.

Mira lo que hacían con el hijo “contumaz” (terco, porfiado) y “rebelde” (21:18 al 21).

Ese hijo no tuvo un final feliz. Nosotros sabemos que hay padres equivocados en su manera de actuar. Inmaduros en sus reacciones y comentarios. Algunos con serias dificultades matrimoniales.  Otros que no son cristianos y que no entienden tu fe en Cristo, ni para qué vas a la iglesia. Aquellos que llamándose cristianos viven como mundanos. Otros que tienen muchas dificultades para expresar sus afectos y aquellos que nunca tienen tiempo para ti y tus necesidades.

También sabemos que hay padres amorosos que son un buen modelo y ejemplo; y algunos no son cristianos. Hay padres que son capaces de hablar bien, comprender y ayudarte a decidir sabiamente.

Pero, como en toda relación padres-hijos, no toda “la culpa“, no todos “los errores”, no todo “el desamor”, no toda “la incomunicación”, no toda “la falta de tiempo”, y no todo “el maltrato”, proviene solo de ello. También tú tienes responsabilidades.

Tú también eres responsable de cómo los tratas. Tal vez en menor medida, pero eres responsable por tus actitudes, por las maneras en las que reaccionas, especialmente cuando ellos quieren o desean acercarse a ti para acortar las distancias. Eres responsable por tus palabras, gritos o insultos (que jamás deberías decirles a tus padres). ¿Cómo puedes insultar o gritarles cosas a tus propios padres y después alabar a Dios en la iglesia? ¡No seas hipócrita!

Eres responsable por no creer en ellos cuando te piden perdón por sus errores y seguir dándote manija con lo que te hicieron. ¿Cómo pretendes que Dios perdone tus propios pecados si no aceptas el perdón de ellos? ¡Cambia tu actitud!

Eres responsable por el uso que haces de tus afectos. ¿Cómo puedes decir o sentir que amas a Dios cuando no soportas ni toleras a tus padres a quienes ves todos los días? ¡No seas mentiroso!

¿Son tus padres cristianos? Obedécelos y hónralos.

¿Tus padres no son cristianos? Obedécelos y hónralos.

Si no honras ni obedeces a tus padres, ¿cómo puedes ser tan caradura para decir que honras y obedeces a Dios? ¡No seas falso!

Empieza a rogarle a Dios que cambie tu corazón hacia ellos. No estés siempre a la defensiva como si fueras a luchar contra un enemigo. No vivas como si fueras la “víctima” y no tuvieras nada que ver con lo que pasa adentro de tu casa. No vayas por ahí hablando mal de ellos como si fueran una porquería. No lo son, aunque cometan errores o se hayan equivocado muchas veces. ¿Oras para que Dios los cambie? ¡Excelente! Ora también para que Dios cambie tu corazón hacia ellos.

Piénsalo.

Hoy nadie te va a matar a cascotazos, pero hay un montón de bendiciones que están reservadas exclusivamente para quienes han aprendido a honrar a sus padres. Piénsalo.

Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Números/Deuteronomio”

Por Edgardo Tosoni

2 Comentarios

  1. soy maestra de adolecentes y sus devocionales estan muy buenos que Dios siga ablando atraves de usted y siga bendiciendo su vida

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