Mujeres – NO MOLESTAR, MUJERES PENSANDO 1

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Isaías 55:8-9 «Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos —afirma el Señor—. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!
Dicen que por hora se suicidan cuatro personas. Hubo todo un sufrimiento en la persona para tomar esa decisión. Y cuando se quita la vida, hay un sufrimiento en toda la gente que rodeaba a esta persona, que queda herida, que queda lastimada, angustiada, con tristeza, con depresión y le cuesta mucho tiempo superar este gran dolor de la decisión de otro.

¿Por qué te doy esta estadística? ¿Qué es lo que le llevó a una persona o le lleva a una persona a quitarse la vida, a decidir algo tan extremo? Y todo tiene que ver con la manera de pensar. Porque para hacer algo, primero lo tengo que pensar. O sea, lo primero que hice fue crear un espacio en mi mente.
Le creamos lugar a los pensamientos y una persona que decidió quitarse la vida, le creó un lugar al pensamiento de muerte, le hizo un espacio en su mente. Dijo, voy a ocupar mi mente, la voy a ampliar, voy a sacar otros pensamientos de mi mente para dejarle un gran espacio al pensamiento de muerte. Todo proyecto para que se cumpla primero nace como un pensamiento. Y para que se lleve a cabo, le tengo que hacer lugar en mi mente.
¿A qué pensamientos le hacés lugar en tu mente? Porque lo que pienses es lo que luego vas a hacer. ¿Cuál es el pensamiento que hoy ocupa tu mente, desde que te levantás hasta que te acostás y aún hasta cuando estás durmiendo, porque soñás con eso? ¿Cuál es ese pensamiento? Porque le hiciste un lugar.
Es como tener una biblioteca llena de libros, si traigo un nuevo libro, tengo que hacerle espacio, tengo que hacerle lugar. Y cada pensamiento que viene a mi vida, como en mi mente hay muchos pensamientos, le tengo que hacer un lugar. Y tal vez estás ocupando lugares en tu mente o le estás creando espacios en tu mente a pensamientos que no te bendicen. Quiero que pienses cuál es el pensamiento que es más recurrente en tu mente. ¿Qué te acostumbraste a pensar?

Me lo decían mi mamá y mi abuela, desde la mañana se levantaban pensando cuál era la comida que iban a cocinar al mediodía y a la noche, para organizar su día de compras, para ver cuánto tiempo les iba a llevar la comida. Y yo no podía entender cómo la mente de una mujer podía estar todo el día pensando en lo que se iba a cocinar en la casa.
El espacio que tenían en su mente era para la comida del mediodía y de la noche y lo que hablaban todo el día era eso, qué iban a cocinar, si iban a hacer carne al horno, carne hervida, carne asada, carne lo que sea, pero todo el día pensando en comida.
Hay otras mujeres que todo el día piensan en temas de pareja, cómo están con su pareja, qué estará haciendo su pareja, qué hace mi esposo, qué hace mi novio, qué hace, dónde está, si está trabajando, si se acuerda de mí, la pelea que tuvimos y todo el día piensan en pareja.

Otras que todo el día piensan en hijos. Y le hicieron espacio en su mente a los hijos, o sea, piensan un solo tema, hijos. ¿Cómo estarán mis hijos? ¿Dónde estarán? ¿Con quiénes estarán? ¿Qué compañías tendrán? ¿Cómo será el futuro de mis hijos?
Hay otra gente que lo único que piensa es en dinero y todo el día haciendo cálculos, todo el día haciendo cuentas. ¿Podré pagar, no podré pagar? ¿Cuándo viene tal impuesto? ¿Cuánto tengo que pagar? ¿Me alcanzará para pagar el alquiler? ¿Me alcanzará para comprar la comida o no? Y todo el día piensan en dinero.
Hay gente que todo el día piensa en su cuerpo, qué tengo que comer, qué no tengo que comer, qué me hace mal, esto me engorda, esto no me engorda, cuántas calorías, porque se hizo un espacio en su mente para pensar en su cuerpo.

Por Alejandra Stamateas

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