Para poder recuperarte del abandono, te urge entrenarte en dos áreas claves de tu vida: identidad e independencia. Y para aprender a tener identidad, debemos dejar de pensar en función de los otros, y pensar qué es lo mejor para nosotras.

  • ¿Quién eres?
  • ¿Qué quieres?
  • ¿Cómo te definirías a ti misma?

Los demás deben conocer lo que piensas, lo que sientes. Preséntate diciendo «esto lo pienso yo, esto lo digo yo, y ahora las cosas son así». Descubre y deja salir a esa mujer grandiosa y maravillosa que tienes dentro. En una oportunidad, una mujer agonizante fue llevada a un tribunal celestial.

—¿Quién eres? —le preguntó una voz.

—Soy la mujer del alcalde —contestó ella.

—Te he preguntado quién eres y no con quién estás casada.

—Soy madre de cuatro hijos.

—Te he preguntado quién eres y no cuántos hijos tienes.

—Soy maestra de escuela.

—Te he preguntado quién eres y no tu profesión.

—Soy cristiana.

—Te he preguntado quién eres y no tu religión.

—Soy una persona que va todos los días a la iglesia y ayuda a los pobres.

—Te he preguntado quién eres y no lo que haces.

Y termina la historia diciendo: «Si no somos capaces de encontrar el paraíso en nuestro interior, no seremos capaces de encontrarlo nunca en otra persona».

Si tu vida sigue dependiendo del que te abandonó, quizá no en lo económico, pero sí en ideas, pensamientos y opiniones que te dejó marcada a fuego. Y todavía no descubriste tu interior, siempre estarás respondiendo a los planes que los demás fijaron para ti.

Comienza a entrenarte en tu independencia: vincúlate con la gente pero no te aferres a nadie. Trabaja en tu identidad y en tu independencia. Tienes todo lo que necesitas para autoabastecerte. Invierte en ti. ¡Aprende a cuidarte!

A nosotras las mujeres nos enseñan a cuidar a nuestros hijos, a nuestros maridos, a todos, excepto a nosotras mismas. Si no inviertes en ti, cuando vuelvas a buscar una pareja no será para vincularte sino para aferrarte; estarás buscando a alguien que te complete, sin saber que ya estás completa.

Y si necesitas estar con alguien en ese tiempo de recuperación, hazlo con aquel que sea mucho más fuerte que ti. Acciona, muévete, no tengas tiempos muertos, tiempos en donde pareciera que las circunstancias te adormecen y paralizan. Si estás dispuesta a crecer, a ser libre, a ser independiente, a recrearte a ti misma, te aseguro que no te volverá a pasar lo mismo. Nunca más te sentirás desvalida y sola.

Invierte tiempo en ti. Completa todas las cosas que tienes pendientes, comprométete contigo misma para hacerlo y empieza a hacer lo que hasta hoy postergaste.

¿Crees que no puedes satisfacer tus necesidades básicas, que no tienes la capacidad de procurarte comida y ropa, y que necesitas que alguien lo haga?

Si sabes quién eres, nunca más te aferrarás a los otros ni dependerás de ellos, como si fueran un salvavidas, sino que los verás cómo personas a quienes tú elegiste para que te acompañen, para compartir tus sueños y caminar juntos. Alguien dijo: «La vida es como ir en bicicleta, uno se cae si deja de pedalear». Sigue pedaleando. No te apures, tómate tiempo, permítete estar a solas contigo misma un tiempo, para que cuando vuelvas a elegir lo hagas sanamente y sabiendo quién te va acompañar en ese nuevo diseño de vida que elegiste para ti.

Si alguien te abandonó y estás caminando para recuperarte, ama a otras personas, conoce gente, ama con niveles más bajos de intensidad, pero ama, no pierdas la capacidad de amar. Si te sientes mal, ama más a tus hijos, a tus nietos, a tus sobrinos pero nunca dejes de amar. No permitas que lo que te pasó nuble tu capacidad de querer. ¡Mantén activo tu mundo emocional, no te cierres!

Extracto del libro Estoy Casada Pero Me Siento Sola

Por Alejandra Stamateas

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