Mujeres – EL QUE PIDE, RECIBE

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Mujer, si quieres recibir, ¡tienes que hablar, tienes que pedir!

Hay mujeres que quieren decir algo, que tienen un deseo en el corazón, que anhelan algo y que no lo pueden decir directamente. Usan frases indirectas como las siguientes: «¿Sabes? A mi compañera de oficina el marido le preparó una fiesta espectacular para su cumpleaños». «¡Qué calor, cuánto hace que no tomo un helado!»

En vez de decir: «¿Me ayudas a preparar mi fiesta de cumpleaños? Quiero hacer una superfiesta». «Tengo ganas de tomar un helado, ¿quieres venir conmigo a tomar uno?» Hay mujeres que creen que tienen que tener una actitud pasiva frente a la vida, y adoptan como lema: Ya llegará, ya me tocará a mí. Y la consigna de los que la rodean es: Espera sentada, mi amor.

Esperas que algún día llegue, que algún día adviertan que estás ahí, que tienes vida, sueños, ilusiones, metas. Se te sigue pasando el tiempo y sigues con la misma fantasía dentro de tu cabeza, y no puedes decir qué es lo quieres; estás esperando que alguna vez llegue el día en que «él se dé cuenta», el día en que «él venga y me lo diga», porque «tiene que salir de él».

¿Por qué tiene que salir de él? Si tienes ganas de algo, pídelo. Nunca vamos a recibir nada si no nos atrevemos a pedir, porque sólo el que pide recibe.

El invierno ha pasado, la lluvia se ha ido, amiga mía, ¡es tiempo de levantarte!

La gente creerá que si no pides es porque estás satisfecha, será porque en tu mundo está todo bien y porque no tienes ninguna necesidad. Tu marido creerá que, como no le pides, estás súper con él, que está todo bien, que el matrimonio funciona bárbaro. Y así es como la rutina continúa día a día.

Él dice: «¡Ella está bárbara!», «¡a ella le encanta estar todo el día en casa con los chicos!», «¡qué más puede pedir!». Como nunca le pides nada, tu marido piensa que te sientes como una reina. Si no lo dices, nunca sabrá qué más necesitas. ¡Sal de la pasividad! ¡Comienza a pedir! Reclama lo que te pertenece. Los sueños los cumplen los valientes, los que se animan, los que desafían a los gigantes y a los imposibles, los que saben pedir.

No vivas más pensando: «ya vendrá», «ya vendrán tiempos mejores», «ya se darán cuenta», «ya me ocurrirá», «ya me tocará a mí». No esperes que el príncipe azul te rescate y te dé lo que te mereces; prodúcelo tú misma. Eres tu propia rescatadora. Inicia ese sueño que vienes postergando, sólo depende de que te pongas en marcha y decidas no postergar más tu felicidad.

No esperes que lo que tanto sueñas te llegue del cielo. No es tiempo de hadas; es tiempo de acción. Camina hacia tus sueños. Muévete, camina, acciona.

Tal vez hoy sientas que no tienes derecho a hablar, ni a decir, ni a expresarte así. Quizás en tu casa te sientas como una ciudadana de segunda categoría. A pesar de la opinión de los demás, lucha y desafía este sistema de reglas obsoletas. Pelea, saca a la luz todo tu potencial y desafíate a ti misma. Fíjate hasta dónde eres capaz de llegar, y hazlo con sabiduría.

No desafíes a los demás, desafíate a ti misma; cuando tus hijos y tu marido vean que te estás desafiando, comenzarán a respetarte.

  • ¿No terminaste la secundaria?
  • ¿Cuántas materias te quedan para terminar la universidad?
  • ¿Hiciste ese viaje que tanto habías planeado?
  • ¿Te compraste ese abrigo tan admirado, compra que año a año vienes postergando?
  • ¿Por qué seguir postergando lo que te corresponde?

Éste es el tiempo de un nuevo comienzo. No calles, no te detengas. Cuando comiences a desafiarte a ti misma la sangre comenzará a correr por tu cuerpo, y el potencial que hasta hoy estaba escondido será manifestado al mundo.

Desafíate, y no habrá muros ni límites que te frenen. Y recuerda: El que pide, recibe; las puertas se abren ante aquellos que las golpean.

Extracto del libro Estoy Casada Pero Me Siento Sola

Por Alejandra Stamateas

Lee En Busca de Mi Misma

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