Mujeres Cristianas – Una Pregunta Sobre las Madres que Trabajan Fuera del Hogar 1

 

¿Qué opinión le merecen las madres de preescolares que trabajan fuera de su casa? ¿Qué lugar ocupa “el trabajo de fuera” en el incremento de la fatiga y de la agitación del ritmo de vida?

 

Respuesta.

No se puede invertir 40 horas semanales en un trabajo, sin que la fatiga y la agitación del ritmo de vida se tornen una realidad personal. Así que yo me opongo totalmente a que las madres de niños pequeños tengan un trabajo de tiempo completo, en situaciones en que realmente no es importante o indispensable.

A pesar de eso, estamos presenciando el hecho de que una gran cantidad de mujeres se desempeñen dentro del mundo del comercio, con funestas consecuencias para el hogar y la familia. Como ya lo dijimos, a cada ama de casa frustrada se le ofrece la misma solución para su sentimiento de baja estima: “Búsquese un trabajo, obtenga un título, ocúpese de sus asuntos”.

Yo creo que este abandono del hogar es el error más grave y peligroso que podemos cometer. Por cierto, hay situaciones difíciles que demandan de una esposa que salga a trabajar para ayudar al sostén de la familia. Existen tragedias hogareñas donde el marido se encuentra imposibilitado de trabajar. O si se ausenta del hogar por una u otra razón. Esta clase de problemas requieren la contribu­ción financiera de la mujer que los enfrenta. Sin embargo, difundir el concepto a lo largo y ancho del continente que cada mujer que no esté “trabajando afuera” está siendo enga­ñada y explotada es una mentira que acarrea graves conse­cuencias.

Esta mentira se encuentra fuertemente respaldada por dos mitos que son igualmente falsos.

 

El primer mito es que muchas madres de niños pequeños son capaces de trabajar todo el día y volver al hogar para cumplir sus obligaciones familiares, aún más eficientemente que si hubiesen permanecido en casa. ¡Tonterías!

Existe determinada cantidad de energía de la que un cuerpo humano puede disponer diariamente, y cuando esa energía se invierte en un lugar, no está disponible para ser usada en otro. Resulta muy improbable que una mujer pueda levantarse temprano en la mañana, alimentar y preparar a la familia para el resto del día, entrar a trabajar a la 9, salir a las 6; llegar a su casa y a la 6:30 tener toda la energía para desarrollar las responsabilidades hogareñas hasta mediano­che.

Ella puede recurrir a comidas fáciles de preparar, y ser muy diestra en la cocina. Pero pocas mujeres están equipadas con la “superenergía” necesaria para, luego de un día de trabajo, satisfacer las necesidades emocionales de sus hijos, guiarlos, disciplinarlos, contribuir al desarrollo de su propia estimación y luego de todo eso, mantener una agradable relación sexual con su esposo.

Tal vez pueda sobrellevar ese ritmo por una semana, un mes, o una temporada. ¿Pero a través de todo el año? Sencillamente me niego a creerlo. Por el contrario, he observado que esposas exhaustas y madres irritables y malhumoradas, transmiten todos estos conflictos a la familia entera.

Además, las madres excesivamente ocupadas deben recu­rrir a toda su capacidad creativa para poder cumplir con todos sus compromisos.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Lo que las Esposas Desean que los Maridos Sepan Sobre las Mujeres”

Por James Dobson

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