Mujeres Cristianas – La Mujer Fue Tomada del Hombre 5

 

Continuemos.

Lee 1º Corintios 11:9. ¿Has notado tú el misterio que existe en esta declaración? El hombre no fue hecho para la mujer, sino la mujer fue hecha para el hombre. Esto significa que la mujer fue hecha para todo lo que tiene el hombre. Todo su dinero… ella fue hecha para ello. Toda su visión…  ella fue hecha para ello. Todos sus sueños… ella fue hecha para ayudarlo a realizarlos. Todas sus esperanzas… ella fue hecha para ayudarlo a que él vea que se puedan convertir en realidad. Ella fue hecha para todo lo que tiene que ver con el hombre. Esto significa que cuando un hombre compra un automóvil, ella lo maneja. Cuando él recibe un premio, ella lo comparte.

Es como cuando un hombre lleva a su esposa a cenar y dice: ¿”Qué es lo que quieres? Te compraré cualquier cosa del menú”. Después de que han ordenado y que viene su comida, ella mira la cena de él y dice: “Mmmm, eso se ve muy bueno”. Así que ella termina comiendo la comida de él en lugar de comer lo que ella había ordenado. ¿Te suena esto familiar? Todo lo que el hombre tiene, la mujer fue hecha para ello.

Mi esposa fue hecha para todo lo que yo tengo. Sus facultades mentales fueron hechas para mí. Su cuerpo físico fue hecho para mí. Todo en la mujer fue hecho para el hombre, incluyendo su habilidad intelectual. ¿Cuántos hombres creen esto? La mente de una mujer es una máquina asombrosa. Dios le dio a la mujer una manera de pensar que te va a asombrar. Si tú tomas un pensamiento pequeño, una pequeña idea, y se lo das a la mente de la mujer, tú nunca vas a obtener una simple idea de regreso, tú vas a tener un plan completamente desarrollado.

¿Sabes tú por qué muchos hombres entregan la administración del hogar a sus esposas? Una mujer puede tomar una hipoteca que ya está muy pasada de su fecha, o un negocio que se está desbaratando en pedazos, y decir, “Siéntate; déjame manejar esto”. Ella sabe cómo llevarte a través de estas cosas. Ella te puede sacar de cualquier agujero. La cosa más triste es que cuando algunos hombres salen del hoyo, ellos comienzan a aplastar a sus esposas. Las cualidades tan especiales y las contribuciones de la mujer deben de ser valoradas por el hombre.

 

D. La Independencia de la Mujer.

Después de todo lo que Pablo tenía que decir hasta este punto, él, entonces, coloca a ambos, al hombre y a la mujer, en la misma posición espiritual (1º Corintios 11:11-12). Él dijo: “En el Señor, ambos, el hombre y la mujer, son iguales. La mujer vino del hombre, pero ningún hombre viene a este mundo a menos que nazca de una mujer. Dios ha ordenado tanto el reino físico como el reino espiritual, y cada uno tiene su propósito”.

Otra vez, espiritualmente, las mujeres y los hombres son iguales. Mi esposa y yo somos iguales ante el Señor. Ella puede ir delante del Señor y obtener el mismo tipo de ayuda espiritual que yo puedo obtener. Ella no necesita ir por medio de su esposo. Esta es la razón por qué, si tú eres una madre soltera, tu espíritu puede ir con Dios y hacer negocios con El. Tú no necesitas obtener permiso del hombre para ir con Dios; tú tienes un hombre-espíritu dentro de ti.

La esencia del asunto es este: en la esfera espiritual, no hay diferencia entre los hombres y las mujeres, pero en la esfera física, tiene que haber una relación adecuada de sumisión. Yo estaba hablando con una hermosa dama, quien tiene un trabajo a nivel de gerencia en una compañía de seguros. Ella me dijo: «En el trabajo, yo soy el jefe. Pero cuando yo camino a través de la puerta de mi hogar, yo soy una esposa”. Esa es una mujer inteligente. Por supuesto, tú puedes ser el jefe en el trabajo, pero cuando tú llegas a casa, tú eres una esposa. Eso significa que tú no puedes tratar a tu esposo como si estuvieras tratando a tus empleados en la oficina. Hay una autoridad completamente diferente que gobierna aquí.

Tú puedes predicar todo lo que tú quieras, tú puedes profetizar, reprender al diablo, y echar fuera veinte mil demonios; sin embargo, cuando tú llegas al hogar, tu esposo es el que tiene la autoridad. Pero él tiene que entender que él sigue dispuesto a estar en el Señor cuando él está en el hogar. Una mujer no debería estar sujeta al orgullo y a la tontería de su esposo cuando ella está en casa.

Extracto del libro “Entendiendo el Propósito y el Poder de la Mujer”

Por Myles Munroe

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