El segundo propósito de la mujer como reflectora es representar la naturaleza del hombre. Ella debe reflejar la esencia de todo aquello para lo que Dios creó al hombre a Su imagen. 1º Corintios 11:7 dice que la mujer es la gloria del hombre. “Pues el hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del hombre”.

Cuando pensamos acerca de gloria, frecuentemente pensamos en una nube llena de luz. Pero gloria en el sentido en que estamos hablando aquí, tiene que ver con la naturaleza de algo. ¿Recuerdas nuestra discusión en un capítulo anterior acerca de cómo el sol, la luna y las estrellas tienen su propio tipo de esplendor o de gloria? En su significado más amplio, la palabra gloria puede ser aplicada a todas las cosas. La gloria de algo es la mejor expresión de sí mismo. Una de las definiciones de gloria es “una cualidad o característica distinguida”. Tú puedes ver una flor en su verdadera gloria cuando está floreciendo de lleno. Tú puedes ver un leopardo o un león en su verdadera gloria cuando está en lo mejor de su fuerza. Tú puedes ver el sol en su verdadera gloria a las doce del día. Después de eso, su luz comienza a decaer. La gloria de algo es cuando está en su plenitud. Por lo tanto, la gloria se refiere a la manifestación o a la exposición de la verdadera naturaleza de algo.

“Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo” (2º Corintios 4:6). “Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquiera otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1º Corintios 10:31). Cuando la Biblia dice que la humanidad está hecha para mostrar la gloria de Dios, esto no significa solo el hecho de levantar nuestras manos y decir, ¡”Aleluya”! Esto es alabanza, pero no es gloria en el sentido en que estamos hablando. Reflejar la gloria de Dios significa reflejar Su verdadera naturaleza.

La gloria de Dios frecuentemente es manifestada mejor cuando respondemos como Cristo lo haría en una situación difícil. Por ejemplo, cuando alguien te está molestando en tu trabajo, Dios te está diciendo, “Deja que salga la gloria. Deja que la gente vea cómo es Dios bajo presión”. Por lo tanto, la gloria de algo es la manifestación de su verdadera y mejor naturaleza.

La mujer y el hombre tienen diferentes tipos de gloria. El hombre debe reflejar “la imagen y la gloria de Dios” (1º Corintios 11:7), mientras que “la mujer es la gloria del hombre” (v. 7). La Palabra de Dios está declarando una verdad muy profunda. Esencialmente, significa que si tú quieres conocer cómo es un hombre, no mires al hombre, sino a la mujer que lo está reflejando. Esto significa, que si a ti no te gusta la forma en que son las mujeres, la responsabilidad de esto cae en los hombres. Las mujeres están reflejando a los hombres. Por supuesto, que cada individuo es responsable delante de Dios por sus propias acciones ya sea hombre o mujer. Por ejemplo, una mujer puede reflejar su propio egoísmo en lugar de estar reflejando la bondad de su marido.

Extracto del libro “Entendiendo el Propósito y el Poder de la Mujer”

Por Myles Munroe

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