nuevo-3Mujer Cristiana – No Puedo Controlar Mis Emociones 2

 

Pasaje clave: Jueces 4:17-21.

 

Veamos ahora, cómo tratar con una persona explosiva.
Cómo actuar si convivís con una persona explosiva. No estamos hablando de casos de violencia, de que peligra tu vida, no. Estamos hablando de que tenés un hijo o una hija, un marido, una mamá, un vecino que viven reaccionando explosivamente y cómo actuar con esas personas.

Debo aprender a desconectar mi “piloto automático” emocional.
¿Qué es el piloto automático? Es actuar siempre de la misma manera. Como el otro siempre explota y ya se acostumbró, porque explotar es adictivo, vos siempre actúas de la misma manera. Por ejemplo: si alguien llora de golpe ¿qué hacés? “Vení nena, vamos a sentarnos acá para ver qué te pasó, contáme”. Y estás tres horas con la persona al lado llorando y vos siempre hacés lo mismo: la aceptas, la volvés a escuchar, le volvés a decir las mismas cosas de siempre. Siempre hacemos las cosas automáticamente.

Si tu hijo, por ejemplo, es el que estalló, vos estallas también porque generalmente cuando una persona explota lo que hace es activarte también eso a vos y vos también explotas. Entonces él te grita y vos le gritás automáticamente y se arma peor la historia. Entonces decí: “tengo que desconectar mi piloto automático”.

¿Cómo puedo desconectar mi “piloto automático” emocional?

En primer lugar trata de estar fría vos. Cuando el otro está explotando, en el proceso de la explosión vos tenés que estar lo más fría que puedas porque el que explota no está pensando y no le interesás vos. Entonces, vos tenés que tratar de estar lo más fría posible para poder pensar lo que él no está pensando en ese momento.

¿Qué tenés que hacer?
1º. Lo primero que tengo que hacer es reconocerle al que está explotando que tiene derecho a estar mal.
“Reconozco que tenés derecho a ponerte mal por lo que te pasó”.
“Reconozco que tenés derecho a estar triste”.
“Reconozco que tenés derecho a estar un poco nervioso”.
Pero “reconocer” cómo se siente no significa “aprobarle” su conducta. Reconocer no es aprobar. “Tenés derecho pero no me simpatiza lo que está pasando”.

2º. En segundo lugar: No dar explicaciones. “Pero a vos te parece llorar por esta pavada… enojarte por una tontería así”. No. Esto no sirve  porque le estás dando más manija y lo que menos hay que hacer es echar leña al fuego, porque el otro está muy caliente. Vos tenes que estar fría, no le des explicaciones porque no las quiere, la cabeza no le sirve ahora para que le expliques. No dar explicaciones.
Primero reconocer el derecho que tiene reconozco que podés estar como te sentís tenés derecho a estar triste, a sentirte mal. En segundo lugar no doy explicaciones: estás mal porque estás mal.

3º. En tercer lugar, si es un hijo/a, un marido que vos amás (no un violento) y de pronto estalló en furia o en llanto, pregúntale: “¿Qué te gustaría que hiciese yo en este momento?” Se lo decís con tranquilidad. Cuanto más tranquila estés vos y más suave hables, mejor. Te puede decir: “salí de acá no te quiero ver o no me hables más o quedáte sentada y no me digas nada, etc.”. No quiere decir que lo vayas a hacer, pero le preguntas porque otra vez lo estás haciendo pensar. Cuando alguien está enojado no puede pensar, está bloqueado, entonces vos tenés que destrabar ese caos mental. “¿Qué te gustaría que hiciese yo?” Si te dice “andáte” lo que vas a hacer es negociar. Por ejemplo: “Querés que yo me vaya, yo me voy, pero vos hacés tal cosa, te quedás sentadito acá, no te movés, la manito quietita”. Negociar.

Recordá que NO te estoy hablando de un hombre golpeador, violento, que siempre te golpea. En ese caso, denúncialo y huí. No te dejes maltratar. Aquí estamos hablando de casos de personas que amamos, que queremos y que de pronto estallaron por algo.
“La blanda respuesta quita la ira” (Prov.15:1). Cuanta más paz tenga yo en ese momento mejor y para eso hay que estar preparada. Porque tenés una hija que siempre estalla. Cuando le decís que arregle el cuarto, estalla, cuando le decís que no salga o vuelva temprano, estalla, cuando le decís que estudie, estalla. O porque tenes un marido que estalla. Cuando le decís cómo no vas a estar en el cumpleaños de los chicos, estalla, cuando le querés decir algo que tenga que ver con una responsabilidad o pagar una cuenta, estalla. Entonces vos tenés que estar preparada, y cuanta más paz tengas, más capacidad y más sabiduría para poder resolver esa situación, todos saldrán ganando.

Cuando lograste traer a esa persona a la paz, si logras que se relaje y que cambie esa conducta, pregúntale “¿y qué podrías hacer vos con esta situación?” Esa es una pregunta clave, porque esa persona está esperando que vos le resuelvas su problema.

La ley de la ira dice: “si mi enojo me da lo quiero lo voy a hacer con más frecuencia”. Esa es la ley de la ira. Así se mueven las personas que siempre están enojadas: “si me enojo y los demás me dan lo que yo quiero, entonces me voy a seguir enojando porque me da resultado”. Entonces va la mamá enseguida y dice: “que no se enoje, preparale la comida temprano para que no se enoje, hacele esto porque si no se enoja”. Y el otro ya sabe que va a usar siempre la ira para obtener algo, es adictivo. Pero vos no tenés que entrar en el jueguito de la ley de la ira, lo que tenés que hacer es preguntarle: “cómo podrías solucionar esto que te pasó para que no te vuelva a pasar”.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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