Continuemos.

Cuando decís “No me gusta la vida que estoy viviendo” desde el deseo, lo que estás expresando es: “Todavía no logré lo que quiero, pero sé que lo voy a alcanzar”. En este caso podés visualizar que hay un proceso que comienza desde el propio momento en que empezás a valorar lo que has logrado hasta el día de hoy.

Muchas mujeres no valoran lo que lograron en sus vidas, pues al naturalizarlo sienten que no consiguieron nada. Por ejemplo, dicen: “Lo único que hice en mi vida fue tener siete hijos”. En este caso dichas mujeres no valoran su rol como madre y la ardua tarea de criar y educar a sus hijos que asumieron. Del mismo modo, tal vez hayas naturalizado tus logros y no los puedas valorar.

Frente a esa situación es importante que sepas que no podrás hacer algo nuevo hasta que no empieces a valorar todo lo que has conseguido. Por eso, a la hora de mirar aquello que no lograste, hacelo desde el deseo. Dicho de otro modo, visualizá que tu vida está en un proceso y que no estás detenida, sino que estás yendo rumbo a eso que tanto anhelás. ¡Comenzá a valorar aquello que has construido durante toda tu vida! Quizás pienses: “Mi vida fue horrible. ¡Mirá todo lo que me pasó! Me divorcié mucha veces, mis hijos no me quieren ver y mis amigas ni siquiera me llaman por teléfono”. Sin embargo, quiero decirte que pese a todo has logrado muchas cosas en tu vida y es tiempo de que las empieces a valorar.

Cabe aclarar que valorar no implica decir: “Estoy feliz con esto que logré y me conformo”. Por el contrario, valorar es decir: “Esto es lo que logré y este fue el proceso que atravesé para llegar hasta acá”. De esta manera, al ver el camino que recorriste para llegar hasta donde hoy estás te darás cuenta de que tenés que hacer algo distinto para ir más allá. Por ejemplo, si estudiaste para dar un examen y obtuviste un dos eso significa que tenés que aprender mucho más de lo que sabés para alcanzar una mejor calificación. En síntesis, valorar no significa que te quedes estancada en aquello que lograste, sino que digas: “Esto es lo que logré hasta ahora, pero si quiero un cambio en mi vida tengo que seguir caminando y emprender un nuevo proceso para llegar al sueño que tengo”. ¡Nunca te detengas!

Una manera de empezar a valorar lo que lograste es utilizar la frase: “Por lo menos…”. No es una actitud de conformismo sino de reconocer tus logros y de tener en mente que vas por más. Por eso, si alquilás tu casa, decí: “Por lo menos alquilo”; si no tenés pareja, decí: “Por lo menos tengo ganas”; si estás enferma decí: “Por lo menos estoy viva”. Dale el verdadero valor a todo lo que has logrado en tu vida, a todo el camino que has recorrido y al esfuerzo que has hecho.

Tal vez las cosas no te hayan salido como querías, pero por lo menos estás caminando hacia tu meta, hacia esa promesa que Dios te ha dado. ¡Dejá de contar lo malo y empezá a contar todas las experiencias buenas que has tenido! Cuando hablé en un estadio ante ocho mil mujeres me pregunté: “¿Cómo llegue hasta acá?, ¿qué fue lo que sucedió para que se hayan juntado tantas personas?”. Al reflexionar en eso comprendí que ese evento no surgió de la nada, sino que fue el resultado de todo un trabajo en el que estuve sembrando para cosechar. Valorá todo el trabajo y el esfuerzo que has hecho y decí: “Hasta acá llegué, pero ahora voy por más”.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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