Continuemos.

Volviendo al pasaje bíblico, Noemí, Rut y Orfa no estaban conformes con su vida y tenían que tomar una decisión, porque en eso consiste la vida. No hay manera de que escapes al hecho de tomar decisiones, y si has dejado que otro decida por vos, quiero decirte que es hora de que recuperes tu lugar de autoridad.

Noemí decidió alejarse de lo que estaba muerto, pues abandonó Moab, la tierra en la que habían fallecido su esposo y sus hijos. Esta mujer tomó distancia de lo que ya no funcionaba y de lo que no le iba a dar más resultado. Del mismo modo, en algún momento tenés que alejarte de eso que ya se murió en tu vida y que no da más fruto. Con frecuencia recibo correos de mucha gente que dice: “Ya no sé qué hacer. Siento que no puedo aguantar más esta situación”. Si ese es tu caso, ya no sigas soportando eso que no funciona y hacelo a un lado. Tené en cuenta que el primer paso para empezar a tener la vida que querés consiste en alejarte de lo que ya está muerto y que solo te trajo dolor, angustia y tristeza.

Orfa fue la segunda mujer en tomar una decisión. Su suegra le había dicho: “Volvé a tu tierra y conseguí un esposo para que tengas seguridad” y ella decidió volver a lo que ya conocía pese a que en ese lugar no había comida ni contaba con la plena certeza de que conseguiría pareja. De esa misma manera, podés volver a lo que ya conocés y decir: “Mejor me quedo así. No es la vida que me gusta, pero en definitiva, es lo que me tocó y no hay mucho que pueda hacer al respecto”. Elijas lo que elijas, es importante que sepas que sos libre de decidir y que nadie puede hacerlo por vos. Orfa decidió lo que para ella era lo correcto: volver al lugar que ya conocía, pues eso le daba seguridad. Esta mujer se abrazó a lo conocido y la suegra le dijo: “Si elegiste eso, hacelo”.

Rut, la protagonista de la historia, tomó una decisión audaz. Miró su pasado, su presente y dijo: “Quiero construir un futuro diferente”. Esta decisión la impulsó a trasladarse a una tierra desconocida donde iba a ser discriminada por ser extranjera. Sin embargo, ella asumió el desafío de ser rechazada y de trabajar como nunca antes, porque quería algo diferente. Rut utilizó un principio importante: “En la vida uno siempre está empezando”. Cada mañana empezamos a construir no sobre la nada, sino sobre aquello que ya edificamos.

Rut dijo: “Hasta acá llegué, pero mañana, en el nuevo lugar, volveré a empezar”. Ella pudo haber pensado: “Mmm… voy a ser discriminada, no sé si voy a encontrar trabajo, no creo que pueda encontrar esposo…”. Lamentablemente, eso es lo que le pasa a muchas mujeres que se paralizaron por ese dolor que les causó el rechazo de una madre o el desplante de una pareja. No obstante, la actitud de Rut fue distinta, pues no se condicionó por lo que pasaba a su alrededor y afirmó: “Pese a todo, me voy a determinar a hacer algo diferente”.

Hay circunstancias en la vida por las que tuviste que pasar, aunque hubieras preferido no tenerlas que vivir. Sin embargo, quiero decirte que eso no determina tu vida, porque vos podés transformarla y decir: “Hasta hoy construí esto que ha sido mi vida, pero a partir de ahora voy a construir cada día algo nuevo”.

(CONTINÚA…)

Por Alejandra Stamateas

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