Uno de los roles que desempeña la mujer es el de ser esposa y debe hacerlo en forma sana. Vamos a ver las diferencias entre hombres y mujeres para comprender mejor la razón por la que una relación matrimonial se torna tan difícil de llevar.

Además de las diferencias físicas, los hombres y las mujeres son diferentes emocional y mentalmente. Tanto hombres como mujeres tienen expectativas y necesidades sustancialmente diferentes. En una encuesta sobre 1.000 personas, se descubrió que el cambio que las mujeres más esperaban, era que los hombres “hablaran” acerca de sus sentimientos. Los hombres, en cambio, esperaban que las mujeres los comprendieran sin que ellos tuvieran que expresar lo que les sucedía.

Frente a esto, encontramos que:

  1. Algunos hombres están ciegos.
  2. Algunos hombres se muestran peleadores.
  1. El hombre ciego

Casi nunca tiene idea de estar haciendo algo mal. No tiene conciencia de amar demasiado poco: siente algo de amor por su esposa y lo expresa en formas que considera apropiadas, pero no ve en absoluto la necesidad de la mujer que dice amar. Necesita constantemente que la mujer le informe acerca de sus necesidades.

  1. El hombre peleador

Puede tener conciencia de las diferencias entre él y su mujer, pero no le da importancia. Esperan que su esposa o pareja se adapte a ellos. Son quienes necesitan tener el control, y pueden ser egocéntricos y coléricos.

El cerebro de los hombres es diferente al de las mujeres. En el segundo mes de embarazo, el cerebro de los hombres se llena de testosterona, que altera totalmente su composición, lo que hace que el hombre tenga un aspecto diferente y actúe y piense de una manera distinta.

El cerebro humano está dividido en secciones, el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo, cada uno es responsable de distintas funciones. En el cerebro femenino hay más fibras conectivas, las cuales son más largas que en el cerebro masculino. Esto significa que las mujeres tienen mayor tendencia a usar ambos lados del cerebro simultáneamente.

Son más dadas a hablar y relacionarse, pero también tienden a usar más las emociones cuando elaboran información y cuando se comunican. Las mujeres usan simultáneamente ambos hemisferios. En muchos hombres el hemisferio izquierdo es el dominante y por lo tanto utilizan más el pensamiento lógico-racional.

Los hombres tienden a tener más coordinación entre la visión y las manos y se sienten atraídos hacia objetos, en cambio las mujeres son atraídas por los rostros y las personas. Esta habilidad de compartimentar su pensamiento tiene consecuencias dramáticas para las relaciones entre hombres y mujeres. Los hombres son más capaces de separar emociones de intelecto.

Analicemos sólo dos características que nos grafican las diferencias:

  1. Los hombres tienen la habilidad de compartimentar sus pensamientos, las mujeres tienen un pensamiento integral:

Los hombres pueden parecer fríos, insensibles, faltos de emoción, porque tienen la capacidad de desconectar sus emociones. Tienden a cambiar su ánimo (hemisferio derecho) centrándose intelectualmente en lo que sabe que es cierto (hemisferio izquierdo).

A las mujeres les es más difícil, ya que usan ambos lados del cerebro simultáneamente y no pueden ubicar sus emociones y enfocarse sólo en lo racional. Para superar sentimientos negativos, las mujeres necesitan estímulo emocional y argumentos racionales, un abrazo por ejemplo, etc.

El hombre cierra una puerta y abre otra.

Esta compartimentación puede impedir que el hombre se ocupe de sus verdaderos sentimientos, lo que a veces puede cauterizar su conciencia, ocultando así sentimientos de culpa. Los hombres pueden controlar más sus emociones porque se dan cuenta que a veces éstas pueden estorbar o impedir logros a alcanzar.

  1. Los hombres son menos propensos que las mujeres a expresarse en palabras.

Se dice que los hombres usan un promedio de 10.000 palabras al día, las mujeres en cambio, unas 25.000. El hombre deja de hablar mucho antes que la mujer, ya que a ésta, su cerebro le permite hablar con más libertad. Desde niñas ya se nota la diferencia.

Cuando el hombre se siente oralmente superado, asume el poder de otra manera, como ser por medio de golpes o gritos, o por medio del abuso verbal, para poder controlar la situación. Y luego se retiran para no sentir la derrota.

Los hombres se sienten incómodos si tienen que hablar de sus sentimientos o escuchar a otros hombres hacerlo. Esta característica hace que la comunicación en la pareja se vea obstaculizada, y por lo tanto, ésta se vea empobrecida y muchas veces carente de expectativas.

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