¿CUÁLES SON LOS POSIBLES ROLES DENTRO DE LA PAREJA?

Cada relación es una danza en la que se desempeñan dos roles: La mayoría de nosotros actúa en los dos roles en la vida (con diferentes relaciones: padre e hijo, pareja, etc.).

  • El buscador que siempre persigue.
  • El buscado que siempre huye.

El buscador es el bueno, el mundo aplaude y estimula siempre al buscador. Siente el dolor agridulce de estar enamorado y ser rechazado. En realidad siempre le faltó cuidado y atención, entonces aprendió a complacer. Teme no ser deseado y también le teme a las pérdidas.

El buscado es el objeto de deseo, recibe mucha atención pero poca compasión y comprensión. El buscado se siente culpable de rechazar. No cree ser merecedor de amor. El buscado, cuando era chico, se sentía invadido, aplastado por el cuidado y el cariño, por eso aprendió a protegerse y tiene miedo de “rendirse” ante alguien.

El temor de cada bailarín es accionado con movimientos que les impiden sentirse confiados y seguros al estar juntos. Este miedo los enfrenta con el poder, es decir, con quien consigue lo que quiere.

Ambos bailarines mantienen su propio control. Cada paso de a dos tiene su equilibrio de poder. Cuando uno comienza a sentirse controlado por los movimientos del otro, aparecen los viejos miedos.

Estos miedos pueden hacer que tengamos eternas peleas por el poder, o que nos distanciemos creando nuestro propio espacio, definiendo los territorios propios, levantando una muralla. Para que la relación sea beneficiosa los papeles deben alternarse. El buscador puede sentirse deseado cuando es finalmente perseguido. El buscado puede sentir el deseo cuando tiene lugar para moverse.

Cambiar los papeles con frecuencia puede transformar una relación en vida fértil. Puede ser un paso arriesgado para ambos. Ambos se sentirán ineptos para el cambio de roles. Los buscados no sabrán cómo tomar la iniciativa, se sentirán raros y torpes, inseguros de sí mismos en ese rol. Los buscadores se sentirán incómodos en la posición de receptivos.

Por lo general, nos sentimos más cómodos actuando nuestros viejos papeles, pero esto no es sano.

Lo que más temen ambos, es la responsabilidad de una relación igualitaria; en donde el buscado no sólo recibe sino que también da, y en donde el buscador no sólo da sino que también recibe. Hace falta sólo uno para comenzar la alternancia.

Recuerde:

Cada vez que me arriesgo buscando, soy más libre para dar. Cada vez que me arriesgo siendo buscada, soy más libre para recibir. La libre alternancia de una a otra posición, permite una nueva seguridad. Esto ayuda a lograr una comunicación eficaz y enriquece la intimidad en la pareja.

Extracto del libro “Mujeres Fuertes”

Por Alejandra Stamateas

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