Parejas – LA GRAN PREGUNTA QUE SIEMPRE DA VUELTAS ES…

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“¿Y cómo sé que esa persona realmente es para mí?”

Y para ser honesto, nunca pude entender del todo ese tipo de pregunta.  No sé si porque soy de otro tiempo (reconozco que en estos temas soy chapado a la antigua) o simplemente porque aprendí que el amor no se razona demasiado, más bien no es un asunto racional, es un tema que compete al corazón, y aunque no lo creas, Dios nos hizo de esa manera.

Cuando vienen parejas a hablar conmigo, ya sea porque van a casarse o bien quieren iniciar una relación de noviazgo, mi única pregunta es: “¿Se aman?”; suelo mirarlo a los ojos al caballero y preguntarle: “¿La amas con toda tu alma? Y si comienza con frases espiritualoides del tipo: “Es que ambos sentimos el mismo llamado para servir al Señor en el Congo Belga” o “Los dos coincidimos que nos gusta el pentateuco y a ambos nos agrada la música de Hillsong”, es porque estoy ante un caso perdido. Le recomiendo que deje a la chica vivir en paz, y que si se siente solo, se compre un lindo gran danés que le haga compañía, y en una de esas, hasta quizá le mueve la cola cada vez que le ponga un disco de Hillsong.

El estar enamorado hasta la médula es un sentimiento que nos ha regalado el Señor, no hay que tenerle miedo. ¿Ejemplos básicos? La semana que no ves a esa persona, es como si todo el paisaje se volviera gris. El solo saber que entra al lugar donde estás, se te ilumina el alma, te comienza a latir fuerte el corazón (y lo que es aún peor, aunque tengas más de 40 años y sientas que puedes manejar tu propia cordura) te comportas como una adolescente. El recibir un pequeño mensaje de texto de esa persona, una simple línea (y no hablar de una mirada directa a tu alma) simplemente te derrumba emocionalmente y te cambia el humor de todo el día, o lo que es mejor, de toda la semana.

Cuando amas de verdad, te interesas en la personalidad completa de esa persona. Sin duda, hay un elemento emocionante en la atracción física, pero es sólo una de las muchas cosas de la persona que te atraen. Cuando amas, te van a atraer muchas o casi todas las cualidades de la otra persona. ¿Cuántas te atraen?…buena pregunta para un viernes.

El amor siempre empieza lentamente. No puede ser de otra manera. Tenés que conocer a una persona antes de poder amarla verdaderamente, y eso requiere tiempo, si es que querés conocer a alguien de verdad. Y si es amor, a medida que pasan los días, te enamoras más y más.

Si estás enamorado, la persona que amas saca a relucir tus mejores cualidades y te hace querer ser una mejor persona. Una chica que está verdaderamente enamorada posteó hace unos días en este mismo perfil: “Yo lo amo, no sólo porque él es maravilloso, sino porque me anima a ser mejor persona, el descubrió lo mejor de mí, me ayudó a encontrarme con la mejor versión de mi misma”. Una definición impecable, como para ponerle un marquito y colgarla en la pared. El amor verdadero saca lo mejor de vos, nunca lo peor; de allí surge como consecuencia la admiración. Uno admira a quien logra descubrir lo más bello que hay en tu interior.

Cuando amas, incluso la ausencia hace que tu corazón se enamore más y más. El amor puede sobrevivir la prueba del tiempo y de la distancia. Y te aseguro que sobrevivirá. No te hace falta verse todos los días para asegurarte lo que sentís. Simplemente con recordar cada frase, cada gesto, cada mirada…te alcanza y sobra para entrecortarte la respiración. Ninguna otra persona, por atractiva que sea, puede llenar el vacío de tu corazón.

Por Dante Gebel

(CONTINÚA… DALE CLICK ABAJO EN PÁGINAS…)

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