A través de la oración puedes invitar a la luz del Señor para que ilumine y le dé vida al huerto de tu matrimonio. Entonces brotarán capullos, florecerán, alcanzarán su plenitud y crecerán hasta producir una gran cosecha de gozo y realización para ambos. Ora por tu matrimonio para que:

  • Crezca el amor entre tú y tu esposa.
  • Tú y tu esposa resistan la tentación de extraviarse.
  • Practiquen el respeto mutuo.
  • Ninguno de los dos viva vidas separadas.
  • Sean amigos y amantes.
  • Colaboren juntos como un equipo.
  • No haya un divorcio en su futuro.

Michael Omartian Dice:

«Cordón de tres dobleces no se rompe pronto» (Eclesiastés 4:12). Este verso fue como el «maná» para Stormie y para mí durante unos momentos difíciles en nuestro matrimonio. Parecía que con frecuencia nuestras dificultades brotaban de circunstancias super­ficiales, pero el enemigo de nuestras almas estaba dispuesto a usar cualquier cosa con tal de destruir el cordón de tres dobleces que nuestro matrimonio representaba. Las confrontaciones, las discusio­nes y nuestro intento por razonar el uno con el otro nunca produje­ron el resultado deseado. Lo único que nos dio resultado fue orar juntos. Pero el obstáculo que tuvimos que enfrentar fue inmenso.

La oración requiere que olvidemos nuestra agenda y que de­jemos a Dios establecer la suya. En muchas ocasiones la oración me hizo enfocar la atención no en la necesidad de ver a Stormie cam­biar y adaptarse a mis deseos, sino por el contrario cómo yo debía cambiar y adaptarme mejor a los deseos de ella. ¡El ego no tolera algo así muy fácilmente! Pero a través de la oración hemos hecho los cambios necesarios y resuelto nuestros asuntos. Hasta el día de hoy llevamos veintiocho años de matrimonio, y no puedo imagi­narme a ninguna otra persona como mi compañera. Nuestros problemas solo encuentran solución cuando ella y yo nos unimos a Dios para resolverlos. Este cordón de tres dobleces no se rompe­rá con facilidad.

Oración de Poder

Señor, te ruego que establezcas en mí y en (nombre de la esposa), lazos de amor que no se puedan quebrantar. Muéstrame cómo amar a mi esposa de una manera cada vez más profunda y que claramente ella pueda percibir. Que sintamos una admiración y un respeto mutuo que nos permita llegar a ser y permanecer como los mejores amigos, campeones y un apoyo inquebran­table del uno para el otro. Donde el amor haya disminuido, se haya perdido, destruido o enterrado bajo el peso de las heridas y el desencanto, restáuralo en nuestros corazones. Danos las fuerzas para aferramos a las cosas buenas de nuestro matrimo­nio, incluso en aquellos momentos cuando uno de los dos deje de sentir amor. Permite que mi esposa y yo nos perdonemos pronto y por completo. En específico te presento (menciona cualquier área que necesite perdón). Ayúdanos a ser bondadosos y compasivos unos con otros, y a perdonarnos mutuamente, así como tú nos perdonaste en Cristo (Efesios 4:32). Enséñanos a pasar por alto las ofensas y las debilidades del otro. Danos un sentido del humor, en especial cuando lidiamos con los asuntos difíciles de la vida.

Únenos en nuestra fe, creencias, normas de moralidad y mutua confianza. Ayúdanos a ser de una misma mente, a an­dar juntos en armonía y a llegar con prontitud a un mutuo acuerdo respecto a las finanzas, nuestros hijos, cómo inverti­mos el tiempo y cualquiera otra decisión que necesitemos to­mar. Cuando estenios en desacuerdo y esto cause disensión, te ruego que nos vuelvas a unir en un mismo modo de pensar. Ajusta nuestras perspectivas para que estén de acuerdo con las tuyas. Que nuestra comunicación sea abierta y honesta con el fin de evitar malentendidos. Permite que tengamos la gracia de ser tolerantes con las faltas del otro, y que al mismo tiempo estemos dispuestos a cambiar. Te ruego que no vivamos vidas por separado, sino que caminemos juntos como un equipo. Que nunca olvidemos separar tiempo para estar juntos, y así nuestro matrimonio será una fuente de felicidad, paz, y gozo para ambos.

Señor, te ruego que protejas nuestro matrimonio de todo aquello que pretenda destruirlo. Aleja de nuestras vidas a cual­quiera que pretenda interponerse entre ambos o que pueda tentarnos. Ayúdanos a reconocer y a resistir de inmediato la tentación cuando esta se presente. Te pido que ninguna otra relación que alguno de los dos tenga o haya tenido en el pasa­do, nos robe nada a nuestra relación presente. Corta de nues­tras vidas toda relación de índole inmunda. Que en nuestro fu­turo nunca haya adulterio o divorcio que pueda destruir lo que tú, Señor, uniste. Ayúdanos a nunca descartar por completo nuestra relación solo porque se haya desarrollado un aspecto que no esté funcionando. Te ruego que nos volvamos hacia ti, el Diseñador, para que lo compongas y lo hagas funcionar como debe.

Enséñanos a buscar primero el bien del otro, tal y como lo ordenas en tu Palabra (1 Corintios 10:24). Deseamos que per­manezcas en el centro de nuestro matrimonio y a no esperar del otro lo que solo tú puedes darnos. Abre nuestros ojos para que cualquiera de nosotros vea las expectativas no realistas que tengamos. Que nunca vacilemos en nuestro compromiso y de­voción hacia ti y del uno por el otro, para que este matrimonio llegue a ser todo aquello para lo cual lo creaste.

Extracto del libro “El Poder del Esposo que Ora”

Por Stormie Omartian

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