…Parejas Que Saben Reírse.

Contrariamente al dicho popular, “El amor no es ciego” y es preciso entender la diferencia entre enamoramiento y amor.

El enamoramiento es una emoción que muchas veces se refleja en el cuerpo; sentimos un salto interior que nos hace latir fuerte el corazón, un cosquilleo, es cuando nos tiemblan las piernas frente al otro. Es en el enamoramiento cuando surgen pensamientos tales como: “el otro es perfecto”, “ma­ravilloso”, “es lindo”, “sin tu amor no viviré”.

Pero el amor ve; el enamoramiento es ciego y el amor ve, y se fundamenta no en lo que sentimos, sino en los hábitos palpables, concretos y llenos de sabiduría que se construyen en la pareja.

La creencia equivocada y tonta que nos enseñaron, y con la que hemos crecido, es que el amor es un sentimiento; éste es un pensamiento erróneo.

Hacemos hincapié en este punto por la gran cantidad de fracasos originados en él. Debemos comprender que aunque el amor se siente no es un sentimiento totalmente y muchos han basado su vida de pareja en la emoción y un día, al no sentirla, creyeron que no amaban más a su pareja. Pero la gente inteligente, las parejas sabias, se mueven por principio… no por emoción.

El enamoramiento activa nuestro laboratorio interior. Di­cen los médicos que han investigado nuestro sistema inmunológico que cuando nos enamoramos vivimos un estado de Locura Temporal; se activa la feniltilamina, que es la sustan­cia que alimenta el estado de euforia.

Cuando estamos enamorados reímos con mayor fre­cuencia. Inclusive, se ha comprobado que nuestra salud físi­ca se ve beneficiada. Cuando una persona se ríe, activa la fe­licidad, activa las endorfinas que es la droga de la relajación, aumenta la actividad de los linfocitos T que son las células que se comen a las células tumorales, se liberan las vías res­piratorias, se combate el insomnio. La risa y el gozo ayudan a reducir la hipertensión arterial y previenen enfermedades cardiovasculares.

Y, según los investigadores, es tan lindo ese estado que queremos vivir enamorados siempre para permanecer en ese estadio emocional y físico que esa sustancia adictiva nos ge­nera. Estar enamorados nos produce un estado de relajación y descanso. Cuando aprendemos a relajarnos se reduce la presión sanguínea, el ritmo respiratorio y cardíaco y estar re­lajados es el mejor método de sanidad interna. Cuando es­tamos enamorados somos como niños y hacemos tonterías. Está comprobado que jugar sana todo nuestro cuerpo.

Muchos desean volver a etapas del enamoramiento por­que confunden el amor con la rutina ya que es en el ena­moramiento cuando la pareja suele tener de manera más fre­cuente hábitos tales como bailar y acariciarse, lo que le genera mayor sentimiento de felicidad.

Por todo esto no es casualidad que se relacione el ena­moramiento con la primavera, ya que es una de las estacio­nes más bellas de la vida. Sin embargo, si llega el invierno a nuestra pareja, juntos podemos darnos calor.

Las parejas sabias, con el pasar del tiempo siguen rien­do, bailando, acariciando, se siguen eligiendo y disfrutando juntos los momentos buenos y también aquellos más difíci­les de la vida.

Un error frecuente en el enamoramiento es actuar por emoción pues se pone al otro en un pedestal y por eso no pueden ver los defectos en el otro: “es lin­do, hermoso, perfecto, bueno, todo lo que yo quería”, el riesgo es que un día se comienza a cambiar de foco, por una vi­sión totalmente negativa. En este senti­do el amor es más realista pero más fiel. El enamoramiento es ciego” pero el amor ve que el otro tiene defectos y virtudes y lo acepta tal cual es.

El enamoramiento tiene una pérdida de la atención, se pierden las individualidades y todo está dirigido hacia el ser amado, cada cosa le recuerda a su pareja y asocia todo a su persona. Hay pérdida de la noción del tiempo, ya que puede estar con el ser que ama por muchas horas y parecería que el tiempo nunca pasa, por eso se le llama “el enamorado ol­vidadizo” o “la cabecita de novia”. Estar enamorado es muy bueno, pero el enamoramiento es una cosa y el amor es otra.

En el enamoramiento no se utiliza la razón, ambos se ideali­zan, se entroniza al otro, se le da una posición de “ser superior”. Aun sus defectos son maravillosos. El enamoramiento es funda­mental porque enriquece el amor, pero el amor es superior y más completo ya que además posee sabiduría.

Extracto del libro “Pasiones Tóxicas”

Por Bernardo Stamateas

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