Matrimonios Cristianos – Problemas Sexuales en el Matrimonio 2

 

Continuemos.

Cuando ya el sexo pierde todo su poder para estimular el deseo de intimidad en la pareja, es que la mujer reprime una y otra vez sus grandes emociones creyendo que no va a poder responder a ellas sexualmente. Y comienza a sentirse fracasa­da como mujer y como esposa. En este punto se considera incapaz de retener a su marido, quien debe enfrentar los flirteos de otras mujeres, en el trabajo y en otros círculos y comienza a padecer todos esos complejos de culpa, que la conducen irreversiblemente a un deterioro de la estimación de sí misma en este proceso.

 

3. ¿Cómo Reacciona Ella Ante su Incapacidad?

Lo más lamentable sobre los problemas sexuales es que son más difíciles de resolver en la medida que se van agravan­do o profundizando. Son escasas las personas que les agrada revelar sus defectos o fallas personales a personas desconoci­das, y más aún si se trata de confidencias relacionadas con la vida sexual. ¿A qué persona puede recurrir una mujer (o un hombre) para buscar ayuda y consejo en esta cuestión tan delicada?

El médico de la familia, o quizás un ginecólogo pudieran ser consultados en este caso, pero la capacidad de estos para tratar todos los aspectos de la sexualidad resulta limitada, debido a que sus investigaciones no abarcan esta especialidad. Es posible entonces que la paciente sea remitida a un psicólogo, pero esta idea asusta a muchas mujeres (y hombres).

Existen entonces pocas alternativas: La persona afectada no puede ir a tocar la puerta de su vecino para que le diga el nombre de un buen terapeuta sexual, porque la verdad es que la mayoría de los terapeutas sexuales han sido clasificados como farsantes, charlatanes y curanderos. Un famoso terapeuta afirmó que menos de uno por ciento de las clínicas de terapia sexual existentes, funcio­na legalmente. No existe la posibilidad de que una mujer que se sienta inhibida se atreva a consultarlos. Está presa en sus problemas, que para ella no tienen solución. Por último, como se siente incomprendida, la gran presión emocional que pade­ce puede producirles graves trastornos físicos.

Hace poco tiempo, en compañía del doctor David Her­nández, obstetra y ginecólogo de la escuela de medicina de la Universidad de Loma Linda, tratamos el tema de los trastor­nos físicos que conllevan la incapacidad sexual. A partir de la llamada “revolución sexual” el doctor Hernández ha observa­do el aumento de algunos desórdenes y malestares físicos. Su opinión es que muchos de sus pacientes se sienten presionados para llegar a alcanzar ciertos niveles de “rendimiento” en el lecho matrimonial, y que sufren toda clase de ansiedades por no ser capaces de lograr sus metas, lo que por supuesto afecta negativamente la salud física de sus pacientes, con el proble­ma emocional que esto conlleva además.

La presión emocio­nal de este tipo conduce a las personas a ciertos problemas sicosomáticos, gastrointestinales, jaquecas, dolores de cabeza, presión arterial alta, cansancio y muchos más. El doctor Hernández asegura que estos problemas se presentan con mucha más frecuencia entre las personas que están batallando contra las deficiencias de su sexualidad. Yo estoy plenamente de acuerdo con él.

El doctor Hernández también comentó conmigo que mu­chas parejas se comprometen en relaciones sexuales por razo­nes que Dios nunca tuvo en cuenta. La lista que el doctor me dio de estas razones ilícitas se las voy a dar a continuación:

  • Realizar el acto sexual es un deber matrimonial.
  • El sexo se utiliza para que nos recompense o nos asegure un favor.
  • El sexo representa un triunfo, una conquista.
  • Se utiliza para sustituir la comunicación verbal.
  • Puede ser utilizado para sobreponerse a sentimientos de inferioridad. Especialmente por los hombres que quieren probar su masculinidad.
  • El sexo se usa para obtener amor. Fundamentalmente lo hacen las mujeres que emplean sus cuerpos para atraer la atención de los hombres.
  • Es útil como defensa contra la ansiedad y la tensión emocional.
  • El sexo se emplea para manipular al cónyuge.
  • También se utiliza para jactarse ante los demás.

Este listado de razones que nada tienen que ver con el amor para realizar el acto sexual le restan significado al mismo, y lo transforman en un juego sexual frívolo y frustran­te. Ciertamente, la relación sexual matrimonial debe proveer placer, pero además es la mejor vía que disponemos para comunicar un profundo compromiso espiritual. Y, evidente­mente, las mujeres son mucho más sensibles a esta necesidad.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Lo que las Esposas Desean que los Maridos Sepan Sobre las Mujeres”

Por James Dobson

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