Sanidad Interior – El Poder de Atracción de Las Fuerzas Espirituales 2

 

Continuemos.

La gloria de Dios que es la que nos sumerge en todo lo que Dios es, no es un resplandor hermosísimo que nos hace sentir bien. A diferencia de la unción, que tiene esta habil­idad de llenarnos de gozo y de amor, la Gloria es el fuego consumidor de Dios. La gloria quema y destruye todo lo que nos aparta de Dios.

Muchos quieren entrar a las dimensiones de su gloria sin nunca haber desarraigado, ni identificado el terrible peso de la iniquidad en ellos. Hacer las cosas de esa manera va a traer un sufrimiento extremo y muchas veces prolongado, porque no saben lo que les está ocurriendo.

Ahora, entrar a ese fuego es un paso necesario en los caminos de Dios ya que sin la Gloria y la Justicia de Dios jamás poseeremos mientras estemos en la tierra la herencia de bendiciones, poder y todo tipo de añadiduras maravil­losas que se encuentran en Su reino.

La forma de hacerlo es tratando primero con la iniqu­idad, la cual es una parte fundamental de la victoria de la cruz.

Justicia y Gloria, dos grandes virtudes del Todopoderoso, son la parte fundamental de Su Reino. Y van a operar no solo puliéndonos sino también trayendo juicio sobre nuestros enemigos. “Jehová reina, regocíjese toda la tierra. Alégrense las muchas costas. Nubes y oscuridad alrededor de él; Justicia y juicio son el cimiento de su trono. Fuego irá delante de él, y abrazará a sus enemigos alrededor” (Salmo 97:1-3).

Es importante entender para el tema que estamos tratando, que así como el amor de Dios no puede dejar de amar, también la Justicia de Dios no puede dejar de Juzgar. En términos divinos los juicios de Dios son enviados precisa­mente para establecer Su Justicia. Cuando el Señor juzga, lo que está haciendo es alinear las cosas con su perfecta voluntad y esencia. Hay por tanto juicios que son correctores, otros simplemente reveladores y en casos muy extremos destruc­tores.

¿Qué es lo que la Justicia juzga? Precisamente la iniqu­idad. Ya que es esta donde se establece todo lo que está torcido de los caminos de Dios. Donde quiera que se halle la iniquidad, vamos a encontrar una continua presencia de los juicios de Dios.

Ahora bien de la misma manera que la justicia y la gloria tienen un poder de atracción de todo lo perteneciente al Reino de Dios, la iniquidad tiene también ese mismo poder pero en sentido opuesto. Esta va a jalar como un magneto gigante, todo lo que tiene que ver con el imperio de la muerte y de las tinieblas.

La iniquidad es la base legal en donde el diablo envía toda forma de mal sobre el ser humano y más aún el creyente. Así que mire si no es importante este tema, ya que por un lado es el blanco de bombardeo del diablo y por el otro el blanco de los juicios de Dios.

Dios establece su justicia con misericordia para aquellos que le buscan. Hablar de los juicios de Dios, es un tema que asusta a la gran mayoría de la gente. Se piensa erróneamente que cada vez que Dios actúa de esta manera, algo terrible nos va a suceder.

Lo primero que tenemos que entender es que Dios nos ama profundamente, y que su pensamiento es de continuo el bien para sus hijos. Por esta razón anhela que Su gloria y Su justicia sean establecidas en nuestras vidas. De esta manera todas sus bendiciones vendrán sobre nosotros y viviremos en abundancia, en paz y en gozo, disfrutando de nuestro amado Padre celestial.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “La Iniquidad”

Por Ana Méndez Ferrel

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