En muchas experiencias místicas los espíritus inmundos hacen su aparición haciéndose pasar por la virgen María, muertos, experiencias inefables que no tienen su fundamento en una vida Cristocéntrica ni en la plenitud del Espíritu Santo, sino en una búsqueda con “dios”. Es por eso que incluso muchos cristianos han tenido experiencias diabólicas en este sentido.

Dentro de muchos estados místicos aparecen los automatismos, que se cla­sifican en dos categorías: los motores y los sensoriales.

Los motores son movimientos musculares inconscientes como escribir o pintar y los sensoriales son producto de visiones o audiciones internas espontáneas.

Los automatismos motores son los que se dan en los estados alterados de conciencia; la escritura automática de los médiums en las que saben que están escribiendo pero no saben qué están escribiendo. Estos discursos automáticos, orales en los cuales el médium entrega sus cuerdas vocales ya ha sido utilizado en oráculos proféticos y ocultistas.

El segundo automatismo tiene que ver con la pintura automática. Súbitamente en un estado alterado de conciencia, la persona desea dibujar o pintar; y se siente guiada por un espíritu el cual guía su mano invisiblemente. También la composición de música ha sido reportada.

Otros automatismos motores incluye la conducta impulsiva como hacer algo sin tener un porqué.

Hay voces interiores que dictan las instrucciones de lo que se debe hacer. Es-interesante notar que muchos de los grandes ocultistas tuvieron experiencias místicas de contenido diabólico durante su adolescencia o infancia. Por ejemplo, Madame Elena Labats, 1831-1891, ya desde pequeña decía que podía percibir en la conciencia voces de los objetos orgánicos e inorgánicos así como de los objetos orgánicos no físicos.

La mística rusa fue fundadora de la sociedad teosófica que aún en el día de hoy ejerce sus actividades a un poder superior que va acompañado de una sensación de separación de la conciencia del cuerpo o un estado de trance, o un automatismo, o visiones o voces.

La mayoría de las experiencias místicas ocurren espontáneamente y cuando la persona se encuentra sola, mayormente relajada, y el activador de una expe­riencia mística puede ser una palabra, un sonido, la naturaleza, etc.

La gran mayoría de las experiencias místicas son provocadas ya sea por hipnosis, ayunos, danzas, controladas por desconocidos o espíritus desencarnados que súbitamente hacían su aparición.

La tabla ouija o el juego de la copa.

Este tablero consiste en un medio para entrar en contacto con los espíritus. El nombre ouija proviene de la combinación de dos palabras; la palabra francesa y alemana que significan sí (ow-ja). Este tablero tiene las letras del abecedario, los números del 0 al 9, las palabras sí y no y un señalador en forma de corazón donde las personas que participen ponen sobre la yema de un dedo, invocan a un espíritu y. le hacen unas preguntas. El señalador comenzará a moverse con­testándolas. También se le ha llamado el juego de la copa, se juega con un vaso puesto boca abajo y se colocan los dedos sobre el mismo.

Sabemos que antes de Confucio en China (551 a.C) ya se utilizaba un instru­mento parecido para comunicarse con los muertos. En Grecia también; y este “juego” fue promovido especialmente durante el siglo xix, y fue conocido como la mesa rodante. La tabla ouija se vende como un juego y fue inventada en 1892 por el norteamericano Elijah Bon. Es el instrumento elegido por muchos para intentar comunicarse con los muertos o para invocar espíritus.

Muchos adolescentes la utilizan para divertirse sin tener conciencia del peligro que implica jugar con estos elementos. En cierta oportunidad ministramos a una joven que había manifestado un espíritu inmundo y al sujetar a dicho espíritu y al ordenarle a la persona humana que tome control y dominio de sí, nos contó que había jugado a la tabla ouija y que habían invocado un espíritu el cual se había manifestado en uno de los participantes y con el cual dialogaban todos. Esto como un simple juego, sin embargo el espíritu inmundo luego había pasado a ella.

En otra oportunidad ministramos a otra joven que nos refirió que habían jugado al juego de la copa contestando el espíritu todas las preguntas que le hacían. Pero en una tercera oportunidad del juego la copa estalló y a partir de ahí nunca más jugaron, porque les causó asombro y profundo temor del cual quedó esclavizada hasta la ministración y liberación.

Es muy importante al levantar la historia de la persona en el ocultismo sondear si ha jugado o participado sea observando o si ha incorporado algún espíritu. En caso de haber incorporado un espíritu desencarnado, averiguar el nombre, quién fue y cómo sucedió para poder realizar la expulsión.

Extracto del libro Ocultismo y Sanidad Interior

Por Bernardo Stamateas

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