Sanidad Interior – Libre de la Dependencia Emocional 1

 

Pasaje clave: 2º Reyes 8.

Nuestra existencia no depende de las carencias afectivas que poseamos, es por ello que dichas carencias nos son mi destino. El lugar de mi destino es el de la abundancia. Dicho de otro modo, Dios siempre hará todo lo posible para mudarte del lugar de la carencia y llevarte al lugar donde las cosas suceden, tan sólo con una palabra.

Sin embargo, Dios no puede obrar en nuestras vidas si no le permitimos que lo haga. Esta es la razón por la cual la libertad mental es lo más importante que posee­mos, ya que nada cambia hasta que no cambia la mente. Entonces, nunca serás libre si tu mente y tu espíritu no son liberados de carencias afectivas

 

Las Carencias Emocionales.

1. El abandono emocional siempre trae carencia afectiva.

Cuando nos abandonan afectivamente, en la mayoría de los casos, también recibimos violencia física. Esta violencia se repite en nuestro comportamiento y se convierte en un síntoma que indica que nuestros padres no nos brindaron el afecto que necesitábamos. Es decir, estas carencias son todas las cosas que tus papás tendrían que haber hecho por vos o todos los momentos en los cuales deberían haber estado junto a vos, pero no lo hicieron.

El abandono emocional consiste de una serie de comportamientos, tales como ignorarte, no valorar tu opinión, avergonzarse de tu existencia, insultarte, no darte un beso, un abrazo, no darte el reconocimiento que esperabas. Toda persona abandonada emocionalmente va a apegarse a la gente. La co-dependencia nace del abandono emocional y da origen al apego a otras personas. Alguien co-dependiente dirá: “Me harás feliz”, “Llenarás mi vacío”. Van a buscar sustitutos en el presente que le puedan suplir el afecto que no recibieron de sus papás.

Es por eso que es verdaderamente un alivio saber que Dios quiere sanarnos y que romperá con toda co-dependencia que tengamos. Dios tiene que sanar tu vacío y te dará, en el mundo de los afectos, lo que tus padres no te dieron. David sabía esto, dijo: “Aunque mi padre y mi madre me dejen, el Señor me dará todo lo que yo necesito”. En otras palabras, puedo llenar el vacío de mi corazón con el amor del Señor y caminar en libertad, desatado de la gente. De esta forma podré amarla y bendecir­la de verdad.

 

2. La Envidia.

La envidia es una energía destructora que afecta los huesos. Dice Salomón que “pudre los huesos”. Esta es la razón por la cual la envidia es el origen de artritis y artrosis en muchas personas.

Dicho de otra forma, la envidia es un fuego que te va quemando literalmente los huesos y ha provocado enfermedades en mucha gente. Cuando envidiamos, sen­timos que esta emoción secreta nos aprisiona, nos va minando la salud y por eso tiene que ser destruida. Lo más serio del caso es que la envidia hace que te concen­tres en lo que otros lograron, frenando y bloqueando el potencial que Dios puso para que alcances tus sueños. De esta forma, debemos entender que nunca debemos envidiar a nadie, ya que Dios nos llamó a hacer algo que nadie hará en nuestro lugar.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Emociones Lastimadas”

Por Bernardo Stamateas

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2 Comentarios

  1. quiero que me ayuden a dejas de depender afectivamente de mi esposo es in hombre duro ofensivo por favor demdn pautas para que nada de lo que el haga o diga me afecte.

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