Sanidad Interior – No Me Preocupo Más 2

 

Continuemos.

2. No me Preocupo más porque no Oculto mis Faltas.

En la historia de David, cuando Samuel fue a buscar rey, se encontró con Eliab, y dijo: “Ese es el rey “; y Dios le dijo: “No mires su apariencia. ” Porque Eliab olía a perfume, era fuerte, sabía pararse, tenía oratoria, pero era un cobarde parado delante de Goliat. Sin embargo, cuando vino David, que era el último de los herma­nos, olía mal, tenía la ropa rota porque mataba osos y leones, es decir, no calificaba para los ojos del profeta. Sin embargo, David estaba mal vestido en su exterior, pero vestido de valor en su interior.

Quiero decirte que dejes de cuidar tu apariencia, de guardar tus problemas y de mostrar carita de súper espiritual. Mostrate tal cual sos, sé como sos. Dios va a levantar gente que no sólo cuida su apariencia, sino que sabe pararse delante de Goliat. Y aunque para los demás no califiques, para Dios estás vestido de valor, estás listo para la batalla.

Dice la Biblia que “somos tesoros en vasos de barro”. Cuanto más vea la gente tu barro y mi barro, más valorará el tesoro que tenemos. El problema es que llevamos el evangelio, un tesoro, pero no mostramos el vaso. Queremos mostrar que el vaso es de oro,  cuando no lo es. Porque es de barro. Tenés que decir: “Yo soy de barro”, “Yo me equivoco”, “Yo tengo problemas”, y no lo oculto.

Si tenés problemas no los ocultes. Si tenés problemas personales, familiares, económicos; bienve­nido al planeta tierra. Si tenés problemas porque tu fe decae, bienvenido al planeta tierra, si volviste a caer en la droga, no importa; si volviste a caer en la prostitución, no importa. Mostrate como sos, volvé a ponerte de pie, porque Dios va a usar a la gente que, aunque por fuera no aparenta mucho, en su interior es gente que vale para Dios.

Dios no va a usar gente súper espiritual, va a usar gente que dice: “Caí, pero siete veces cae el justo y vuelve a levantarse. ”

 

3. No me Preocupo más porque estoy Esperando algo Glorioso.

Jesús les dice a los apóstoles. “Quiero que se junten y dentro de no muchos días vendrá el Espíritu Santo”. ¡Imagínate a los 120 ahí esperando… impacientes…! pasaban los días, seguían orando aunque no pasaba nada, pero allí estaban: 1 día, 2, 10, 20, 30 días, 40 días, 50 días… cuan­do de pronto, de repente, vino el Espíritu Santo.

Enseñanza: No importa cuántos días estén pasando en tu vida, tenés que espe­rar algo glorioso que dentro de poco va a venir. Hay una gloria que va a caer sobre tu problema; no te muevas de la promesa que Dios te dio. Si Dios te dio una promesa no importa que pase una semana, dos, tres, porque Aquel que prometió, derramará su Gloria. Algo está por explotar en tu vida, algo grande va a venir.

No te muevas de la promesa que Dios te dio porque viene tu Pentecostés y de repente… ¡Algo explotará!

No te preocupes, porque estás esperando una gloria que nunca viviste. No te preocupes, porque hoy tu problema está pero Dios te dio una promesa y aunque no sientas nada, aunque vivas lejos de la iglesia, aunque no te traten bien, aunque no entiendas la Biblia, aferrate a la promesa. ¡Tenés que esperar sentado la venida de Dios! es decir no te muevas de lo que los te prometió.

Hoy no ves nada, hoy no sentís nada, pero… de repente, de pronto, de golpe… de un minuto a otro, el lugar empezó a temblar, y el Espíritu Santo llegó y lenguas de fuego fueron repartidas, y esas 120 personas impactaron a las naciones del mundo. No importa lo que hoy te está pasando, mantenete firme en la promesa.

En 2 Reyes 6, Eliseo estaba con el criado, carros de soldados los habían rodea­do y Guiesi estaba asustado. Eliseo oró a Dios para que le abriera los ojos a Guiesi. Cuando éste abrió los ojos del espíritu ¡vio ángeles de a caballo y con carros de fuego! Vio que eran más los que estaban con ellos que los que estaban en contra.

Lo que hoy estás viendo no es verdad. Cuando se abran los ojos de tu corazón verás el mundo espiritual y Dios te rodeará de bendición, de salud, de prosperidad. Hay millones rodeándote, hay ángeles rodeándote, hay prosperidad rodeándote, no te preocupes más.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Emociones Lastimadas”

Por Bernardo Stamateas

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