Sanidad Interior – OREMOS POR NUESTRAS CASAS

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Debemos orar por nuestra casa; habitación por habitación rompiendo todo trabajo que se haya realizado por sus antiguos propietarios o cualquier trabajo realizado por los ocultistas.

Dice Dt.12:2-3: “Destruiréis eternamente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus esta­tuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las escultu­ras de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar”.

Dice Dt.16:21-22: “No plantarás ningún árbol para Aserá cerca del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho, ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios”.

Asera es la diosa cananea de la fertilidad y está relacionada con Baal, un claro monumento al diablo. No sólo se le manda al pueblo de Israel quemar, sino también cortarlos; y aún tenían prohibido plantar un “árbol” en su honor cerca del altar de Jehová. Había en la época de Jezabel 400 profetas que le daban su autoridad a esta representación (1º R.18:19).

Estas estatuas, de madera a veces, tenían agujeros para colocar la sangre de los sacrificios, e incluso ahí lo besaban. Así un ídolo, creación de un hombre, pasaba a ser un centro de concentración demoníaca. Isaías va a denunciar en 44:18-20 la ceguera espiritual que esto provoca. El diablo coloca sus “monumentos”, y las personas, al adorarlas, le otorgan poder legal para que sus demonios actúen.

No cabe duda de que podemos seguir la estrategia de! enemigo al ver cómo él posee sus centros distribuidos a lo largo de las ciudades. No es casual que donde se levanta una iglesia, aparecen los testigos de Jehová, a pocas calles los espiritistas y a pocos metros alguna bruja o centro de umbanda.

En el A.T vemos cómo el diablo levanta sus “¡altares sagrados!” desde donde centrará principados, potestades y otras jerarquías demoníacas que actuarán territorialmente; es decir específicamente en una región, y provocará cierto tipo de maldades y pecados en el pueblo. Se los llaman “lugares altos” porque desde allí intenta ejercer su poder, dominio y control. Desde las alturas de los montes (allí creían que moraban los dioses) podía dominar a los pueblos, es por esto que Dios “sobrepasa” a las alturas (Am. 4:13). NO por nada uno puede ver ciertas estatuas bien altas en ciertas “iglesias”, desde donde se ejerce poder espiritual. El hombre fuerte de cada región está ubicado con su altar en algún lugar alto (el cual no necesariamente debe ser alto geográficamente). En estos lugares altos es donde se levantaban santuarios de adoración a los demonios; eran centros estratégicos de invocación a fuertes principados. Al comienzo, estos santuarios eran construidos en los lugares altos (geográficamente hablando) y luego las ciudades fueron tomadas estratégicamente. Dice 2º R.17:9-11: “Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehová su Dios, edificándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas, y levantaron estatuas e imágenes a Asera en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso y quemaron allí incienso en todos los lugares altos…”.

Extracto del libro Ocultismo y Sanidad Interior

Por Bernardo Stamateas

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