Sanidad Interior – SINTOMAS DE DEMONIZACIÓN

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Nombremos algunos de los síntomas más frecuentes de la demonización. Según nuestra experiencia pueden aparecer algunos de estos o muchos de los aquí citados:

A nivel psicológico

Los síntomas desde lo psicológico que primero vemos en la persona son los siguientes:

Nerviosismo-intranquilidad:

La persona se encuentra irritada, nerviosa, todo le cae mal, siente por mo­mentos que todo le perturba.

Obviamente los espíritus inmundos entran en el sistema nervioso central y provocan irritación al punto de llevar a la persona al suicidio. Un espíritu inmundo es capaz de sugerir a la persona cualquier cosa ya que ellos han venido para matar.

 Dolores constantes en la cabeza:

La persona refiere que tiene dolores constantes de cabeza sin poder saber

a qué se debe; los múltiples análisis médicos no encuentran ninguna causa.

 Insomnio o hipersomnio (dormir demasiado):

La persona no puede dormir, tiene pesadillas terribles, padece sonambulismo o tiene el sueño entrecortado.

 Temores y pánicos:

Las personas tienen múltiples miedos, tienen miedo al diablo, a los espíritus, a la muerte, miedo a las enfermedades. El espíritu intenta provocar aquí el pavor y el tormento porque el miedo, como bien saben los espíritus inmundos, paraliza.

Los miedos son los que hacen que las personas se aterren a los amuletos, a los talismanes como medallas, horóscopos, estampitas, crucifijos o a usar vestimentas especiales, pulseras, collares, cintitas contra el mal, etc. Este miedo lleva a la persona a inhibirla para que no enfrente al diablo. El enemigo sabe que una víctima temerosa es una presa fácil. De ahí que en 1 P. 5:8 dice que “como león rugiente” anda alrededor. Ruge porque esto paraliza a su víctima y así la puede devorar con facilidad.

 Llantos constantes

La persona llora y llora, su angustia es tal que llama la atención. Llora con motivos justificados y sin motivos. Hemos ministrado a muchas personas cuyo único síntoma era este: el llanto angustioso y constante en cualquier lugar y por cualquier cosa; especialmente el llanto manifestado durante todos los cultos.

 Desmayos constantes y convulsiones arrítmicas:

Estas convulsiones tienen por finalidad intentar dañar o destruir a la persona.

Ideas o pensamientos suicidas:

Hay voces que le dicen a la mente: “mátate”, “no sirves”, “mátalo”, “la vida no tiene sentido, para qué sigues viviendo”. Son frases que terminan con un punto. Esto es importante decirlo ya que el demonio no puede leer la mente de la persona. Ahora, ¿cómo podemos distinguir cuándo las voces vienen de espíritus mentirosos y cuándo vienen de nuestra propia mente? Las voces de nuestra propia mente son voces dialogadas; una persona puede dialogar consigo misma, “mejor voy, no me conviene, pero si llego a ir me puede pasar esto”, etc. Mientras que las voces de los espíritus mentirosos no pueden dialogar con la mente (a menos que la persona tenga algún compromiso o pacto importante con el diablo) y son voces que son puntuales en sí: “mátate”, “sai”, “mátalo”, etc.

 También vemos si existen:

  • Cambios de carácter repentinos.
  • Pensamientos homicidas o suicidas.
  • Amarguras y odios profundos.
  • Tentación compulsiva.
  • Gestos y palabras agresivas.
  • Hábitos sádicos o sexualmente perversos.
  • Cambio de voz.
  • Lágrimas sin llanto.
  • Bostezos frecuentes
  • Escuchar ruidos y voces durante la noche.
  • Gritos.
  • Pesadillas frecuentes.
  • Nerviosismo.

A nivel espiritual:

  • Deseo compulsivo de maldecir a Dios, a Jesús o al Espíritu Santo.
  • Imposibilidad de leer la Biblia o adorar a Dios.
  • Asco a la Palabra de Dios o deseo de destruirla o quemarla.
  • Aversión a lo espiritual (a la adoración, ai mensaje, a la oración, etc.)
  • Dudas obsesivas sobre la salvación o la existencia de Dios
  • Grandes dificultades de desprenderse de objetos, amuletos, fetiches.
  • Incursiones por el mundo de lo oculto.
  • Pecados inconfesos.
  • Vida en la carne.
  • Hablar en lenguas (debemos probar si vienen de Dios o del enemigo)

A nivel paranormal:

  • Levitación
  • Transfiguración del rostro
  • Fuerza inadecuada a la de su edad y tipo físico
  • Todo tipo de adivinación
  • Estigmas que aparecen y desaparecen
  • Ruidos y golpes

A nivel físico -Convulsiones arrítmicas -Náuseas:

  • Frío glacial
  • Calores intensos
  • Palpitaciones repentinas
  • Brillo inusual en los ojos o mirada penetrante
  • Haber sentido que “algo” se le metía en el cuerpo
  • Dolores intensos (preferentemente) en el estómago o en la nuca
  • A nivel conductual
  • Cantar o hablar sin parar
  • Súplicas del espíritu inmundo de no echarlo
  • Ganas de salir corriendo
  • Miedo enfermizo
  • Personalidad múltiple
  • Ataques de pánico

Extracto del libro Ocultismo y Sanidad Interior

Por Bernardo Stamateas

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