Sectas – El Principio de lo Verdadero y lo Falso 4

 

Continuemos.

Analicemos, a la luz de la Biblia, y de las mismas enseñanzas de Jesús, este pasaje de la enseñanza iniciática. Resalté las palabras bíblicas que se usan como punto de partida de este texto y que, de hecho, es lo único verdadero que contiene.

A. El texto dice que hay un solo poder que es Dios. La Biblia menciona, además de Dios, la existencia del príncipe de las tinieblas llamado diablo o Satanás. Jesucristo, lo expresa claramente en Juan 8:43-45. Aquí vemos claramente como Jesucristo, el verbo de Vida, habla sin dejar lugar a dudas, de un representante del mal.

B. El texto dice que el mal no tiene poder sobre el iniciado por el simple hecho de no creer en él ni darle importancia. La Biblia dice: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire (Satanás).”El espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2).

“Porque no tenemos lucha contra carne ni sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

Son innumerables las citas bíblicas que hablan de Satanás y de su influencia en la humanidad y su deseo irrefrenable de arrastrar a los hombres a su morada infernal. ¡Qué maravilloso disfraz decir que el mal no existe! ¡Qué mejor camuflaje para satanás que conseguir que la gente se crea que el diablo es una patraña! Con esta infame afirmación el aprendiz se deja tranquilamente llevar por las bellas palabras que mencionan a Dios, se queda sin ninguna defensa posible en contra del mal y está ya listo para que el diablo lo empiece a enredar en su sutil y traicionera emboscada.

 

2. El Principio de la Verdad Condicionada.

Es importante reconocer que no toda verdad es absoluta si la extraemos del contexto o de las condiciones en que fue establecida por Dios. No podemos, como dice la conocida frase, “sacar un texto fuera de contexto para usarlo como pretexto”. La Biblia encierra el pensamiento completo de Dios dado a conocerá los hombres, Su personalidad, los principios de Su Justicia, de Su redención y las condiciones por las que el hombre puede reconciliarse con Él.

La Biblia no consiste en un montón de versículos apilados que, por muy verdaderos que sean, podamos acomodarlos al azar a nuestro propio criterio. No es tampoco un libro de magia al que le podamos aplicar métodos cabalísticos para extraer teorías que no pueden ser demostrables y que son, por tanto, contrarias al contexto general de la Biblia. Teorías que son tan solo una ilusión en el pensamiento del filósofo.

Para hacer más claro lo que quiero demostrar acerca de la verdad contextual, haré uso del absurdo. Por ejemplo, veamos lo que significaría sacar de contexto y convertir en una verdad absoluta el versículo de Levítico 17:11 donde dice: “La vida de la carne está contenida en la sangre”, que es la expiación por el pecado. Si esto fuera un absoluto, quiere decir que puedo hacerle una transfusión a un cadáver y necesariamente tendría que resucitar, puesto que le he dotado del ingrediente donde se encuentra la vida. Resulta obvio que tal experimento no funciona. Pues tan falso y absurdo resulta este tipo de extrapolaciones, como lo es tratar de usar las verdades que SOLO SE APLICAN A JESUCRISTO, y usarlas tranquilamente como principios filosóficos universales. Los pensadores de este mundo, quieren usar los principios de la Biblia sacando a Dios de la ecuación. Eso no funciona así.

Valga este ejemplo: En el Manual de Lavagnini, el iniciado piensa que por decir cosas hermosas extraídas de la Biblia éstas son verdades aplicables para su vida, sin que haya que cumplir con ninguna condición para obtenerlas. Los iniciados tienen que repetirse continuamente para sus adentros: “El espíritu Divino es en mí, la Vida Eterna, Perfección Inmortal, Infinita Paz, Infinita Sabiduría, Infinito Poder, Satisfacción de todo justo deseo, Providencia y Monantiol de todo lo que necesito y se manifiesta en mi vida. Mis ojos abiertos a la luz de la realidad ven donde quiera Armonía y buena voluntad: El principio divino que se expresa en todo ser y en toda cosa”.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “GADU: Gran Arquitecto Del Universo”

Por Ana Méndez Ferrel

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