minhkoi.net-472-12 Predicaciones Cristianas – Cristianos de Palabra 4

 

Dios Quiere Que Seas Integro en tu Hablar (4º parte)

¿Cómo es tu Hablar?

Esta es una pregunta que cada uno debe responderse honestamente delante de Dios. ¿Es tu hablar “sí” o “no”? Es fácil encontrarle defectos a los fariseos, pero es más útil y necesario examinar nuestras propias formas particulares de oscurecer la verdad.

Abraham Lincoln dijo una vez que uno puede engañar a todos por algún tiempo, o a algunos todo el tiempo, pero no puede engañar a todos todo el tiempo. Yo añadiría que nadie nunca puede engañar a Dios ni por un momento. El Espíritu de Dios ve en lo profundo de nuestros corazones y sabe perfectamente lo que hay en ellos. No se trata simplemente de palabras, sino de nuestro carácter, quiénes somos verdaderamente.

El apóstol Pablo manda a los cristianos de la siguiente manera en Colosenses 3: 8-10 Efesios 4:25. Y en otra parte, nos recomienda que nos examinemos a nosotros mismos para que no seamos castigados (1 Corintios 11:31).

¿Cómo es tu hablar en tu casa, con los tuyos, con tus padres, tus hermanos, tu cónyuge, tus hijos? Tanto si son creyentes como si no lo son, tu ejemplo puede mucho. En especial, nuestros hijos pueden ser muy bendecidos por nuestra veracidad y muy perjudicados – incluso por el resto de sus vidas – por nuestra falsedad o simplemente por nuestra inconsistencia. Por otra parte, que ellos aprendan que siempre que les digamos “sí” sea cierto, y que cumplamos siempre que les decimos “no”

¿Cómo es tu hablar hacia los demás creyentes?

Muchas veces es difícil resistir la tentación de mostrarnos más espirituales de lo que somos. No sé a ti, pero a mí me ha pasado que un hermano o una hermana me ha presentado un problema por el cual me comprometí a orar y luego me olvidé. Cuando nos pasa esto, la peor parte es cuando, por la misericordia de Dios, el problema se soluciona y tu hermano te agradece por tus oraciones y aceptas el agradecimiento en lugar de confesar, arrepentido, la verdad.

Podríamos proseguir con este examen con nuestro hablar en el vecindario, en el colegio o la universidad, en el trabajo, etc., pero creo que la idea queda clara. Dios exige de nosotros que siempre sigamos “la verdad en amor” (Efesios 4:15), porque el genuino amor “se goza de la verdad” (1 Corintios 13:6). El Apóstol Juan lo enseñó en 1 Juan 3:19-20.

El carácter del auténtico cristiano es “ser de la verdad”. Como han observado diferentes autores, en una sociedad cristiana ideal no se necesitaría ningún juramento, pues cada palabra sería pronunciada por quienes saben que el Juez eterno los está escuchando.

 

El Costo de la Verdad

Es obvio que muchas veces que faltamos a la verdad lo hacemos para evitar su precio, que puede ser dinero, disgustos o incomodidades. En algunos casos, en particular para los cristianos, las consecuencias pueden ser aún más graves. Sin embargo, si estamos convencidos que Dios valora nuestra sinceridad, no hay atajos ni escapatoria válida. El apóstol Pedro, quien una vez negó a Jesucristo con juramentos, dijo hacia el final de su vida, que entregó dando testimonio de su Señor: 1 Pedro 3:17; 4:11, 19.

 

Ayuda de lo Alto

Si decir la verdad es a veces difícil, consideremos el costo infinitamente más alto que todos debemos pagar de una u otra forma por la mentira. En el discípulo de Jesús, la verdad lleva a la libertad. (Juan 8:32).

Además, recordemos que Dios no nos ha dejado librados a nuestras propias fuerzas. Es él quien nos proporciona la verdad y el poder para decirla y vivirla. Es Dios quien nos santifica en la verdad de su Palabra y el Espíritu Santo quien nos guía a toda verdad (Juan 17: 17-19; 16:13). Es también el Espíritu de verdad quien nos dará lo que debamos decir (Lucas 12:11-12).

Creemos que esta ayuda de Dios sigue disponible para todo creyente en toda circunstancia, si no nos resistimos a la obra del Espíritu. Pero necesitamos disciplina y obediencia para desarrollar este aspecto de nuestro carácter cristiano.

El hermano del Señor, Santiago, nos exhortó a ser “hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos” (Santiago 1:22). La seriedad con que tomes el presente mensaje debe manifestarse ya ahora, apenas termine la reunión, y prolongarse en el tiempo. Comienza ya mismo tu práctica de declarar la verdad en amor y decir “sí” o “no”.

La palabra española “mártir” viene de la palabra griega de sonido similar que originalmente significaba “testigo” y dado que el testimonio de los cristianos muchas veces les llevó a perder sus vidas (aunque en realidad las ganaron, según Jesús). Concluyo con las palabras de un mártir del siglo XX, el pastor Dietrich Bonhoeffer, quien pagó con su vida su fidelidad a la verdad en el régimen nazi:

“La cruz es la verdad de Dios acerca de nosotros, y por tanto es el único poder que puede hacernos veraces. Cuando conocemos la cruz, perdemos el miedo a la verdad. No necesitamos más juramentos para confirmar la verdad de nuestros dichos, porque vivimos en la perfecta verdad de Dios”. (citado por Link, p. 743).

 Por Dr. Fernando Saraví

Tomado de deloslibres.org.ar

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