Sermones Cristianos – La Acción Disipa el Temor 3

 

Continuemos.

Si es Posible Que Pase Esta Copa.

En un momento de gran angustia, vemos a Jesús en el Huerto de Getsemaní orando toda la noche. Está teniendo una gran lucha. Sabe que la única manera de traer redención a la humanidad es siguiendo el plan que el Padre le encargó de entregarse como sacrificio perfecto, en pago por todos los pecados del mundo. Sin embargo, siendo hombre mismo. Jesús sabía que lo que le esperaba sería extremadamente difícil.

Su naturaleza divina no sufrió, sino su naturaleza humana. Jesús entendía que estar colgado en la Cruz del Calvario sería uno de los dolores más intensos y horribles que, como humano, tendría que experimentar.

No tengo ni la autoridad ni el atrevimiento de especular si a Jesús le dio «miedo» en esa ocasión o no. Como hombre, es posible que luchara con esas emociones, porque la Biblia enseña que fue un hombre igual que todos nosotros y que sintió las mismas cosas que todos hemos sentido. Por lo tanto, sí creo tener la autoridad para decir que, en algún momento de su existencia, Jesús sintió miedo.

No sé si en este relato, en el Huerto de Getsemaní, fue una de esas ocasiones, pero pudo haber sido. Lo que sí sabemos es que fue un momento de tanta intensidad que Jesús sudó gotas de sangre. Transpirar sangre es una condición de estrés tan extremo que se abren los poros y se derrama sangre en lugar de sudor. Jesús, en el Getsemaní, estaba sufriendo como nadie se puede imaginar.

Al hablar con su Padre Celestial le dice: «Padre, si es posible, que pase de mí esta copa; más no se haga mi voluntad sino la tuya» (Mateo 26:39) y en efecto estaba diciendo: «Si existiera cualquier otra manera de comprar la salvación de la humanidad, sería bueno. Pero si esta es la única manera de lograrlo, no quiero que se haga mi voluntad. Quiero que Tú hagas Tu voluntad. Estoy dispuesto a sufrir este martirio, este sacrificio, este dolor con tal de cumplir Tu voluntad eterna».

Eso es hacer las cosas con valentía, decisión, fe y valor. Así es como debemos hacerlo nosotros también. No puedo estar seguro de que en esa precisa ocasión Jesús sintiera «temor», pero sí puedo asegurar que su ejemplo de darle cara a uno de los momentos más difíciles de su vida y enfrentarlo con valor y entrega es una más de las muchas razones por las cuales Él es uno de mis más grandes héroes en la vida.

Ese ejemplo me ha servido de mucho en mis momentos de sufrimiento y debilidad. Su ejemplo me ha ayudado a saber que yo también, a pesar de ser humano, puedo enfrentarme a los momentos más duros y salir adelante victorioso. Su ejemplo me ayuda a tener fuerza para hacer las cosas que tengo que hacer a pesar de tener miedo, duda o temor. Su ejemplo de ir a esa cruz cruel me ayuda a saber que nunca he pasado por una prueba tan grande como la que sostuvo él y sin embargo, llevó su cruz con dignidad al Calvario y entregó todo por amor a la humanidad. ¡Qué gran ejemplo a seguir!

En la vida nos encontraremos en muchas situaciones donde no tendremos otra opción que salir adelante. Tendremos que hacer ciertas cosas a pesar de tener miedo. Tendremos que actuar con fe y valor a pesar de lo difícil de ciertas situaciones, haciendo nuestro mayor esfuerzo de no prestarle atención a nuestros temores. Es parte de la decisión de vivir. ¡Hágalo… aunque tenga miedo!

 

Preguntas Para Reflexionar.

1. ¿Estoy enfrentando valientemente mis compromisos y dándole la cara a los desafíos?

2. ¿Me intimidan los compromisos y me da miedo hacerlos?

3. ¿Estoy perdiendo la oportunidad de disfrutar la vida por estar siempre analizándola?

4. ¿Qué metas aún no he logrado a causa de mis temores?

5. ¿Qué decisiones puedo empezar a tomar para disipar estos temores y alcanzar mis sueños?

6. ¿Qué tipo de palabras son parte de mi vocabulario? ¿Están mis palabras llenas de fe y optimismo?

7. ¿Qué clase de pensamientos estoy permitiendo que entren en mi mente?

8. ¿Tengo una actitud optimista hacia mis metas?

9. Piense en frases optimistas que pueda pronunciar en voz alta para disipar sus temores y comience a hacerlo.

 

Oración.

“Señor, ayúdame a enfrentar mis compromisos y a vencer todo temor, inseguridad e intimidación. Quita de mi toda parálisis mental y psicológica y ayúdame a actuar en pos de mis sueños. Cambia mi forma de hablar; haz que mi vocabulario esté siempre lleno de fe, optimismo y palabras positivas. Llévate todo pensamiento pesimista que quiera invadir mi mente y todo sentimiento negativo que quiera llegar a mi corazón. Gracias porque me has prometido que sí creo, todo me será posible”.

Extracto del libro “Dile Adiós a Tus Temores”

Por Marcos Witt

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