Sermones – CERRANDO TEMAS INCONCLUSOS

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CERRAR EL PASADO

Pasaje Clave: Génesis 21:14-21

Las situaciones inconclusas son aquellas experiencias que quedan abiertas, y en las que nos quedamos enganchados con algo o alguien poniendo toda nuestra energía emocional, espiritual y que siguen lastimándonos. La persona que recuerda permanentemente un tema determinado o un individuo, es porque le produjo una herida que le sigue generando angustia y emociones intensas.

Cuando Dios cierra el pasado, el presente se abre y el futuro se acerca.

Emoción es la agitación del ánimo, ya sea por un recuerdo, una idea o conmoción orgánica, por algo que nos dijeron o una circunstancia que activa el ánimo. Dios nos creó con emociones para sentir, de lo contrario seríamos robots, pero no debemos confundir emociones con fe. La emoción está en la mente, la fe en el espíritu. Nos expresamos mal cuando decimos: “Yo siento que tengo fe”, porque la fe no se siente, se cree.

Dios nos pone al nacer emociones en la mente y fe en el espíritu, por eso no tenemos que pedir fe sino que sea aumentada la medida que se nos otorgó. La fe crece y se alimenta oyendo la Palabra de Dios. Fe es para ser creída, emoción sentida, p or eso no importa si “no sentimos nada.” La fe está en el espíritu, en lo más profundo del ser, Jesús dijo que es como un grano de mostaza que hay que sembrarlo para que crezca si no será ahogada por la emoción.

Las emociones negativas ahogan la fe.

Hay una bacteria llamada estreptococo, que ataca la garganta pero si se aloja en el corazón o en los riñones los pulveriza, por eso en el momento en que se detecta, los médicos la combaten inmediatamente. Haciendo un paralelo, cuando la emoción está en la cabeza se puede medicar pero si baja al corazón, lo destruye. (¡Mirá lo que me hizo! ¡Cómo me pasó esto! ¡No puede ser! ¡Lo voy a matar!) El miedo o enojo, es el estreptococo emocional alojado en el espíritu.

Para que la emoción no baje al espíritu:

1° Debo esperar que pase. Cuando hay una emoción fuerte, enojo, tristeza, miedo, debemos esperar que transcurra; no tomar decisiones, no hacer, ni hablar, porque cuando estemos tristes, por ejemplo, hablaremos tristeza. Todas las emociones son pasajeras y no pueden controlarse con la voluntad porque se crearon para ser sentidas.

2º Controlar las acciones para crear nuevas emociones. No podré manejar mis emociones pero sí accionar para generar otras positivas y experimentar lo nuevo. Si estamos tristes no sirve repetir: “No estoy triste, no estoy triste”, debemos controlar nuestras acciones y crear algo positivo porque todo lo podemos en Cristo.

Lo positivo siempre vence a lo negativo.

Dios es más fuerte que el diablo, la luz más intensa que la oscuridad, la salud más que la enfermedad. Abraham tomó a Agar, la sirvienta de Sara, y le engendró un hijo, pasaron catorce años y Sara quedó embarazada. Un día Sara le dijo a Abraham que despidiera a la sirvienta con su hijo, y Abraham así lo hizo: le dio pan, agua, un beso y la envió al desierto. Cuando Agar vio que el agua se había terminado, empezó a llorar, se sentó debajo de un árbol apartada de su hijo, y expresó: No quiero ver cuando él muera de sed. El niño también lloró, entonces Dios oyó su llanto y le dijo a la mujer: “¡Levántate!, toma la mano de tu hijo.” Le dijo Agar primero tenés que accionar, no podés manejar tu dolor porque te echaron, te engañaron, te maltrataron, te hicieron un hijo y fueron injustos; no podés manejar el miedo, la vergüenza, pero podrás hacer algo nuevo, tomar de la mano tu sueño.

No podemos solucionar lo que pasó, pero sí hacer que pasen cosas nuevas, tomemos la mano del sueño y ocurrirá lo positivo.

Por Bernardo Stamateas

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