Predicaciones Cristianas – Cristo Manifestando Su Poder Sobrenatural a Través del Creyente 3

 

Continuemos.

El sacrificio de Jesús también sirvió para poner a disposición un esperma, una semilla, que cuando fuera plantada en el vientre espiritual del creyente, reprodujera exactamente Su patrón ge­nético. Debido a esa semilla es que podemos llegar a la medida de Su estatura.

El patrón de Dios es sembrar una semilla en su espíritu, para que crezca y llegue a ser como Jesús, que es lo que llama­mos el nuevo nacimiento. Jesús dijo que moriría para deposi­tar esa semilla. Del mismo modo, nosotros tenemos que morir como semilla para dar más fruto; para que la vida de resu­rrección de Jesús pueda manifestarse poderosamente y tocar a miles de personas que están sufriendo y en necesidad. Si usted quiere ministrar esa vida a otros, debe morir a su ego primero; esa muerte abre la puerta para que Jesús se manifieste. Los creyentes que manifiestan la vida del reino son los que han experimentado la muerte de su ego.

 

4. Manifestar la Autoridad y el Poder del Reino.

He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escor­piones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará Lucas 10:19). La autoridad del reino es el derecho legal para ejercer el poder de Dios.

En capítulos anteriores estudiamos que el poder es la ha­bilidad en bruto para llevar a cabo algo; estudiamos también que la autoridad es el derecho legal para ejercer ese poder. Para ilustrar esto, imaginemos a un policía de tránsito que le ordena a un conductor que se detenga. Si la persona está en sus caba­les se detendrá porque respeta el uniforme, respeta el arma y la ciudad que la placa policial representa. Pero si al volante va un borracho, cuyos sentidos están embotados, cruzará la luz roja y el policía no lo podrá parar. En este caso, el policía tiene la auto­ridad pero no tiene el poder físico para detenerlo. Pero ¿qué tal si ese mismo oficial llama por radio y le envían como refuerzo dos tanques de guerra que se atraviesan en el camino? El borracho ni siquiera intentará sobrepasar los tanques, así que no tendrá salida. Ahora el policía tiene la autoridad y también el poder para detener a ese hombre.

En el ámbito espiritual nuestra condición es muy semejante. Dios nos dio Su poder cuando nos llenó con Su Espíritu Santo, al reconocerlo como el Señor de nuestra vida, y nos dio toda Su autoridad al resucitar, luego de pagar en la cruz por nuestras transgresiones. En ese mismo instante nos hizo coherederos con Él. Es decir que al nacer de nuevo fuimos hechos hijos de Dios con autoridad y potestad, con derecho legal para actuar y ejercer poder divino, a fin de manifestar el reino y cumplir con la misión que Jesús nos encomendó.

 

5. Expandir el Reino de Dios en la Tierra.

El reino de Dios lo podemos expandir de tres maneras. Desde el principio, Dios creó al hombre para gobernar y ejercer dominio sobre la tierra. Por tanto, nosotros los creyen­tes somos los únicos instrumentos que Dios usa para hacer Su voluntad y expandir Su dominio sobre la tierra. Lo hacemos a través de la proclamación y demostración del reino de Dios.

 

A. Proclamando el Reino de Dios sin demostraciones visibles.

Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad (Juan 10:41).

Juan el Bautista predicaba la verdad acerca de Jesucristo, pero no pudo manifestar ninguna señal del reino a través de milagros. Lo mismo ocurre hoy en día con muchos ministerios. Hay hombres y mujeres de Dios que predican la verdad y tienen la doctrina correcta, pero no pueden demostrar el poder sobre­natural de Dios con milagros y señales. Enseñar sobre el reino, proclamarlo y anunciarlo, sólo con palabras, es apenas una primera fase, porque la verdadera manifestación viene junto con Jesús.

 

B. Predicando el Reino con demostraciones visibles del poder.

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los de­monios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios (Mateo 12:28).

Cuando Juan el Bautista termina su ministerio de anun­ciación, comienza un nuevo orden, el de Jesús. Él empezó a predicar, enseñar y demostrar el reino de Dios con milagros, señales, maravillas y echando fuera demonios; algo que jamás se había visto en la Escritura. Jesús fue el primer hombre con autoridad para expulsar demonios del cuerpo y la mente de las personas. A partir de Jesús, el reino comenzó a extenderse por medio de la demostración visible del poder de Dios.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Cómo Caminar en el Poder Sobrenatural de Dios”

Por Guillermo Maldonado

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