RAZÓN, FE, ACCIONAR DE DIOS

Cuando la razón está ausente, la fe dice presente. Cuando la fe está presente, Dios actúa ahora. La fe no puede ser juzgada o probada en un juicio en la tierra o en una corte donde la razón es la que impera. No exis­ten libros ni códigos para juzgar la fe. La jurisprudencia juzga en base a la razón humana, la cual tiene que ver con hechos tangibles, que pueden ser probados en base a nuestros cinco sentidos naturales —vista, oído, olfato, gusto y tacto—. Por lo mismo, en ninguna corte humana la fe puede tener cabida. Por ejemplo, si un doctor diagnostica una enfermedad, aun cuando la Palabra diga que está sano, el veredicto humano será de en­fermedad, porque existen dos razones diferentes y dos ámbitos diferentes: el natural y el sobrenatural. Por tanto, cuanto más intente razonar lo que Dios quiere hacer en usted o a través de usted, más perderá la manifestación del milagro y la bendición.

Mire lo que sucedió en nuestra iglesia hace algún tiempo. Dios quería traer vida usando vientres estériles y yo hice sólo lo que Dios me mandó a hacer.

Durante uno de los servicios Dios puso en mi corazón ha­cer un llamado a las mujeres estériles o que por alguna cir­cunstancia no habían podido tener hijos. Entre la gran cantidad de mujeres que pasaron al altar se encontraba una a quien le habían cortado las trompas hace algunos años, por lo cual era imposible que quedara embarazada. ¡Dios se glorificó en aque­lla mujer! Al mes siguiente, esa mujer estaba embarazada. Dios hizo un poderoso milagro creativo, le puso trompas y todo su aparato reproductivo completo. Para mayor impacto, fue el mis­mo médico de la mujer quien advirtió el milagro al hacerle un ultrasonido y encontrar órganos reproductores donde antes no existían. Mientras tanto, el bebé crecía en perfectas condiciones y en su tiempo normal. Hoy, varios meses después, la mujer dis­fruta y se goza con su hermoso regalo de Dios, un precioso niño que vino al mundo como una muestra del poder sobrenatural de Dios para crear. A menudo vemos en nuestro ministerio decena de mujeres que, según la ciencia médica no pueden tener hijos, y que cuando activan su fe quedan embarazadas.

Ningún relato bíblico tiene sentido hasta que Dios entra en escena. La renovación de nuestra mente, es un proceso por el cual comenzamos a sustituir la razón humana con la lógica de Dios. Sólo cuando nuestra mente es renovada podemos darnos cuenta que todo lo que Él hace tiene sentido. Los predicadores y maes­tros de la Palabra estamos llamados a predicar de tal manera que la incredulidad no tenga cabida en la gente que nos oye.

Cuando la razón está ausente todo es posible. Cuando la fe está presente, hasta lo imposible es posible

¿Cómo movernos de la razón a la fe?

Para poder operar en fe tenemos que desconectar nuestra razón y “perder” nuestra mente. Si usted le cree a su mente, estará creyendo en las razones de un hombre y dudando del poder de Dios. La fe no necesita la razón humana para creer porque supera todo razonamiento y no se basa en el sentido común. La razón se puede convertir en un arma mortal que se vuelve contra usted cuando le da sentido a su enfermedad, pobreza, depresión, problema matrimonial, falta de perdón, amargura, adicción o pe­cado. Por eso es importante pasar a una dimensión mayor de fe.

El ámbito de lo imposible está fundamentado en la lógica humana y establecido en la razón humana.

¿Cómo movernos de una dimensión de fe a otra mayor?

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17)

La frase que en español se lee, “por fe y para fe”, en el original se refiere a ir “de un grado fe a otro grado de fe” o “de una dimensión de fe a otra dimensión de fe”. Esto indica que el movimiento no se inicia en el punto de partida o en el prin­cipio, sino que arranca desde un lugar ya avanzado. En otras palabras, es un movimiento que nos lleva de un nivel de fe a otro grado mayor de fe. La clave para avanzar es la revelación o conocimiento revelado de Dios. Por eso, la fe y el conocimiento revelado siempre trabajan juntos. De manera que, cuando una persona no tiene conocimiento revelado no puede moverse al próximo nivel de fe. En cambio, cuando la revelación está pre­sente, hay fe, y ésta nos impulsa a una nueva dimensión.

El nivel de revelación que una persona tenga determinará la medida de fe en que se mueva. Donde el conocimiento revelado cesa, ahí cesa su fe; se desacelera y entra en el ámbito de lo natural. Usted no puede creer algo que no conoce. Esto quiere decir que no podemos dejar que la fe se estanque. La fe tiene que estar en constante movimiento; por eso vamos de fe en fe. Lo mismo sucede con la gloria; vamos de gloria en gloria. No podemos estancarnos. La vida cristiana nunca fue diseñada para estancarse en un lugar o nivel, siempre será más brillante.

Extracto del libro “Cómo Caminar en el Poder Sobrenatural de Dios”

Por Guillermo Maldonado

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