demostrando-la-derrota-de-satanasPredicaciones – Demostrando la Derrota de Satanás 5

 

Continuemos.

Lee Filipenses 2:5-10. Colosenses 1:13. Efesios 4:8-10. Colosenses 2:15.

Voy a ilustrar esto: en aquellos días cuando un rey conquistaba una nación, él tomaba al rey conquistado y lo encadenaba y asimismo a su ejército. Luego el capitán de su ejército se llevaba a ese rey y a su ejército, sin armadura, desnudos, sin espada, sin escudo, encadenados, y desfilaban ante su propio rey. El regresaba con los despojos y evidencias de que había derrotado a ese rey, a su ejército y a todo su reino.

Jesús descendió a las regiones tenebrosas del infierno. El conquistó a Satanás y a todas las fuerzas demoníacas. Los desarmó y los encadenó. ¡Les quitó toda su armadura y los puso a desfilar en el mundo espiritual delante de los ángeles y delante de Dios, el Padre, e hizo una demostración sobre el hecho de que fueron derrotados eternamente! ¡Por esa derrota es que hoy tenemos la victoria!

 

Las Llaves del Reino.

Yo sé que Satanás tenía las llaves de los reinos del mundo, porque cuando él le mostró a Jesús todos los reinos del mundo, él tenía las llaves. El diablo dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares (Mateo 4:9).

¿Quién se lo entregó? Todos sabemos que Adán lo hizo. Él se vendió al diablo y le entregó las llaves. Adán ya no era el dios de este mundo, sino que Satanás vino a ser el dios de este mundo y se guardó las llaves.

Yo no sé todo lo que sucedió cuando Jesús descendió a las regiones tenebrosas del infierno, pero sé que cuando Jesús salió, Él era el vencedor. Juan, en la isla de Patmos le vio vestido con una larga túnica, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un homo; y su voz como estruendo de muchas aguas. ¡Hermoso y Poderoso! (Apocalipsis 1:13-16).

Jesús dijo: el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades (Apocalipsis 1:18). Jesús tenía las llaves de ese tenebroso reino infernal. Gracias a Dios, ¡Cristo no se las guardó! Representando a la Iglesia, Jesús se volvió a Pedro y le dijo: Pedro, pronto aunque no lo entiendes ahora, te voy a dar las llaves del reino—a ti, a la Iglesia, a cada creyente. Las daré en el Espíritu Santo. ‘Y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo ¡o que desatares en la tierra será desatado en los cielos’ (Mateo 16:19).

¡Tenemos las llaves del Reino en el Espíritu Santo! Gálatas 3:13-14.

Dios siempre ha estado de nuestro lado. Dios está por nosotros. Cuando Jesús vino, Su nombre sería “Emmanuel” que significa “Dios con nosotros”. Dios está por nosotros. ¡Él estaba con nosotros, y ahora Él está EN nosotros!

Jesús lo dijo en Juan 14:16. Cuando ellos recibieron el Espíritu Santo, la Biblia declara que: Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís (Hechos 2:33). ¡Ese era el Espíritu Santo! Después que Jesús ascendió al Padre y roció Su sangre, se nos concedió el derecho de que nuestros cuerpos se convirtieran en templos de ese mismo, poderoso, Espíritu Santo. Podíamos participar de la dinámica, sobrenatural, y abundante energía que Jesús tuvo durante Su vida terrenal.

Jesús conocía el poder del Espíritu Santo. Él sabía que era algo tan bueno y maravilloso que El vino a la tierra como un hombre a demostrarlo para luego morir para que nosotros lo pudiésemos tener. Jesús quiere que nosotros tengamos la experiencia de imponer las manos a un ciego y verle saltar de gozo; saber lo que significa decir por el Espíritu Santo, “Satanás, vete” ¡y verlo huir! Él quiere que sepamos y veamos lo maravilloso que es que Dios obre a través nuestro. Jesús sabía que esto nos traería gozo. Él quiere que libremos al cautivo, ganemos al perdido, y seamos su canal de bendición.

Jesús dijo: Yo por el Espíritu de Dios hecho fuera los demonios (Mateo 12:28). ¡Jesús demostró la derrota de Satanás por el Espíritu Santo! Lea Mateo, Marcos, Lucas y Juan y verá a un Jesús quien se enfrentó al diablo con el Espíritu Santo y la Palabra de Dios. Él dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad (Lucas 13:12). Él le ordenó a los demonios con una palabra y ellos le obedecieron. Legiones salieron de un hombre (Marcos 5:9).

¡Jesús lo hizo todo por el mismo Espíritu Santo que está en usted y en mí! Él dijo que podríamos hacer todo lo que El hizo y aún más (Juan 14:12).

(CONTINÚA…)

Por John Osteen

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