por-hablar-malPredicaciones – Por Hablar Mal 1

 

Querían saber en la selva quién era el rey y se apareció el lobo y dijo, vótenme a mí de rey. ¿Por qué?, le dijeron los animales. Porque con mi boca puedo despedazar un animal en segundos. Bravo. Es el rey de la selva. Pero apareció el león y dijo, no, el rey soy yo. ¿Por qué?, le preguntaron los demás animalitos. Porque con mis garras puedo destruir cinco animales en segundos. Bravo, el león es el  rey de la selva. Pero apareció la serpiente y todos empezaron a reír. Dijeron, no tenés la boca del lobo, no tenés las garras del león. Pero la serpiente dijo, vótenme a mí como el rey de la selva, porque con esta lengua mato a miles en segundos.

Hablar mal me excluye, pero hablar bien me incluye. Las palabras te traen lo que soltás. Me dijo el Señor cuando escuchaba la canción de Ruth Mixter, “Ponle Nombre a tu Milagro”, todas las palabras que soltamos de nuestra boca vuelven a nosotros con lo que dijimos. Cuando alguien chusmea de alguien, esa palabra te vuelve con maldición. Porque es tan maldita la lengua chismosa como el oído  chismoso. Es tan malo el oírlo como el hablarlo. Y dicen que el 70% de las charlas que tenemos es de otra gente, hablamos de otras personas. Pero no está mal hablar de otros, el problema está cuando hablamos mal de otros. Y dicen que el chusmerío es una de las maneras de maldecir. En estos días me estuvo mostrando en cápsulas el Señor lo que es hablar mal.

Cuando uno mete el oído o habla mal de otro ausente, porque eso es el chusmerío, es hablar mal de alguien y cuando hablamos mal, en general, hablamos de chusmerío. Decimos, de buena fuente, quiere decir hay tal que lo vio, está tal que estuvo ahí, o a veces decimos “escuché por ahí, no lo creo, pero me dijeron que le dijeron que estuvo, que tal persona…”. Dice el talmud que las palabras no son espadas, son flechas, porque las espadas las sacamos, las volvemos a guardar, pero la palabra una vez que salió es como la flecha no vuelve atrás. Y la palabra siempre sale y la palabra vuelve con lo que
trajimos.

Por eso dice en 1º Pedro 3:10, “el que quiera amar la vida y gozar de días felices”. Vienen días felices. Y dice la promesa, si queremos amar la vida y gozar días felices, porque Dios nos creó para días felices. Que hoy a la noche vayamos a casa y sea una noche feliz. Y mañana a la mañana sea una mañana feliz y a la tarde sea una tarde feliz. Y el lunes vamos a trabajar y sea una tarde feliz. El que ame la vida y quiera gozar de días felices, refrene su lengua de hablar mal, o sea, que si hablamos mal, no gozamos, no tenemos días felices y no amamos la vida, pero si hablamos bien, la palabra sale y nos trae lo que soltamos.

Como esa que fue y le dijo a su hermana, “orá por mí, porque soy muy chusma, necesito un consejo”. “Tranquila, ya le pregunté a cuatrocientos de tu problema y nadie supo qué decirme”. El chusmerío destruye gobiernos. Hitler utilizaba eso, la mentira. Decía, repite la mentira muchas veces. Trasgiversar las cosas. Por ejemplo, si alguien suelta el rumor aumenta el dólar, puede colapsar la
economía de un país, las familias, porque las palabras tienen poder.

(CONTINÚA…)

Por Bernardo Stamateas

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