cristo-satisface-nuestra-necesidad-de-valor-personalPredicaciones – Cristo satisface Nuestra Necesidad de Valor Personal 4

 

Continuemos.

Podemos imaginar a Bernabé poniendo su brazo alrededor de Juan Marcos y diciendo: “Vamos, no lo escuches. Pablo tiene su lado desagradable. Sé que tienes un gran futuro en la obra del reino de Dios y creo que Dios hará grandes cosas por medio de ti. Si Pablo no te lleva en el próximo viaje misionero, tú y yo iremos juntos y él se puede llevar a un compañero nuevo, Silas”.

Y así fue; Pablo llevó a Silas y Bernabé a Juan Marcos. Se fueron por caminos diferentes. Bernabé y Juan Marcos tuvieron un espléndido trabajo misionero. Los historia­dores de la iglesia dicen cosas maravillosas de ellos. Pero quizá lo que sea más importante es que Juan Marcos escribió más tarde uno de los cuatro evangelios. Nada de eso habría pasado si Bernabé no hubiera sido el Hijo de consolación. Marcos se habría perdido para la obra de la iglesia si Bernabé no lo hubiera capacitado a creer en sí mismo y a volver a ganar un sentido de valor personal.

Cuando la Biblia menciona a Bernabé, dice que era “varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor” (Hechos 11:24). ¡Qué epitafio más hermoso! ¿No le gustaría que así se escribiera en su lápida cuando entre en su descanso eterno? No hay razón por la que esas palabras no estén en su lápida. Dios lo ha llamado a usted a ser como Bernabé: un hijo de consolación, una persona que esti­mula en otros la capacidad de creer en sí mismo. Dios quiere que usted sea la clase de persona que hace que todas las personas que encuentre se sientan gloriosamen­te maravillosas, seguras de sí mismas y valiosas.

Usted me dirá: “Tony, estoy dispuesto a ser un Berna­bé para los demás, pero primero necesito que alguien lo sea para mí. No tengo a nadie que me levante y me haga sentir bien conmigo mismo. No hay nadie en mi vida que de veras crea en mí y me haga sentir especial.”

A eso sólo puedo responder diciéndole que haga a Jesucristo la persona más importante en su vida. Re­cuerde que su concepto de sí mismo será determinado en definitiva por lo que usted considere que la persona más importante en su vida piensa de usted, y si permite que Cristo sea esa persona, usted probablemente desa­rrollará una imagen propia muy positiva.

Jesús enseñó que usted debe amarlo a El más que a su madre y a su padre. El espera que usted lo considere con tanta importancia y amor que ninguna otra rela­ción pueda ser capaz de compararse con la que tiene con El. Usted tiene que ser capaz de decir en las profundidades de su ser que El tendrá la preeminencia sobre todos los demás. Tiene que estar dispuesto a decir: “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Él lo levantará cuando esté abajo. El cree en usted. Él quiere hacerlo sentirse especial.

Decir “yo creo en Jesucristo” no es suficiente. Tiene que estar dispuesto a reconocerlo como la persona más importante de su vida. Tiene que estar dispuesto a decir: “Haré lo que Él quiera sobre todas las cosas y sobre todas las exigencias que otros hagan de mí.”

Si toma esa decisión, tengo para usted grandes noti­cias: le puedo prometer una imagen personal muy positiva. Cuando Cristo es la persona más importante de su vida, pronto llegará a definirse de la misma manera que Cristo lo define a usted. Comenzará a considerarse como Él lo considera a usted. Y hay más noticias buenas: ¡Cristo piensa que usted es estupendo! El piensa que usted es extraordinario. De veras.

Usted dice: “Yo no, Tony. Usted no me conoce o no conoce el pecado de mi vida. Hay cosas que jamás le puedo decir. Si las supiera, harían que me mirara con desprecio.”

Podemos comparar historias de horror. Usted me diría lo podrido que es y yo lo podrido que soy, e intentaría­mos ver quién es el peor de los dos. Ambos podríamos terminar en la desesperación. Pero eso no es lo que Cristo quiere que hagamos. Él quiere que nos demos cuenta de que una vez que lo aceptamos como nuestro Salvador y Señor, estamos delante de Él como personas perfectas. ¡Seguro! Cuando Cristo me mira a mí, El no ve nada malo conmigo del todo. En las palabras de la Biblia, estoy “vestido de su justicia”. La Biblia dice que mi pecado es quitado. Es sepultado en lo profundo de la mar; no es recordado más.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Es Viernes Pero el Domingo Viene”

Por Tony Campolo

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