Sexualidad – CONSECUENCIAS DE UN MITO 2

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12. ¿Hay alguna manera de prevenir la impotencia?

Todo lo que mejora la salud, optimizará la vida sexual. Recomendamos:

Practicar ejercicio en forma regular: desde caminar hasta nadar, la activi­dad elegida dependerá del tiempo de que disponga y sus preferencias per­sonales. Le aconsejamos que, por lo menos dos veces a la semana, practi­que algún deporte. De esta forma mejorará la irrigación y la oxigenación de todos los órganos: cerebro, corazón y también del pene. Además vigoriza sus músculos, aumenta la tonicidad y disminuye las grasas. Evitar el sobrepeso: por las enfermedades que se asocian a la obesidad, como la hipertensión, la diabetes y la aterosclerosis, que influyen sobre la circulación, provocando impotencia.

Controlar su alimentación: evitar los excesos, tanto de comida como de alcohol.

Disminuir las exigencias: su vida es importante, más que las actividades u obligaciones, tome tiempo para disfrutarla. Cultive una actitud saluda­ble.

No se automedique: no recurra a “soluciones mágicas” que, lejos de solu­cionar su problema, le agregarán otros. Consulte a un especialista.

¡UN POCO DE HUMOR!

Aristóteles postuló que el pene erecto estaba lleno de aire (cosa totalmente falsa a la luz de los estudios científicos), pero esa creencia aristotélica circuló durante siglos. Por eso, en el año 1000, el médico Avicena aconsejaba que para una “potente” erección se debía comer gran cantidad de garbanzos, porotos y lentejas, que “producían ventosidades cálidas y húmedas que endurecían el pene”.

13. ¿Qué enfermedades pueden desencadenar una falta en la erección?

.Diabetes: primera en la lista. Produce lesiones neurológicas afectando los nervios que llevan y traen información del pene, hacia y desde el sistema nervioso central. Y produce, además, lesiones vasculares que van cerran­do lentamente las arterias que determinan la erección.

.Enfermedades cardíacas: se aconseja evitar las relaciones sexuales pro­longadas, en posiciones fatigosas o los juegos sexuales demasiados exten­sos, ya que provocan aumento de la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Tomando estos recaudos, pueden seguir activos sexualmente. Se impone siempre preguntar al cardiólogo tratante.

.Enfermedades hormonales y otras.

14. ¿Qué puedo hacer si tengo problemas de erección?

.Busque un profesional idóneo en el tema. Una consulta apenas comienza el problema, mejorará las oportunidades de resolución. ¡No demore la consulta!

.No crea en soluciones mágicas. Hay quienes de buena gana y con muy buena ganancia, le venderán la “pomada milagrosa”. Pero en realidad son productos cosméticos como los que su esposa usa para las arrugas que nunca se van. En ocasiones, los varones manifiestan mejoría; sin reparar en el hecho de que por escrito tiene indicaciones de cómo aplicarla: con masajes suaves en el pene por espacio de 10 a 15 minutos, o sea autoestimularse. La mejoría se relaciona con la estimulación, no con la propiedad terapéutica de la “medicación”.

.Conozca los tratamientos disponibles. Actualmente varios tratamientos pueden aplicarse con excelentes resultados. Drogas intracavernosas en el pene, trans-uretrales, medicación oral -sildenafil- (Viagra) y distintos ti pos de prótesis que se aplican por medio de cirugías.

EYACULACIÓN PRECOZ

15. ¿Qué es la eyaculación precoz?

Es la eyaculación involuntaria (no se puede decidir el momento). Generalmente ocurre antes o pocos segundos después de introducir el pene en la vagina.

16. ¿Por qué ocurre la eyaculación precoz?

En la casi totalidad de los casos ocurre por una gran ansiedad sumada n expe­riencias frustrantes, sobre todo al inicio de la vida sexual.

Así resulta que el temor aumenta con cada nuevo encuentro sexual y determina im ciclo repetitivo de frustración y fracaso.

Quien padece este mal se siente muy desvalorizado, piensa que no es hombre, que no puede satisfacer a su esposa, etc. Lo primero que se pregunta frente al acto sexual es: “¿podré esta vez?”.

17. ¿Cuál es el peor enemigo de la eyaculación precoz?

El encubrimiento de la mujer.

Cuando surge este problema al principio del matrimonio, muchas veces por desconocimiento, se acepta como “normal”. Otras, la ternura y la comprensión de la mujer hacen que calle su insatisfacción, esperando que con el tiempo se solucione el problema por sí solo.

Pero está comprobado que, lejos de solucionarse, tiende a agravarse hasta que finalmente la esposa expresa su desagrado por las experiencias sexuales, poniendo de manifiesto un problema que hasta ese momento era ignorado o negado por el esposo. Fue el silencio de la esposa lo que mantuvo y agravó el problema, por eso decimos que es el peor enemigo.

Un caso

Vino a vernos Analía, la esposa de Martín. Tenían dificultades en su pareja. Ambos deseaban una solución, pero él la creía imposible. Estaba devastado interior­mente, sintiendo como un fracaso su vida sexual.

Martín padecía de eyaculación precoz (a veces alcanzaba a penetrarla, para lle­nar al orgasmo pocos segundos después; otras veces eyaculaba antes). El resultado era al mismo: frustración para ambos y, un creciente resentimiento en Analía. Ella era una mujer con carácter firme y ya no toleraba la continuación de este problema. Al momento de la consulta tenían un encuentro sexual cada 30 días o más.

Martín, de 32 años de edad, nos contó que su esposa lo buscaba para tener lalaciones y él la rechazaba, no porque no tuviera deseos o no la amara, sino porque ¡penas comenzaban las caricias, “llegaba”.

Su esposa creía que Martín no la quería. Con los embarazos había aumentado unos kilos, y pensaba que ya no era atractiva para él. Cada día aparecían nuevos conflictos y querellas injustificadas.

Martín se sentía fracasado. Creía que era el único a quien le ocurría esto. En una entrevista particular expresó que cuando se estimulaba solo, tenía control eyaculatorio, pero con su esposa no podía “controlar”. 

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