Sexualidad – EL DISFRUTE SEXUAL 4

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¿Por qué no se experimentan orgasmos?

Las causas son muchas:

  • Desinformación sexual o ignorancia de las formas correctas de estimulación sexual.
  • Prejuicios.
  • Temor a revelar los deseos o pedir la estimulación pretendida.
  • Búsqueda del orgasmo simultáneo.
  • Desprecio por el erotismo dentro del matrimonio.
  • Temor al fracaso o a ser muy pretenciosa.

Aquí quisiéramos detonemos: la mujer tome, y a veces con razón, por el condicionamiento cultural de mu esposo, que si pide lo que necesita para su satisfacción será malinterpretada, como poco generosa, no muy femenina o no muy decente. Otras veces el esposo teme no ser buen amante si la esposa le pide cosas y evita que ella le hable del tema porque piensa que no puede tener una erección “taaaan larga”, como la que ella quiere para ser satisfecha. Pero no es necesario tener el pene erecto para acariciar y estimular a la esposa. Represión de las sensaciones. Habitualmente se asocia a una crianza antisexual y muy represiva. Puede verse en mujeres muy aprehensivas, que no toleran ser tocadas, a las que las caricias les provocan cosquillas; pero en realidad, inconscientemente evitan ser estimuladas, no pueden entregarse al placer con su esposo porque tienen muchos temores o ideas negativas respecto del sexo.

También por temor, miedo al rechazo, condicionamiento por experien­cias previas y otras más.

Nota: Es importante comprender que el placer sexual no se devenga con otras cosas en la vida; es decir, aunque sea una mujer muy exitosa en otras esferas o en todas, si fracasa en la faceta sexual, el sentimiento de frustración será escolta de todos los triunfos.

No tengo orgasmo, ¿puedo solucionar este problema?

“Tengo 28 años, estoy casada desde hace cinco; nunca experimenté un or­gasmo y por vergüenza tampoco lo compartí con mi esposo, trato de hacerlo sentir bien pero yo me siento frustrada como mujer, ¿podría ayudarme?”

Por supuesto que sí. Todo depende del interés que tengas en alcanzar el climax y de la calidad de la relación con tu esposo. Está demostrado que el hombre en general puede centrarse más en las cualidades físicas de su compañera que en la calidad de la relación; mientras que ocurre lo inverso con la mujer. Si ella piensa negativamente respecto de su esposo, lo tiene en baja estima, lo considera feo o repulsivo, no lo perdona por alguna falta, en fin; si su imagen mental es negativa, entonces su respuesta sexual se inhibe totalmente. Es necesario antes de dar “rece­tas” para solucionar la falta de orgasmo, arreglar primero el tema de fondo: la calidad de relación con tu marido.

Si no fuera tu caso, es decir que todo está dentro de los parámetros esperables con tu esposo y, a pesar de ello, no logras orgasmo, van algunos consejos:

.Comparte con tu esposo lo que te pasa; expresa tus miedos y dudas.

.Fomenta una estimulación adecuada: como primera medida, suspendan por una o dos semanas las relaciones sexuales.

.Comenzarán con caricias por todo, todo el cuerpo, recorriéndolo sin pre­siones por el rendimiento o los resultados, dando placer cada uno al com­pañero por turnos, decimos por turnos porque habitualmente la mujer apenas recibe una caricia tiende a devolverla, pero el consejo consiste en dejar que el esposo descubra qué cosas estimulan a su esposa y cuáles son placenteras, sin concentrarse en la zona genital. El uso de lociones o acei­tes perfumados para realizar las caricias mejora la percepción femenina, eliminando toda asociación mental con “sucio” o “feo”. Con estos ejerci­cios sentirás que eres libre de la presión de llegar al orgasmo y entonces experimentarás sensaciones eróticas y sensuales por primera vez. Tu mari­do, por su parte, pospondrá el tiempo de gratificación personal y se alegra­rá al apreciar la respuesta positiva en tu vida.

.Después de unos días con estos ejercicios, ambos se concentrarán en la estimulación femenina sobre la región genital. Pueden variar las posicio­nes, por ejemplo el hombre detrás de la mujer, la espalda de ella sobre el pecho de él, con las piernas de ella dentro de las piernas de él. Eso permi­te al esposo tener las manos libres para acariciar los pechos y la zona genital de su esposa a la vez que proveerle de seguridad, intimidad y cui­dado por la proximidad física. Otra manera es de costado, con un brazo rodeando su cuello y atrayendo su cabeza hacia el pecho del esposo, y con la otra mano acariciar suavemente la zona genital. Suele ser muy efectivo que ella coloque la mano suya sobre la mano de su esposo y le dirija cada movimiento. Cuando realmente la pareja disfruta de este tiempo de cari­cias; entonces están preparados para la siguiente etapa.

.La penetración con la mujer arriba. El hombre abajo espera por su esposa, ella introduce el pene y luego permanece inmóvil para acostumbrarse a esa sensación; después de unos momentos, comienza a moverse sin otro obje­tivo que el simple goce; todavía deben evitar el orgasmo, controlando toda ansiedad sexual. Mujer, no olvides que eres tú quien está guiando esta parte. No inicies el coito a menos que estés segura de que estás estimulada y que tu nivel de excitación es alto. Cuando percibas demasiada tensión, debes relajarte en los brazos de tu esposo, para reanudar al cabo de algu­nos minutos la penetración. Te sugerimos que los movimientos siempre sean lentos y exploratorios y no rápidos, exigentes ni rígidos.

.Luego de unos días pueden intentar el coito en posición lateral. De esta forma el hombre tiene sus manos libres para acariciar y estimular a su esposa, a la vez que ayudarla para que se libere de sus inhibiciones. En algunos casos, durante esta etapa puede manifestarse algo adicional; que la entrada vaginal esté floja y la pareja no pueda determinar las sensacio­nes porque no hay fricción entre el pene y las paredes vaginales. Sí así te ocurre, no te preocupes. Comienza ahora con los ejercicios de Kegel que te ayudarán a fortalecer el músculo que rodea la vagina.

¿Cuánto tiempo necesita una persona para llegar a un orgasmo?

.Depende de cada persona y de cada situación. Generalmente a las mujeres los lleva más tiempo que a los hombres llegar a un orgasmo. En promedio, un hombre tarda de 4 a 6 minutos después de la introducción del pene en vagina para llegar al orgasmo; mientras que una mujer necesita un tiempo más prolongado, alrededor de 10 a 15 minutos. Pero debemos reconocer que la individualidad y la estimulación determinan las diferencias. Hay personas que necesitan sólo 1, otras 10 y otras 30 minutos para alcanzarlo.

LA IMPORTANCIA DEL BESO

Actualmente, el beso se está dejando de lado. Parece mentira, pero entre los esposos disminuye la cantidad de besos a medida que transcurren los años de casa­dos. Pocas son las parejas que se besan en público y menos los que practican el beso como elemento siempre presente de sus relaciones amorosas.

“¡Dame un beso de tus labios! Son más dulces que el vino tus caricias, delicio­sos al olfato tus perfumes, tu nombre es perfume derramado”, Cantar de los Canta­res 1:2-3 VP.

¡VALE LA PENA PRACTICARLO!

Se afirma seriamente sobre la base de estadísticas fiables, que los maridos que besan a sus esposas cada mañana antes de salir para el trabajo, suelen vivir cinco años más que aquellos que no lo hacen. Además suelen tener menos accidentes de tránsito, pierden menos tiempo en el trabajo y son más pro­ductivos y, por lo general, ganan más dinero que los que no besan a sus espo­sas. ¡Vále la pena ponerlo en práctica! (no por los réditos… sino por el amor).

Extracto del libro “Sexo. Lo que siempre quisiste saber”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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