Sexualidad – EL DISFRUTE SEXUAL 2

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Y la mujer, ¿puede experimentar más de un orgasmo?

Sí. La mujer puede experimentar orgasmos múltiples. Esto depende tanto de la estimulación continuada y eficaz del esposo, como del interés sexual de ella en el momento particular.

Pueden experimentarse como sucesivos en un lapso muy breve (continuados), o en forma separada. Por ejemplo: algunas mujeres experimentan varios orgasmos, pero separados en el tiempo, uno al inicio de la relación y otro al finalizar la misma. Lo importante es que depende del grado de excitación.

¿La mujer experimenta orgasmo por la penetración?

Mucho se ha hablado sobre el tema. Freud hablaba de que la mujer tenía dos tipos de orgasmos: uno inmaduro “clitorídeo” y otro “vaginal” o maduro. Al inma­duro lo denominaba infantil y al vaginal maduro, porque -según él creía- se asociaba a éste último, el placer por la penetración, lo cual no es verdad.

Hay un solo tipo de orgasmo y ocurre no como resultado de la penetración, sino por estimulación de la zona clitorídea.

El clítoris sirve únicamente para el placer sexual, por esta razón tiene tantas terminaciones nerviosas y es tan exquisitamente sensible; mientras la vagina sirve para ensancharse y parir, por eso tiene pocas terminaciones nerviosas y, por ende, poca sensibilidad. Tal vez, a esta altura, podríamos preguntarnos ¿de dónde surgió la idea de que la mujer tiene que experimentar orgasmo por la penetración? La ciencia ha demostrado lo inexacto de ese postulado de Freud.

¿Cómo saber cuándo se tiene un orgasmo?

El orgasmo es una experiencia inconfundible de placer y satisfacción plena, caracterizada por contracciones rítmicas de los músculos en la zona genital que dura algunos segundos, comienza allí pero la sensación placentera abarca todo el cuerpo. De ahí que cuando una mujer dice “no sé si lo tengo”, es válido pensar que no lo tiene.

¿Puede ser que tenga un orgasmo y no me dé cuenta?

La respuesta es no.

Algunas mujeres nos han preguntado: ¿es posible tener orgasmos sin percatarse de ello? A esta pregunta generalmente la formulan mujeres que disfrutan de los encuentros sexuales con sus esposos. Pero aun cuando gozan, ese hecho no consti­tuye la experiencia del orgasmo. Quisiéramos hacer una aclaración, no debe ser una obligación llegar al orgasmo. Intentamos por estas páginas estimular a la pareja, y a la mujer en particular, a buscar nuevas sensaciones, pero sin que resulte una “obliga­ción más”.

¿El hombre y la mujer necesitan alcanzar el orgasmo al mismo tiempo?

No debe ser la meta. No es relevante. El objetivo se cumple cuando en amor y comprensión, sin prisas, ambos quedan satisfechos plenamente con cada encuentro sexual.

Es una pregunta muy común. Un mito popular comenta que el orgasmo simul­táneo constituyo el fin último de la experiencia sexual. Algunas décadas atrás no enseñaba quo el orgasmo simultáneo significaba máximo placer. De esa manera, mu chos esposos se daban al esfuerzo de tratar de armonizar sus orgasmos, lo que usual- mente producía una pérdida de espontaneidad y de diversión.

Sin embargo, habrá ocasiones cuando pueda ocurrir que ambos experimenten un orgasmo al mismo tiempo, pero no es la generalidad y debe considerarse como una simple coincidencia; eliminando la creencia popular de verlo como “el ideal de unión”.

¿Puede una persona no experimentar orgasmos?

En el hombre es muy raro, pero en la mujer es el síntoma sexual más frecuente.

¿Por qué una mujer no experimenta orgasmo?

Debemos distinguir:

  1. Mujeres que nunca experimentaron un orgasmo.
  2. Mujeres que en alguna etapa experimentaron orgasmo, pero no en la actualidad.
  3. Mujeres que no siempre tienen orgasmo.

Mujeres que nunca experimentaron un orgasmo: es la constante en mujeres de mediana edad y mayores.

Causas:

.Mitos. Por ejemplo, el hombre tiene que gozar y la mujer “decente”, no.

.Prejuicios. Por asociar el acto sexual con el pecado o el goce sexual con las prostitutas.

Alejandra, de 44 años, no podía disfrutar de ninguna forma el placer erótico con su esposo. Había recibido de su madre el mensaje de que el sexo era sucio, pertene­ciente a la naturaleza carnal y que nada tenía que ver con una vida santa. Aunque intelectualmente creía que lo que su madre le había inculcado estaba errado, interna­mente afloraba en cada encuentro sexual. No podía evitarlo, era mayor el desagrado que el placer que sentía, a pesar de los esfuerzos amorosos de su esposo. Su esposo prácticamente había desistido de tener relaciones para evitar que se sintiera mal.

Extracto del libro “Sexo. Lo que siempre quisiste saber”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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