Sexualidad – LA HOMOSEXUALIDAD 5

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Elementos para el aconsejamiento pastoral en la homosexualidad

Nos gustaría remarcar aquí el error de muchos al creer y al sugerir, como hemos escuchado y leído algo así:

“7 pasos para vencer la homosexualidad”

Acepte a Cristo como su salvador.

Lea la Biblia, allí Dios le hablará.

Ore para comunicarse con Él.

Asista a la iglesia, es su nueva familia.

Sea lleno del Espíritu Santo.

Renuncie a las tentaciones del diablo.

Declárese vencedor en Cristo.

 No estamos en contra de estas afirmaciones. Creemos que TODO creyente y toda persona debe buscar estas experiencias cada día y cada momento pero “ofrecerlas” como la solución no es correcto. No dudamos que tal vez algunos hayan dejado su homosexualidad y su pensar homo­sexual al seguir estas indicaciones pero según nuestra experiencia son los menos. Hemos escuchado este esquema para vencer la depresión, el estrés, la paranoia, la psicosis, etc.

El simplismo aumenta la angustia del homosexual que desea salir de esa práctica pecaminosa. Viene ahora a nuestra mente el caso de un joven de vida homosexual que aceptó a Cristo, se le plantearon los puntos casi literalmente uno debajo del otro, y efectivamente la conducta ho­mosexual desapareció. Le insistieron que no debía hacer ningún trata­miento psicológico ya que Dios había actuado en él. Inmediatamente entró en un conocido instituto bíblico conservador. Allí aprendió la Palabra, y con el tiempo comenzó a ejercer su don de enseñanza y a ministrar a sus hermanos en oración. Pasado un tiempo conoció a una joven, se casó, tuvo 3 hijos. Como padre era ejemplar, y cariñoso como esposo. Él seguía sirviendo al Señor en una iglesia aquí en Capital Federal como diácono, así hasta la adolescencia de sus hijos. Un buen día, fue a hacer un trámite y se detuvo en el baño de un restaurante para orinar. Al entrar al baño un fuerte impulso volvió a su mente: el deseo de realizar sexo oral con quien observaba… y así fue. Desgraciadamente la historia con­tinuó y al tiempo dejó a su familia para irse a vivir con otro homosexual.

Esta historia nos produjo profunda tristeza. Nos remitió a ese primer aconsejamiento que terminó con las palabras: “no hay más conducta homosexual”, pero sin lugar a dudas este hermano jamás comprendió. Había aceptado al Señor, deseaba vivir como un hijo del rey pero no comprendió el porqué de su conducta homosexual. El consejero en lugar de animarlo a eso, simplemente miró la superficie… “ya no había más conducta homosexual”.

No dar respuestas simplistas; sabemos que la homosexualidad es producto de múltiples factores especialmente los dados en la relación familiar, en una desorganización en el desarrollo psicosexual, aspec­tos espirituales, culturales, etc.

Los familiares del homosexual juegan un papel importante en la pastoral y el tratamiento profesional, deben ayudar a ser parte de la solución y no parte del problema; juzgar y condenar son actos que no tienen piedad. El amor, la comprensión y el ofrecimiento de una vida mejor en Cristo deben ser las características reinantes del clima familiar.

Debemos trabajar hoy más que nunca en equipo desde la pastoral y la ayuda profesional yunto al poder del Espíritu Santo.

 Evaluar frente a qué tipo, grado y tipología de pareja nos encon­tramos.

 El homosexual DEBE SABER QUE PUEDE VIVIR una vida superior y distinta como Dios lo desea, destruyendo así el mito de que la orientación sexual es irreversible.

 Debe ser respetado como ser humano creado a la imagen de Dios. Aunque su práctica sea contraria a la voluntad de Dios, se merece todo el respeto como persona y toda nuestra ayuda.

 Hay dos preguntas claves a tener en cuenta: ¿Cómo se siente usted con su conducta homosexual? ¿Desea usted realmente cambiar?

 Extracto del libro Perversiones Sexuales

Por Bernardo Stamateas

 

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