Sexualidad – LA PRIMERA VEZ 2

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LA CISTITIS DE LA LUNA DE MIEL

La uretra en la mujer se encuentra por detrás del hueso pubiano y queda comprimida contra el hueso durante la penetración; ello facilita las pequeñas lesiones que se producen con frecuencia durante las primeras relaciones sexuales, dando lugar a las “cistitis de la luna de miel”. Para prevenir este cuadro, se recomienda buena lubricación para no lastimar la uretra por presión exagera­da, ingestión de abundante líquido, orinar después de tener una relación sexual y no contenerla orina cuando se tengan deseos de orinar, ya que las bacterias ascienden a la vejiga y producen infección. Se recomienda, además, no usar prendas ajustadas, ni ropa interior de nylon sino de algodón que, junto a la higiene íntima, tiende a disminuir la posibilidad de la cistitis. En caso de pre­sentar ardor al orinar, dolor en el abdomen inferior u orina con sangre, es necesario acudir al médico.

¿Duele la primera relación sexual?

Suele ocasionar molestias, tanto en el hombre como en la mujer y, algunas ve­ces, dolor. El motivo principal tiene que ver con la gran carga de ansiedad que genera el acto sexual y la insuficiente estimulación. La mujer está pendiente todo el tiempo, ansiosa y tensa, pensando en su primera vez y en la posibilidad del dolor, y se olvida de disfrutar. Eso hace que pierda la excitación tan necesaria para una buena lubrica­ción vaginal.

Para muchas parejas la primera relación no es tan agradable como imaginaban. Pero no tienen que desilusionarse, no olviden que no vienen al matrimonio sabiendo todo sobre el sexo; muy por el contrario, podrán conocer algo de teoría pero nada de práctica. Hacer el amor es un proceso que se aprende y lleva tiempo. Por lo tanto, sean pacientes, aprendan a reírse de sus propios errores. Con el tiempo llegarán a ser grandes amantes.

Suele verse una gotita clara en el pene durante la excitación, ¿qué es?

Esa gotita o gotitas, ya que pueden ser varias, que suelen verse antes de la eyaculación, aun en los juegos amatorios previos a la penetración, forman parte de los fluidos preorgásmicos del hombre; si bien es cierto que puede contener algunos espermatozoides, no son una eyaculación.

La función de esta gotita es volver alcalino el tubo (uretra) por donde luego pasarán los espermatozoides. Debemos tener presente que se utiliza el mismo canal para orinar y para eyacular; la orina es ácida y los espermatozoides necesitan tener un medio alcalino para sobrevivir, contrario al de la orina.

¿Cómo evitar el dolor en la primera relación sexual?

Aconsejamos al marido dilatar el introito (entrada) vaginal de su esposa en la noche de boda. El varón deberá tener mucha paciencia y ser extremadamente suave en su trato para con ella. Comenzará acariciándola y besándola hasta lograr que se excite en gran medida. Luego intentará colocar en la vagina de su esposa un dedo primero y después dos, debidamente lubricados con vaselina u otro gel. Los movi­mientos deberán ser muy lentos y sin rudeza ni brusquedad. Con dirección hacia abajo y hacia atrás, muy lentamente, intentará insertar sus dedos de manera completa o hasta donde la esposa tolere. En caso de que exista, cuando el himen se rompe, es posible que se produzca un derramamiento de sangre no muy grande. No deben asustarse. Es necesario localizar la zona que sangra y presionar con un aposito dicha zona hasta que cese.

Aunque hay cierto grado de ansiedad propia de esta primera experiencia, se espera que la mujer esté relajada y excitada adecuadamente si se quiere lograr con éxito este procedimiento. Por su parte el esposo debe ceder a sus aspiraciones de introducir el pene en esta primera noche si resultase muy doloroso para ella. Podrán volver a intentarlo al día siguiente. En este caso el varón intentará introducir su pene muy lentamente. La mujer controlará la cantidad de presión que pueda resistir. Segu­ramente que no podrá introducir todo el pene en esta oportunidad ni esperar que el hombre llegue a su orgasmo dentro de la vagina. Quizás sean necesarios varios inten­tos hasta que esto se produzca.

¿Es necesario utilizar lubricación artificial?

Todas las mujeres están provistas por la naturaleza de un lubricante natural que fluye de las paredes de la vagina y de unas glándulas pequeñas localizadas entre los labios menores, cerca de la abertura del canal vaginal. Normalmente, la vagina se lubrica segundos después que la mujer comienza a excitarse. Mientras mayor sea la excitación sexual, mayor será la lubricación. Algunas mujeres parecen tener una abundante lubricación mientras que otras tienen muy poca. Recomendamos lubrica­ción con geles íntimos al comenzar el matrimonio.

Si una pareja se da cuenta de que no necesita lubricación artificial, está claro que puede dejar de usarla. Algunas parejas necesitarán utilizar alguna lubricación artificial durante toda su vida matrimonial. Sin embargo, en caso de una excesiva falta de lubricación natural, la mujer debe consultar a su médico.

A SACUDIRSE EL POLVO DE LA CULTURA

La mujer educada para ser esposa y madre, tierna y tolerante. No para pensar o gozar del sexo. Ser soltera es una deshonra.

El varón es educado para ser “machito”, siempre dispuesto al sexo. Ser “solterón” es admirado como signo de libertad.

La mujer es educada para ser pasiva, sin iniciativa propia; aceptando los patrones de belleza que la sociedad impone “si quiere encontrar marido”.

El varón es educado para ser activo, agresivo y peleador, con mucha “ga­rra”, sin ternura ni lágrimas, porque eso es de “pollerudos”.

La imposición de esta doble moral sexual para hombres y mujeres, suma­da a la enorme dificultad para ambos de cumplir con tantas pautas artificiales y a menudo contradictorias, les impide disfrutar de su cuerpo y gozar plena­mente la sexualidad dentro del marco matrimonial.

Por tanto al inicio de la vida juntos es necesario sacarse todo lo impuesto, artificial y negativo que otros nos imponen.

Extracto del libro “Sexo. Lo que siempre quisiste saber”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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