Sexualidad – EL SEXO Y LA BIBLIA 1

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¿Habla la Biblia de sexo?

Mucho más de lo que la mayoría de las personas creen. En nuestra encuesta, que dio origen al libro “Sexo y Vida”, el 60% de los jóvenes ignoraba este tema en el marco de las Escrituras, y el 40% no sabía.

La Biblia enseña que:

  • El sexo es regalo de Dios: Génesis 1:26-28 y Salmo 139:13.

Dios creó al ser humano y, por ende, creó el sexo. “Varón y hembra los creó” (vs.27). Dios regaló a unos el ser hombre y a otras, ser mujer. Estos pasajes revelan al sexo como un don o regalo de Dios. De ahí que jamás deberíamos estar descontentos con el sexo que nos ha tocado. Al hacerlo nos rebelamos contra la voluntad de Dios.

  • El sexo es algo bueno: Génesis 1:31.

Génesis 1:31 dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí era bueno en gran manera…”. Todo lo que Dios hizo es bueno, inclusive el sexo, “bueno en gran manera”.

¿Cómo puedo aceptar que el sexo es bueno, si mi primera experiencia fue desagradable?

Haciendo dos cosas:

  1. Dejando que Dios sane tu herida: Cree a su Palabra porque “El sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas” (Salmo 147:3 y Jeremías 30:17).

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les reve­laré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).

2. Dándote una nueva oportunidad para vivir la sexualidad de una manera distinta: Está comprobado que el deseo sexual se asocia al recuerdo de experiencias pasadas. Cuando la primera experiencia fue traumática por cualquier motivo, es frecuente que la visión del sexo sea negativa y que, hasta desaparezca todo deseo sexual. La forma de superar esta situación es crear nuevas experiencias que desplacen a la anterior, aun cuando al principio se haga difícil. Re­cuerda, la mente es el órgano sexual más importante que tenemos. Permite que la ternura y la pasión de tu cónyuge te lleven por caminos nuevos de amor y entrega. Absorbe esas vivencias y paulatinamente, tu mente ira incorporando nuevas fuentes de gratificación que nutri­rán tu futuro sexual.

¿Cuál es el propósito del sexo?

A. Como vínculo en el matrimonio: Génesis 2:22-24; 1º Corintios 7:5 y Hebreos 13:4.

Tanto el hombre como la mujer tienen necesidades sexuales, que de­ben ser satisfechas sólo en el matrimonio.

B. Como método de reproducción: Génesis 1:28.

La reproducción aparece como un mandato y se convierte en uno de los objetivos de la unión sexual. Tener hijos en el Antiguo Testamento era una obligación; tanto es así, que la esposa infértil podía ser repudia­da y la viuda sin hijos debía engendrar descendencia con su cuñado.

¿SÓLO PARA REPRODUCCIÓN?

La iglesia católica sostiene que la “naturaleza” del sexo es la reproducción y todo lo que no tenga por fin la procreación es, entonces, “antinatural”. Erwin J. Haeberle dice: “Cuando nos referimos a los órganos sexuales humanos como genitales (del latín: órganos de generación) o al “sistema reproductivo” podría implicarse que su función “natural” es la procreación. Sin embargo, los órga­nos sexuales también tienen muchas otras funciones. Según esta filosofía, Dios, la naturaleza y la lógica prohíben el uso de los órganos de la reproducción para otra finalidad. Si pensamos así, a la sazón debemos decir que la boca, los dientes, la lengua y la garganta son parte del sistema nutricional o alimenticio, entonces debemos prohibir que las personas le den otra utilidad como cantar, hablar, besar o silbar”. ¿Por qué hacemos esa diferencia con los genitales y no la hacemos con otras partes del cuerpo?

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