La Doctrina de la Sangre – El Sacrificio de Cristo Como Propiciación 2

 

Continuemos.

B. El ataque proviene de teólogos que militan en el campo protestante, en el católico y en el evangélico. ¿En qué consiste el ataque? Reside en dos tipos de argumentos:

  • Se invocan, por una parte, razones lingüísticas. Se dice que las palabras utilizadas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento tienen cierto significa­do. Este aspecto lo hemos visto en el capítulo ante­rior. El principal exponente es en este caso el Dr. Dodd, de origen protestante.
  • Se argumenta, por otra parte, que no hay ira de Dios. Dicen algunos autores que es una blasfemia pensar en la ira de Dios, y entonces rechazan totalmente la idea de la propiciación. Estos autores no vacilan en decir que ellos creen en el Dios que es todo amor, y que no creen en el Dios del Sinaí, el Dios que ha dado su palabra al mundo. Lo que hace falta, según ellos, es que el hombre vea la necesidad de la expiación, pero dicen que nada era necesario que fuera hecho desde el punto de vista de Dios; para estos hombres no era necesaria la propiciación.

Se pretende enseñar que no es justo que uno padezca por otro. Pero, si se argumenta que uno no puede llevar la culpa de otro, se estaría aceptando que el amor sería impo­nente para servir, allí donde es más necesario. El amor es necesario en la esfera moral y espiritual, a causa de la caída del hombre. Decimos pues enfáticamente que si no se acepta la idea de que uno pueda sufrir por otro, entonces el amor de Dios no podría ayudarnos. El conocido autor C.H.M. dice en un libro (Miscellaneous Writtings) que algunos tie­nen la idea de que el amor es ciego; señala que, aunque es­ta frase tenga gran popularidad, eso no se podría decir ja­más del amor de Dios, Lo que el hombre necesita, lo que el pecador necesita, es un amor superior a nuestra imperfec­ción; y lo que nosotros encontramos en la palabra de Dios es un amor que nos libra de lo que Dios ve en nosotros. Cierta­mente, el amor en Dios no es ciego.

 

C. Dicen aquellos hombres que niegan la doctrina de la propiciación, que no hay ira en Dios. Dicen que más bien la ira es la consecuencia inevitable del pecado. Dicen, además, que la ira de Dios es un proceso externo a la voluntad de Dios. Estos autores que niegan la doctrina de la propicia­ción subrayan además, que después de todo el perdón no se debe finalmente a ninguna eficacia que pudiera tener el sacri­ficio de Cristo, Vemos, entonces, a qué extremos peligrosos lleva esta doctrina. Algunas tendencias modernistas están negando, pues, la necesidad de la muerte de Cristo como una propiciación.

La refutación a éstas teorías proviene también de teólogos evangélicos, y abarca los dos aspectos mencionados:

a) Sobre el primer aspecto, él lingüístico, la prin­cipal refutación de estas teorías la ha hecho el profesor León Morris, en un libro fundamental. Se denomina “The Apostholic Preaching of the Cross” (La predicación apostólica de la cruz), que sólo se encuentra en inglés. Se trata de un libro técnico, de no fácil lectura, en el que se pueden estudiar las palabras originales en hebreo y en griego que se traducen como “expiación”, “propiciación” y “redención”. Vale la pena seguir a este gran autor contemporáneo para advertir cómo refuta a Dodd, sobre la base de las Escrituras. Otra gran obra de este mismo autor es “The Cross in the New Testament” (La cruz en el Nuevo Testamento) que tampoco está disponible en castellano. Se trata también de una obra monumental que ojalá sea traducida a nuestra lengua.

b) La otra parte de la refutación consiste en la expo­sición bíblica sobre la doctrina de la ira de Dios.

(CONTINÚA…)

Extracto del artículo “La Doctrina Bíblica Sobre la Sangre”

Por Horacio A. Alonso

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