Doctrina Bíblica – Providencia

 

Dios Gobierna Este Mundo

Pasaje clave: Proverbios 16:33

“Las obras de la providencia de Dios son sus obras más santas, sabias y poderosas, que conservan y gobiernan a todas sus criaturas, y todas las acciones de ellas” (Catecismo Breve de Westminster, P.11). Si la Creación fue un ejercicio único de energía divina que causó que el mundo llegase a ser, la providencia es un ejercicio con­tinuo de esa misma energía, por medio del cual el Creador, según su propia voluntad:

(a) hace que sigan sien­do todas sus criaturas.

(b) se involucra en todo lo que sucede.

(c) dirige todas las cosas hacia el fin que Él les ha señalado.

Es un modelo de administración personal con propósitos definidos y control directo total: Dios tiene completo control sobre su mundo. Aunque su mano permanezca escondida, su dominio es absoluto.

Hay quienes han restringido la providencia de Dios a una presciencia sin control, o a un sostener sin inter­venir: o a una supervisión general sin preocupación por los detalles, pero los testimonios a favor de su provi­dencia tal como ha sido formulada anteriormente, son abrumadores.

 

La Biblia enseña con claridad que Dios tiene un control providencial:

(1) sobre el universo en general: Salmo 103:19; Daniel4:33; Efesios 1:11.

(2) sobre el mundo físico: Job 37; Salmos 104:14; 133:6; Mateo 5:45.

(3) sobre la creación irracional: Salmo 104:21, 28; Mateo 6:26; 10:29.

(4) sobre los asuntos de las naciones: Job 12:23; Salmos 22:28; 66:7; Hechos 17:26.

(5) sobre el nacimiento del hombre y su suerte en la vida: 1 Samuel 16:1; Salmo 139:16; Isaías 43:5; Calatas 1:15-16.

(6) sobre los éxitos y fracasos externos en la vida de los hombres: Salmo 73:6, 7; 1:52.

(7) sobre cosas aparentemente accidentales o insignificantes: Proverbios 16:33; Mateo 10:30

(8) en la protección de los justos: Salmos 4:8; 5:12; 63:8; 121:3; Romanos 8:28.

(9) en satisfacer las necesidades de los suyos: Génesis 22:S, 14; Deuteronomio 8:3; Filipenses 4:19.

(10) en responder ala oración: 1 Samuel 1:19;Isaías20:3, 6;2 Crónicas33:13; Salmo 65:2; Mateo 7:7; Lucas 18:7-8.

(11) en descubrir y castrar a los malvados: Salmos 7:12-13; 11:6. (L. Berkhof, Systematic Theology, 4º ed.)

Para poder pensar con claridad en la forma en que Dios se envuelve en el proceso del mundo y en los actos de las criaturas racionales, hacen falta unos conjuntos adicionales de afirmaciones, como éstas: una persona entra en acción, o se origina un suceso debido a causas naturales, o Satanás mete la mano; no obstante, Dios pasa por encima de todo eso. Éste es el mensaje del libro de Ester, donde no aparece el nombre de Dios por ninguna parte. También: se hacen cosas que van en contra de lo que ordena la voluntad de Dios; sin embargo, cumplen su voluntad con respecto a los sucesos (Efesios 1:11).

Otra: los humanos buscan la maldad en lo que hacen, pero Dios, que pasa por encima de todo esto, usa sus acciones para el bien (Génesis 50:20; Hechos 2:23). Una vez más: los humanos pecan bajo el dominio total de Dios; no obstante, Él no es el autor del pecado (Santiago 1:13-17), sino su juez.

La naturaleza de la participación “concurrente” o “confluente” de Dios en todo lo que sucede en su mun­do, para hacer que se cumpla su voluntad con respecto a los acontecimientos, sin violar la naturaleza de las cosas, los procesos informales que están en marcha ni el libre albedrio del ser humano, es un misterio para nosotros, pero lo que enseña continuamente la Biblia con respecto a su influencia sobre el mundo, es lo que ya hemos presentado.

Con respecto a los males que infectan el mundo de Dios (la perversidad moral y espiritual, el des­perdicio de bienes y los desórdenes y trastornos físicos de un cosmos echado a perder), se puede decir en re­sumen:

  • Dios permite el mal (Hechos 14:16).
  • Castiga el mal con mal (Salmo 81:11-12; Romanos 1:26-32).
  • Saca bien del mal (Génesis 50:20; Hechos 2:23, 4:27-28, 13:27; 1 Corintios 2:7-8).
  • Usa el mal para probar y disci­plinar a quienes ama (Mateo 4:1-11; Hebreos 12:4-14).
  • Y un día redimirá a su pueblo por completo del poder y la presencia del mal (Apocalipsis 21:27; 22:14-15).

La doctrina de la providencia les enseña a los cristianos que ellos nunca se encuentran a merced de unas fuerzas ciegas (la fortuna, el azar, la suerte, el destino), que todo cuanto les sucede se halla en los planes de Dios, y que cada suceso llega como una nueva convocación a confiar, obedecer y regocijarse, sabiendo que todo es para su bien espiritual y eterno (Romanos 8:28).

Extracto del libro “Teología Concisa”

Por J.I. Packer

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