La Doctrina de la Biblia – La Autoridad de las Escrituras 9

 

Continuemos.

¿Deben los cristianos albergar alguna aprehensión per­sistente de que la publicación de tal información demostrará que algún hecho de Génesis es incorrecto? ¡Ciertamente no! Debemos con anhelo esperar la publica­ción de toda esa información con la confianza absoluta de que si se entiende co­rrectamente será congruente con la Biblia, y confirmará totalmente la exactitud de las Escrituras.

Ningún hecho verdadero jamás contradecirá las palabras del Dios que lo sabe todos y nunca miente.

 

D. Las Escrituras son la Autoridad Definitiva.

Es importante darse cuenta de que la forma final en que las Escrituras siguen siendo autoritativas es su forma escrita. Fueron las palabras de Dios escritas en las tablas de piedra que Moisés depositó en el arca del pacto. Más adelante Dios orde­nó a Moisés y a los profetas después de este que escribieran sus palabras en un libro.

Fue acerca de las Escrituras (grafe) que Pablo dijo que eran «inspirada por Dios» (2º Ti.3:16). De modo similar, los escritos de Pablo son «mandato del Señor» (1º Co.14:37) y se podían incluir en «las otras Escrituras» (2º P.3:16).

Esto es importante porque algunos a veces (intencionalmente o no) intentan sustituir alguna otra norma definitiva que no son las palabras de la Biblia. Por ejem­plo, algunos a veces se refieren a «lo que Jesús realmente dijo» y aducen que cuan­do traducimos las palabras griegas de los Evangelios de nuevo al arameo que Jesús habló, podemos obtener una mejor comprensión de las palabras de Jesús que las que dan los escritores de los Evangelios. De hecho, a veces se dice que este trabajo de reconstruir las palabras de Jesús en arameo nos permite corregir las traduccio­nes erróneas que hicieron los autores de los Evangelios.

En otros casos hay quienes han aducido saber «lo que Pablo realmente pensa­ba» aun cuando sea diferente del significado de las palabras que escribió, o han hablado de «lo que Pablo debía haber dicho si hubiera sido congruente con el resto de su teología». De modo similar, otros han hablado de «la situación de la iglesia a la cual Mateo escribió» y han intentado dar fuerza normativa bien sea a esa situación o a la solución que piensan que Mateo estaba intentando ofrecer en esa situación.

En todos estos casos debemos reconocer que preguntar respecto a las palabras o situaciones que están «en el trasfondo» del texto de las Escrituras puede a veces ser útil para comprender lo que ese texto significa. Sin embargo, nuestras recons­trucciones hipotéticas de todas esas palabras y situaciones nunca pueden reempla­zar ni competir con la Biblia misma como autoridad final, ni debemos permitirles contradecir o poner en tela de duda la exactitud de alguna de las palabras de la Bi­blia.

Debemos continuamente recordar que tenemos en la Biblia las mismas pala­bras de Dios, y no debemos tratar de «mejorarlas” de ninguna manera, porque eso no se puede hacer. Más bien, debemos procurar entenderlas y entonces confiar en ellas y obedecerlas de todo corazón.

 

Preguntas Para la Aplicación Personal.

1. Si usted quiere persuadir a alguien de que la Biblia es la Palabra de Dios, ¿qué querría usted que esa persona leyera más que cualquier otra pieza de li­teratura?

2. ¿Quién intentaría hacer que las personas quieran no creer algo de la Biblia, o desobedecer algo de la Biblia? ¿Hay algo en la Biblia que usted quiere no creer u obedecer?

Si sus respuestas a alguna de las dos preguntas última son positivas, ¿cuál es el mejor método de lidiar y tratar con los deseos que usted tiene en todo eso?

3. ¿Sabe usted de algún hecho demostrado en toda la historia que ha mostrado que algo en la Biblia es falso?

¿Se puede decir eso respecto a otros escritos re­ligiosos tales como el Libro de Mormón o el Corán?

Si usted ha leído otros li­bros como éstos, ¿puede describir el efecto espiritual que ejercieron en usted? Compare eso con el efecto espiritual que surtió en usted la lectura de la Biblia.

¿Puede decir que al leer la Biblia usted oye la voz de su Creador hablando de una manera que no es verdad en cuanto a ningún otro libro?

4. ¿Alguna vez se halla creyendo algo no porque tiene evidencia externa sino simplemente porque está escrito en la Biblia?

¿Es esa fe apropiada, según Hebreos 11:1? Si usted cree algo simplemente porque la Biblia lo dice, ¿qué piensa que Cristo le dirá respecto a este hábito cuando usted esté frente a su tribunal?

¿Piensa usted que confiar y obedecer todo lo que la Biblia afirma le llevará a pecar o le alejará de la bendición de Dios en su vida?

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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