La Doctrina de la Biblia – La Suficiencia de las Escrituras 4

 

Continuemos.

D. Aplicaciones Prácticas de la Suficiencia de las Escrituras.

La doctrina de la suficiencia de Escrituras tiene varias aplicaciones prácticas a nuestra vida cristiana. La siguiente lista tiene el propósito de ser útil pero no exhaustiva.

 

1. La suficiencia de la Biblia debe animarnos al tratar de descubrir lo que Dios quisiera que pensemos (en cuanto a algún asunto doctrinal en particular) o que ha­gamos (en una situación en particular).

Debemos sentirnos animados porque todo lo que Dios quiere decimos respecto a ese asunto se halla en la Biblia. Esto no quie­re decir que la Biblia responda a todas las preguntas que podamos concebir (Dt.29:29); pero si significa que cuando nos vemos frente a un problema de importancia genuina en nuestra vida cristiana, podemos acercamos a la Biblia con la confianza de que en ella Dios nos proveerá dirección en ese problema.

Habrá, por supuesto, ocasiones cuando la respuesta que hallamos es que la Bi­blia no dice nada directamente sobre nuestra pregunta. (Este sería el caso, por ejemplo, si tratamos de hallar en la Biblia cuál es el «orden del culto» que debemos seguir los domingos por la mañana, o si es mejor arrodillarse o tal vez ponerse de pie cuando oramos, o a qué hora debemos servimos nuestras comidas durante el día, etc.). En esos casos, podemos concluir que Dios no nos exige que pensemos o que actuemos de cierta manera respecto a ese asunto (excepto, tal vez. en térmi­nos de principios más generales respecto a nuestras actitudes y metas).

Pero en muchos otros casos hallaremos dirección directa y clara del Señor para capacitar­nos para «toda buena obra» (2º Ti 3:17).

Conforme avanzamos en la vida, la práctica frecuente de buscar en la Biblia di­rección resultará en una capacidad creciente de hallar respuestas precisas, formula­das cuidadosamente, a nuestros problemas y preguntas. El crecimiento a lo largo de la vida en la comprensión de la Biblia incluirá, pues, crecimiento en la habilidad de entender apropiadamente las enseñanzas de la Biblia y aplicarlas a cuestiones específicas.

 

2. La suficiencia de la Biblia nos recuerda que no debemos añadirle nada a la Biblia y que no debemos darle a otro escrito igual valor que a la Biblia.

Casi toda religión falsa o secta viola este principio. Los mormones, por ejemplo, aducen creer en la Biblia, pero también conceden autoridad divina a El Libro de Mormón.

Los que siguen la Ciencia Cristiana similarmente aducen creer en la Biblia, pero en la práctica consi­deran que el libro Ciencia y Salud con clave a la Biblia por Mary Baker Eddy, está a la par de la Biblia y por encima de ella en autoridad.

Puesto que estas afirmaciones violan los mandamientos de Dios de no añadir a sus palabras, no debemos pensar que en estos escritos se pueda hallar alguna palabra adicional de Dios para noso­tros. Incluso en iglesias cristianas a veces se comete un error similar cuando hay quienes van más allá de lo que la Biblia dice y afirman con gran confianza ideas nuevas en cuanto a Dios, o el cielo, basando su enseñanza no en la Biblia sino en su propia especulación o incluso en experiencias que aducen de haber muerto y haber regresado a la vida.

 

3. La suficiencia de la Biblia también nos dice que Dios no nos exige que creamos nada en cuanto a si mismo o su obra redentora que no se halle en la Biblia.

Entre los escri­tos de la época de la iglesia primitiva hay algunas colecciones de dichos que su­puestamente dijo Jesús y que no fueron preservados en los Evangelios. Es probable que por lo menos algunos de estos «dichos de Jesús» que se halla en esos escritos sean en realidad registros precisos de cosas que Jesús en efecto dijo (aun­que ahora para nosotros es imposible determinar con algún alto grado de probabi­lidad cuáles serían esos dichos).

Pero en realidad no importa para nada en nuestra vida cristiana que jamás leamos alguno de esos dichos, porque Dios ha hecho que se anote en la Biblia todo lo que necesitamos saber de las palabras y obras de Jesús a fin de confiar en él y obedecerle perfectamente. Aunque estas colecciones de di­chos tienen algún valor limitado en la investigación lingüística y tal vez para el es­tudio de la historia de la iglesia cristiana, no tienen ningún valor directo para nosotros para aprender lo que debemos creer en cuanto a la vida y enseñanzas de Cristo, o para formular nuestras convicciones doctrinales y éticas.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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