La Doctrina de la Biblia – La Suficiencia de las Escrituras 6

 

Continuemos.

A menudo la evangelización queda sofocada, por­que la proclamación silenciosa del evangelio que resulta de la vida de los creyentes por lo menos parecerá (a los de afuera) que incluye el requisito adicional de que uno debe encajar en este patrón uniforme de vida a fin de llegar a ser miembro del cuerpo de Cristo.

Un claro ejemplo de tales adiciones a los mandamientos de la Biblia se halla en la oposición de la Iglesia Católica Romana a los métodos «artificiales» del control de nacimientos, oposición que no tiene ningún respaldo válido en la Biblia. El re­sultado ha sido una desobediencia ampliamente extendida, alejamiento y culpa fal­sa. Sin embargo es tal la propensión de la naturaleza humana a hacer tales reglas que probablemente se podría hallar otros ejemplos en tradiciones escritas o tácitas de casi cualquier denominación.

 

6. La suficiencia de la Biblia también nos dice que Dios no nos exige nada que no esté ordenado en la Biblia explícitamente o por implicación.

Esto nos recuerda que el en­foque de nuestra búsqueda de la voluntad de Dios debe estar en la Biblia, antes que en buscar dirección mediante oración por circunstancias cambiadas o sentimien­tos alterados, o dirección directa del Espíritu Santo aparte de la Biblia.

También quiere decir que si alguien aduce tener un mensaje de Dios diciéndonos lo que de­bemos hacer, nunca debemos dar por sentado que es pecado desobedecer tal men­saje a menos que pueda quedar confirmado por la aplicación de la misma Biblia a nuestra situación.

El descubrimiento de esta gran verdad podría dar tremenda alegría y paz a la vida de miles de creyentes que, gastando incontables horas procurando hallar la voluntad de Dios fuera de la Biblia, a menudo no tienen certeza de si la han halla­do. Es más, muchos creyentes hoy tienen escasa confianza en su capacidad para descubrir la voluntad de Dios con algún grado de certeza. Así que hay escaso es­fuerzo por hacer la voluntad de Dios (porque, ¿quién puede saberla?) y poco crecimiento en santidad delante de Dios.

Lo opuesto debería ser la verdad. Los creyentes que están convencidos de la su­ficiencia de la Biblia deberían empezar anhelantemente a buscar y hallar la volun­tad de Dios en la Biblia. Deberían con anhelo y regularmente crecer en obediencia a Dios, y experimentar gran libertad y paz en la vida cristiana. Entonces podrían decir con el salmista:

Por toda la eternidad obedeceré fielmente tu ley.

Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos. …

Los que aman tu ley disfrutan de gran bienestar, y nada los hace tropezar (Sal.119:44-45, 165).

 

7. La suficiencia de la Biblia nos recuerda que en nuestra enseñanza doctrinal y ética debemos hacer énfasis en lo que la Biblia hace énfasis y estar contentos con lo que Dios nos ha dicho en la Biblia.

Hay algunos temas respecto a los cuales Dios nos ha dicho muy poco o nada en la Biblia. Debemos recordar que «lo secreto le pertene­ce al Señor nuestro Dios» (Dt.29:29) y que Dios nos ha revelado en la Biblia exacta­mente lo que consideró apropiado para nosotros.

Debemos aceptar esto y no pensar que la Biblia es algo menos de lo que debería ser, ni empezar a desear que Dios nos hubiera dado mucha más información en cuanto a temas sobre los cuales hay muy pocas referencias bíblicas. Por supuesto, habrá algunas situaciones en las que nos vemos confrontados con un problema en particular que requiere gran atención, mucho más que el énfasis que recibe en la enseñanza de la Biblia. Pero esas situaciones deben ser relativamente infrecuentes y no deberían ser representativas del curso general de nuestras vidas o ministerios.

Es característica de muchas sectas martillar porciones o enseñanzas oscuras de la Biblia (uno piensa en el énfasis mormón en el bautismo por los muertos, en una frase cuyo significado exacto ahora es evidentemente imposible de determinar con certeza). Pero un error similar lo cometió toda una generación de eruditos liberales del Nuevo Testamento en la primera parte del siglo pasado, que dedicaron la mayor parte de su vida académica a una búsqueda inútil de las fuentes «detrás» de nues­tras narraciones presentes de los Evangelios o la búsqueda de los «auténticos» dichos de Jesús.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

Lee La Suficiencia de las Escrituras 7

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