DESPERTANDO EL MONSTRUO QUE TODOS TENEMOS DENTRO

Los agresivos son personas difíciles, complicadas, seres que minuto a minuto obstaculizan nuestra exis­tencia. Son seres cuya violencia verbal fluye a través de sus poros, produciendo un desgaste impre­sionante a quien debe tratar con ellos.

Y así es como muchas veces vivimos dependiendo de las emociones ajenas, sujetando nuestro bienestar al humor y al trato que los otros quieran darnos.

Características del violento verbal:

  • El agresivo verbal es mordaz, intimidante, ofensivo: sin importar cuál sea el tema sobre el que se esté expresando, su objetivo será despertar el miedo y la intimidación de los otros. Su propia inseguridad es la que le impide establecer vínculos sanos y relacio­nes interpersonales prósperas.
  • Es sarcástico e iracundo.

Ejercerá su poder a partir de:

  • Los gritos.
  • La incontinencia verbal.
  • Los malos tratos.
  • La desvalorización continúa de sus semejantes.
  • El agresivo verbal tendrá como objetivo hacerte sen­tir poca cosa, incapaz, débil e inseguro. Su fin es que creas que él sabe todo y que, además de saber más, tie­ne la capacidad y la autoridad para llevar a cabo lo que se proponga.

Los monólogos internos que en reiteradas oportu­nidades repiten aquellos que son receptores de esta violencia verbal son del tipo: «¿Qué hice para que él o ella me tratara así?»

La respuesta es: Tú no hiciste nada.

Hagas o no hagas, el violento verbal siempre encontrará motivos para discutir y es­tablecer conflictos.

Lo que sí es importante, en medio de tantas pregun­tas, es que puedas darte cuenta de que este bombardeo verbal no puede ni debe dañar, ni debilitar, tu estima, ni alterar tu propósito.

1. De qué Hablamos Cuando Hablamos de Violencia Verbal.

Distingamos, para comenzar, los rasgos específicos de un «violento verbal»:

  • Iracundo.
  • Agresivo.
  • Manipulador.
  • Ambivalente.
  • Inestable.
  • Sarcástico.

Todo lo que te diga, hasta una adulación, la hará en tono irónico. Si está buscando algo en su casa y no lo encuentra, no preguntará dónde está lo que le falta, sino que dirá: «¿Quién guardó mis notas?, ¡son todos unos inútiles! ¡les tengo prohibido que me toquen mis papeles!»

Por norma, emite mensajes confusos y conversa­ciones difíciles de sostener. Un día te ama y al otro instante te odia. En un determinado momento podrá decirte que eres la mejor persona y la única con quien puede contar, y al segundo tratarte de inservible e in­capaz. Y así es como frente a esta dualidad, el mani­pulador te desestabiliza y te hace dudar acerca de tus emociones hacia él.

Entretanto, olvidas cuáles son los objetivos y las me­tas hacia las cuales estás enfocado, y te concentras en la persona violenta: en lo único que piensas es en cómo ha­blarle, en cómo presentarte ante ella; tal vez hasta prepa­res con anticipación el discurso que le darás, elucubran­do las posibles respuestas pero ¡atención!, si lo haces, perderás de vista lo importante: el trabajo a hacer.

Desde este lugar, desenfocada tu visión, tu meta se transforma en qué hacer y qué no para no desper­tar su ira. Buscarás las mil y una formas posibles de poder caerle en gracia, intentando ser aceptado, sin saber que hagas lo que hagas su conducta será cam­biante e irritable.

El objetivo del «violento verbal» siempre será confundirnos, hacer pasar lo normal por anormal y viceversa.

Tratará por todos los medios de intimidar tu accionar y coartar tus expresiones.

El conoce muy bien el impacto de sus manipulacio­nes y registra a la perfección el efecto de sus gritos. Sa­be que con su violencia logrará intimidarte, despertan­do ese miedo que te hace querer encerrarte en ti mismo.

Lo peor es que la agresión verbal no sólo nos hace sentir incómodos, sino que logra su objetivo: de­senfocarnos de la meta, y así es como nos preocupamos más por el tono de voz con el que se nos habla que por el trabajo a hacer que está por delante.

Claves para Tratar con un Violento Verbal.

Recuerda que la persona violenta sabe que no es que­rida ni aceptada; es por ello que tratará de demostrar su enojo y su resentimiento llamando tu atención con ira, maltrato y violencia verbal e incluso física.

  • Mantente alerta: el violento verbal intentará por todos los medios hacerte parte de la discusión; usará ciento y una estrategias para desbordar tu nivel de paciencia. El iracundo esperará «ira» como respuesta.
  • Son ambivalentes y cambiantes en todas sus relaciones.
  • Evitar el choque y el conflicto debe ser nuestra meta, así como lograr que el agresivo quede libre de su ira.
  • Con una persona violenta siempre es prudente ser razonable y pensar antes de emitir algún vocablo. Nuestro objetivo es poder relacio­narnos de la mejor forma posible.

Recordemos alguna de las palabras que nos vendrán muy bien al tener que tratar con una persona violenta:

  • Hola.
  • Gracias.
  • Por favor.
  • Vamos por más.
  • Todo lo que hagas te saldrá bien.
  • Tú puedes.
  • Eres capaz.
  • Dale para adelante.
  • Confío en ti.
  • Sé que puedes hacerlo.

Frases cortas o simples y palabras breves nos per­mitirán optimizar el trabajo a realizar de una mane­ra inimaginable, además de crear un clima y un am­biente favorables para la tarea o la relación que esta­mos estrechando.

Extracto del libro “Gente Tóxica”

Por Bernardo Stamateas

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Psicólogo, docente, consultor familiar, conferencista y autor (Verdades Que Sanan, Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes). Trabajé con la niñez y la formación de maestros de niños. Fui pastor de adolescentes y jóvenes por más de 10 años. En la actualidad me dedico a enseñar, escribir, dictar conferencias y dirigir www.devocionaldiario.org y www.desafiojoven.com, donde millones de personas son alentadas, edificadas y fortalecidas en su fe. Casado y padre de tres hijos.

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