Artículos Pastorales – El Estrés 3

 

Continuemos.

4. La Personalidad Tipo «A».

¿Podríamos hablar de una estructura de personalidad estresada? Algu­nos autores lo afirman llamándola «personalidad de tipo A». Compartimos esta clasificación, ya que entendemos que existe una estructura de personalidad de tipo A. Analicemos detenidamente sus características.

Competitividad. Son personas que no pueden vivir sin competir. El factor de triunfar está siempre presente, compiten en su trabajo, compiten con su familia, y con sus amigos; toda situación es motivo de competencia.

Aceleración. Con esto queremos decir que este tipo de personas generalmente vive acelerada o «contrarreloj»; vemos en ellas una sensación de urgencia para realizar todas las cosas, como si una ansiedad los invadiera y tuviesen que realizar todo rápidamente. Esto lo vemos claramente en algunos líderes cristianos quienes al predicar o dirigir una reunión, automáticamente se aceleran, son verborrágicos, moviéndose de un lado al otro, y actuando como si el día se les acortase. Son personas que quieren todo ya, sin tener que esperar un momento.

Ambición. La ambición, generalmente desmedida, lleva a esta persona a los otros dos puntos que antes mencionamos. La ambición de tener bienes mate­riales, confort, de lograr un estatus; la ambición y el deseo intenso de lograr ciertas cosas que lo privilegien a nivel familiar y social, le hacen ambicionar cada vez más.

Preocupación exagerada. Todas las cosas que suceden son motivo de preocupación, todo es motivo de reflexión y de sumo cuidado. Así se preocupa por lo que pueda pasar en su trabajo, en su familia, está preocupado por si alcanzará el dinero y es esta preocupación la que le invade de tal forma que abarca a todas las áreas de su vida.

Actitud mental negativa. Está relacionada con la preocupación. La personalidad de «tipo A» no disfruta de nada, ¿por qué? No tiene tiempo libre. Son seres que constan­temente pasan «de una cosa a otra»; sus frases favoritas son: no tengo tiempo, no me alcanza el tiempo…

Si son creyentes viven en la iglesia presas de reuniones y actividades que les llevan a trabajar más y más. La personalidad del tipo A es un excelente trabajador, pero desmedido con lo que debe rendir. La actitud mental negativa invade muchas de sus áreas teniendo siempre la insatis­facción porque algo le está faltando.

La personalidad «tipo A», dijimos, siempre está haciendo algo; al tomar vacaciones no puede desconectarse y por lo general están cargadas de un gran montante de agresividad y explotan por dentro frente a situaciones que viven, sea de su familia, de su trabajo o del mundo externo. Así nace este estilo de vida, estas ansias de superación, de trabajo, de preocupación, de competitividad, que hacen que el sujeto elabore un estilo de vida estresante.

 

¿Por Qué la Persona es Así?

Esto surge de múltiples factores sociales; la sociedad hedonista y gratificante en la cual vivimos que proclama que para ser feliz el hombre necesita tener un status para lograr poseer bienes materiales que le otorgarán confort y seguridad. Esto hace que el sujeto entre en un estado de vida totalmente antibíblico y antinatural. Por otro lado, creemos firmemente que la personalidad de «tipo A» es un problema básicamente espiritual.

¿Por qué? Jesús habló de estos factores en la parábola del sembrador en el evangelio de Marcos. Jesucristo nos habla de un tipo de persona en el símil con la semilla que cae entre los espinos. Dice Marcos 4:19: «Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la Palabra, y se hace infructuosa.»

Este pasaje es muy interesante. Analicémoslo.

A. Los afanes de este siglo. La palabra afán en griego significa preocupación, ansiedad. Es la persona que constantemente está pensando en «qué va a pasar» en su familia, en lo económico, etc.; y este «pensar demasiado» le lleva a acelerarse y preocuparse, olvidándose así de la presencia protectora de Dios (cf. Le. 12:22-31; Mt. 6:25-34).

B. El engaño de las riquezas. La palabra engaño en el griego significa: engañar, seducir. Aquello que da una falsa impresión (cf. Ef. 4:22; Col. 2:8; He. 3:13). El engaño de las riquezas consiste justamente en hacer creer al sujeto que todo se puede «hacer» y «ser» con el mismo.

C. Las codicias de otras cosas. La palabra codicia significa un «intenso deseo», «fijar la pasión sobre algo». Es la búsqueda del placer que hace que el hombre se olvide de Dios. En el evangelio de Lucas 8:4-15, el versículo 14 agrega a éstos los placeres de la vida.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Aconsejamiento Pastoral”

Por Bernardo Stamateas

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