artistas-o-hartistasMúsicos – ¿Artistas o «Hartistas»? 2

 

Continuemos:

¿Quiénes nos creemos para poner toda clase de condiciones, para servir y dar?

Por qué pensamos, sólo porque así lo hacen en Babilonia, que se debe hacer de la misma manera entre los hijos de Israel? Nadie nos puede mostrar una sola pieza de evidencia bíblica, que muestre que debemos mandar «riders» con todos nuestros requerimientos antes de aceptar una invitación para «servir y dar».

Hemos convertido el hermoso privilegio de ministrar al Cuerpo de Cristo en una oportunidad de tener ganancias personales, y el Señor nos demandará cuentas de todo eso.

Imagínese la tarde en que Jesús recorría algunos de los lugares por donde siempre andaba, cuando de pronto se le presenta un hombre de mucha influencia: Jairo.

Casi puedo ver brillar los ojos de Judas Iscariote que por alguna razón extraña era el tesorero del ministerio de Jesús.

Me puedo imaginar que por algunos instantes, Judas hizo cuentas en su cabeza sobre una cantidad buena de dinero que Jesús debería pedirle como ofrenda a Jairo, al fin de cuentas era para «el avivamiento del reino». «He aquí una gran oportunidad», ha de haber dicho Judas, «Señor:, no se te vaya a pasar esta ocasión o Asegúrate de que te garantice» una buena ofrenda».

Sería herejía pensar que Jesús le haya dicho a Jairo: «Hermano Jairo, usted sabe que para llevar un ministerio como el mío, todos estos discípulos a quienes tengo que alimentar y mantener, y bueno, el boletín mensual que enviamos a todas partes, los diversos ministerios que sostenemos en el África y en Centro América, los orfanatorios, todos los viajes, los hoteles, y tantas cosas que requieren de mucha plata. Antes de poder ir a orar por su hija, hermano, entienda que estamos lejos de donde Vive usted. Necesito que me garantice un camello del año para llevarme hasta allá, con aire acondicionado, por favor, un hotel de cinco estrellas, para mí y los doce muchachos, alimentación y una ofrenda garantizada por la cantidad de…, cuánto dijiste Judas?»

¡NO, NO Y MIL VECES NO! Este no es el Jesús que vemos en la Biblia. El Jesús de la Biblia es el que vemos resumido en este versículo tan precioso: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con El” (Hechos 10:38).

ESTE SÍ ES EL JESÚS DE LA BIBLIA. Anduvo por todos lados haciendo «bien» y «sanando a TODOS». A Él no le importaba si le daban ofrenda o no, y quiero asegurarle que le dieron, de otra manera no hubiera tenido necesidad de un tesorero.

A Jesús no le importaba si dormía en un hotel de cinco estrellas o no, lo que le importaba era llegar a la gente, ministrar a sus necesidades, sanar a los oprimidos.

Tanto que decimos, usted y yo, que queremos parecernos a Jesús. ¿Será cierto? ¿Estaríamos dispuestos a dormir en las cuevas, en los campos o en cualquier lugar, así como lo hizo Jesús? ¿Creemos que al ministrar a la gente vale la pena correr el riesgo de que probablemente no nos den ofrenda? ¿O nos estaremos engañando?
Quiero decir, sin temor a equivocarme, ¡algunos nos estamos engañando! Si en el momento en que les quiten todas sus comodidades abandonan la obra del Señor, entonces sólo se estaban engañando a sí mismos y, más triste aun, a todos nosotros.
Los «riders» que mandamos deberían reflejar el espíritu con el que lo mandamos. Si hay un espíritu de entrega y amor al ministerio, en ese espíritu deberían ir los «riders».

Sería una buena ocasión para todos aquellos que nos encontramos en la preciosa tarea de ministrar al Cuerpo de Cristo, de revisar nuestras motivaciones, nuestros «riders» y asegurarnos de que no haya nada en ellos que no se parezcan a Cristo. Si deseamos que nuestro ministerio refleje a Cristo, deberíamos dejar de ser «artistas» y convertirnos en ministros o «salmistas».

(CONTINÚA…)

Extracto del libro «¿Qué Hacemos Con Nuestros Músicos?»

Por Marcos Witt

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